¿LEGALIDAD O ILEGALIDAD EN LA CANCILLERÍA?

Tomás Fernández

   

                                                              

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El diario ABC Color publicó algunos artículos relativos a la exigencia de rendir examen en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y dejó entrever el malestar de los funcionarios ante ese hecho, sugiriendo que los diplomáticos no quieren someterse a exámenes, y en consecuencia, al perfeccionamiento de la carrera.

Los funcionarios institucionalistas del Ministerio, rechazan los términos de las “fuentes” de Cancillería, mencionadas por ABC, y expresan lo siguiente:

Los funcionarios diplomáticos escalafonados que rechazamos las resoluciones No. 223/08 y 224/08, aceptamos de muy buen grado, todo aquello que colabore con la profesionalización de la carrera diplomática; de hecho, entre quienes apelamos jurídicamente, figuramos profesionales de distintas disciplinas, con postgrados obtenidos en las más prestigiosas universidades de Inglaterra, EE.UU. España, Argentina, Brasil, México y del Paraguay, entre ellos encontramos a funcionarios que fueron elegidos como los mejores por su excelencia en el desempeño de sus funciones, habiendo, en cada uno de los casos, realizado los cursos obligatorios de la Academia Diplomática, siendo uno de los firmantes, egresado con medalla de oro.

Ninguno de los diplomáticos escalafonados que rechazamos las ilegales Resoluciones, dejamos de rendir examen alguno, y no nos asustamos ante tal posibilidad, siempre y cuando la exigencia esté enmarcada dentro de la Ley. Somos diplomáticos cansados de ver manoseada nuestra institución, a la cual dedicamos los mejores esfuerzos para convertirla en la vanguardia de la defensa de los intereses nacionales. Con el rechazo a las Resoluciones queremos crear conciencia en todo el plantel del Ministerio de Relaciones Exteriores, de la necesidad de actuar siempre dentro de la legalidad, a la vez de extirpar el clientelismo político y las actividades proselitistas a las que perversamente se expuso al MRE; pretendiendo ignorar que nuestra institución no debe pertenecer a Partido Político alguno, sino que debe estar al servicio de la Nación.

Nuestra Cancillería tiene que ser un ente serio, responsable, patriota, sin estar sujeto a vaivenes político-partidarios que la desprestigien, ni debe estar representada por funcionarios con escasez de principios y sin la preparación necesaria para asumir la gran responsabilidad de defender los intereses del país.

Como diplomáticos, fuimos ofendidos cuando el canciller no tuvo empacho en alentar la participación proselitista de los funcionarios, a favor de un sector del Partido Colorado, durante las internas partidarias y luego en las elecciones nacionales, violando en esta forma uno de los artículos de la Ley.1335/99, la cual prohíbe expresamente, la militancia política de los diplomáticos. Es el mismo Canciller quien habló de profesionalización, y permitió el nombramiento de numerosas personas sin la capacitación necesaria, relegando a diplomáticos calificados para favorecer a amigos, apadrinados, seccionaleros y toda clase de oportunistas, con el consiguiente deterioro de la eficiencia laboral del Ministerio, en detrimento de la imagen del país.

La ADEP rechaza las Resoluciones hipócritas, que eximen a los rangos superiores de dar exámenes para ascender, cuando entre muchos de los embajadores existen privilegiados que sólo utilizaron sus cargos en el servicio exterior para lucrar, en lugar de obtener resultados favorables para el Paraguay; embajadores a quienes sólo les bastó demostrar su alineamiento con el neostronissmo imperante en el MRE, lo que quedó evidenciado en un comunicado de los stronisstas de la Cancillería, en apoyo de la candidata del oficialismo, publicado en el diario ABC. Sí, el MRE, es hasta la fecha uno de los últimos reductos del neo stronissmo, institución donde se siguen enseñoreando Augusto Saldivar, Elpidio Acevedo y Moreno Ruffinelli, ex Cancilleres de la dictadura. Entonces, ¿en qué condiciones podemos sentarnos a negociar sobre Itaipú?, ¿qué consideración nos pueden tener en los países vecinos?


El actual Canciller, hijo dilecto de reaccionarios devenidos demócratas, a nadie convence cuando habla de la profesionalización de la carrera diplomática. Primeramente debería dar de baja a los muchos ineptos que acomodó en el servicio exterior y en Asunción, entre estos, a una descarada “Miss” que se pavonea ridículamente ante los diplomáticos serios y trabajadores, como si el atributo de un buen envoltorio bastase para merecer más consideración y respeto que los individuos aptos, competentes y con vocación en esta carrera de servicio por sus objetivos y principios.-.

El Canciller se convirtió en verdugo de la legalidad.

12 de mayo de 2008

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