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TEMBLOR DE VIOLENCIA EN LA POLICÍA |
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El
detonador que puso en evidencia el trasfondo oscuro que está detrás de
la
apariencia bienhechora de la policía, fue el incendio de la casa del
Comisario
Edgar Salcedo, el 17 de agosto, en el que murieron su mujer y a dos
hijas. Y si
se confirmara la sospecha de atentado, solo la mafia pudiera cometer
tan atroz
crimen. La prensa accedió a informaciones que involucraba a un policía,
hermano
del Comandante de la Policía, en el hecho. El escándalo obligó a
renunciar al
comandante Viviano Machado. De ahí sucedieron hechos de extrema
violencia que
solo supone una guerra sin cuartel entre las mafias empotradas dentro
de la
institución policial. Secuestro y tortura de comisario, denuncias
contra el sub
comandante de la policía, de ser protector de narcos, efectuado por
otro
comisario, cuyo domicilio fue posteriormente baleado, muerte de un
agente de
policía en un puesto de guardia privado. Cada hecho desnuda una a una
las
correas de conjunción de la policía con las diferentes mafias externas.
Parte
de la policía fue cooptada por la mafia y lo está desbaratando. Pero
esto no es nuevo. A principios de la década de 1990, el comandante
Franco
Vargas, fue procesado por negociados en la provisión de alimentos, el
comandante Sánchez, por cuestiones de policías fantasmas, cuyos
salarios él lo
percibía. Hoy se habla de protecciones a traficantes de armas, de
drogas, a
contrabandistas, de descuentos compulsivos, desvío del personal
policial a
guardias privadas, de saqueos de la cooperativa policial, y de una
lucha
interna por acceder a los cargos para poder delinquir y todo dentro una
explosión de la violencia, antes no visto. Pero habría que decir que
esta
explosión y desvelamiento de la corrupción policial es gracias a la
nueva
política implementada desde el gobierno. El ministro del interior se encuentra ante un desafío mayúsculo. Vencer a la mafia o ella puede destruir la institucionalidad y la democracia que hoy vivimos. La ciudadanía tendría que apoyar la limpieza policial como forma el lograr seguridad. Asunción, 16 de octubre de 2009
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