MEDIOCRIDAD RAZONADA

Rubén Darío Cáceres López (19).

Estudiante del 2º año de la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas, de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, UNA . Presidente de la Academia de Historia del Colegio Salesiano Monseñor Lasagna en el año 2004.

Actualmente es Director de Programaciones y Periodismo en la Radio Comunitaria ARAMI FM 89.9. Es además integrante de la Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay.

   

 

Los mecanismos que mueven al sistema educativo de la Universidad Nacional de Asunción son de los más cuestionables. Nos concentramos esta vez en la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas, que forma parte de la Facultad de Derecho, de la UNA.

Lo que llama la atención es que muchos alumnos se muestran complacidos con el sistema. Muchos alumnos aplican la ley del menor esfuerzo para las ya cansadas mentes juveniles, en pleno florecer de la vida. ¡Qué contradicción!

Los resultados, tanto en profesores y alumnos, se notan ya durante el proceso de aprendizaje que tienen en ambas partes interesadas, distintos resultados de acuerdo al enfoque con que se lo observe.

EL ENFOQUE DE LA MEDIOCRIDAD RAZONADA Y LA MEDIOCRIDAD CONSENTIDA.

Tal vez se juzgue duro esto, pero hay que aceptar que muchos alumnos, por un principio natural de su esencia animal, se muestran reacios o cansados como para el asombro o el espanto necesario para “filosofar”, a la manera platónica. Nota: perdón a los animales por la alusión.

En las Facultades nocturnas, principalmente, se nota esto. El alumno alega “razones laborales”, etc., y de “entrada” solicita graciosamente al profesor encargado que no tome en cuenta la asistencia y que tal bolilla se pase nomás, etc., etc.

Es el momento en que el “alumno” increíblemente razona. Trata de aplicar su “razonada” pero cuestionable actitud y modelo educativo.

Para el  buen desempeño de la vida estudiantil universitaria son necesarias diversas y varias actitudes y aptitudes tales como el apego al estudio, a la lectura, la asistencia puntual y normal a clases.

Los Docentes, por su parte, se encuentran con sendos problemas para desarrollar sus cátedras. Es de destacar que se pueden encontrar también a las estrellas luminosas en este gran mito platónico de la caverna, verdaderos ejemplos de la docencia. Pero, también nos estrellaremos con las “estrellas” de la farándula, la política, el derecho, quienes en la mayoría de las veces,  por razones de agenda posiblemente,  no pueden asistir a sus respectivas clases.

La mayoría de estas ocupadas leyendas de lo oscuro ni siquiera se toman la molestia de asignar un auxiliar de cátedra. Aquí apuntamos al Profesor César Coll, a quien se lo vio tan sólo tres veces durante el año lectivo 2005, en la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas de la Facultad de Derecho UNA. Su cátedra es muy importante, pues nada más y nada menos se trata de “Introducción a las Ciencias Sociales”. Por un corto período de tiempo se presentó un asistente, quien se dedicaba a impartir cátedra de “Sociología del Derecho” en lugar de lo que correspondía. Además de no haber tomado en todo el año lectivo un solo examen parcial este personaje también sigue el ejemplo del dueño de cátedra pues ya no se presentaba a impartir las clases.

EL ENFOQUE DE LA UNIVERSIDAD CONTRUCTIVA Y COMUNITARIA.

Pero existe una corriente que siempre se opondrá a este tipo de Universidad, que no pasa de ser el pasto necesario para que los burros y otros rumiantes se alimenten con el fin de obtener un lamentable certificado que avale su animalidad.

Aquí cabe plantear como modelo el sistema pedagógico liberador. Actualmente, el sistema educativo es excluyente. Queda atrás aquél estudiante que no dispone de los recursos económicos necesarios para acceder al mundo de la universidad.

La ideología del “así nomás ya”, “que el alumno vaya a su casa a estudiar aunque el profesor no venga”, no es el ideal para una Facultad. Pues en ella se deberían debatir pensamientos que generen nuevas alternativas de cambios.

[1][1]El método de aprendizaje de Paulo Freire no es simplemente de reproducir las palabras ya existentes, sino se crean y éstas le permiten hacer conciencia de la realidad para luchar por su emancipación, puesto que algunos adquieren una conciencia ingenua en la que se dan cuenta de su situación, sin embargo no se esfuerzan por modificarla, se ubican en una actitud conformista al considerarla como algo normal, incluso suelen adherirse a ella. Otros individuos construyen su realidad y se liberan de la opresión pero extrañamente se convierten en el polo contra el que luchaban. ”

Los encargados de la Escuela de Ciencias Sociales y Políticas, a la cuál asisto como estudiante, por ejemplo hablan del mismo alumno depende su aprendizaje. Porque nadie le exigirá nada, solo depende de él. Y que así nomás luego es la “Nacional”….

Existe la necesidad urgente de promover acciones solidarias de tal manera que nuestro ejemplo remueva los escombros de los cimientos institucionales de la Universidad Nacional de Asunción, en especial de la Escuela de Ciencias Sociales y políticas.

Otro actor aquí es el Centro de Estudiantes. Este debe conocer al alumnado a quien representa. Y los nuevos alumnos también deben ser explorados. Estos no son “bichos”, son seres humanos en búsqueda de la verdad, con un nivel distinto de experiencia de la intelectualidad académica.

Debe promoverse acciones solidarias como velar que todos los estudiantes dispongan de los materiales de estudios necesarios y también conversar con los patrones, o empleadores de los alumnos, que por motivos laborales tienen problemas de asistencia.

Debería organizarse, inclusive, cuando todos cuenten con materiales necesarios como para dar clases, los grupos de estudio y trabajo. Así en caso de ausencia de los docentes se conformen y trabajen sobre el tema que ese día debería de haberse tratado en la hora cátedra del docente ausente.

La solidaridad estudiantil es la única manera de emerger de este barro inmundo de egoísmos, corrupción, maltratos y mediocridad razonada y consentida que vivimos cada día en la Universidad Nacional de Asunción.

Estas situaciones hacen decaer a muchos jóvenes. Asistir a la Institución es una pérdida de tiempo. Para otros, es un espacio propicio para la creación de nuevos espacios de expresión y búsqueda de la verdad, aunque eso nos cueste “sangre, sudor y lágrimas”.

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