LOS IMPUESTOS PUERTA DE ENTRADA AL INFIERNO

Rubén Luces León       

                                                                                           Médico

Residente en la ciudad de Buenos Aires Argentina.

 

La información de Abc Color del dia 12 de agosto de 2008, lo dice claramente: Lugo propone nuevos impuestos para atender problemas sociales

La creación de nuevos impuestos es el camino elegido por el futuro gobierno de Fernando Lugo, para implementar una "vigorosa política social", que ayude a compatriotas a salir de la miseria en que viven. El presidente electo expuso ayer su plan, durante una conferencia internacional.

Lugo, expreso que no fue para exponer sino para escuchar y ver qué puede aprender de experiencias ajenas, sigue diciendo el diario.

Por eso me atrevo a expresar mi experiencia, no para que aprenda, porque no soy el que puede enseñarle, por no tener la envergadura publica de los disertantes que lo acompañaron en esa oportunidad, pero si tengo esperanzas en que la considere, porque las ideas no tienen relación con la estatura de quien las manifieste sino están supeditadas a la capacidad del cerebro que las concibe, por ello quiero hacerle rendir examen al mío, y pidiendo disculpas con la anticipación debida y con respetuosa humildad voy a expresar la mía.

Dada la profundidad y la extensión del tema voy a exponer en dos capítulos y cada uno estará compuesto de dos partes. En esta entrega el 1er capitulo con sus dos parte

Capitulo 1

1ª. Parte:

Antes de introducir el tema debo manifestar que consideraré tres grupos de impuestos según sus fundamentos: recaudatorio, ideológico y herramienta económica. En esta primera parte me referiré a los dos primeros. En la segunda intentare explicarme mejor y abordaré el último.

Definición del concepto y establecimiento del Principio:

La imposición económica o exacción impositiva monta el proscenio en donde se desarrolla la tragedia de la arbitraria sumisión ciudadana en vacilante deambular por el trayecto de su calvario innecesario y perverso.

Equivoco y sinuoso camino para una comunidad sin tino con su dirigencia incapaz a cuesta. Caminantes peregrinos, sin milagros que esperar ni promesas que cumplir, parecen la caravana de una procesión sin santos ni meca que se desplaza sin protestas, o un tropel de res camino al matadero; caterva de ciudadanos devaluados de sufrida y patética resignación, empujados por la irracionalidad de la razón ausente. Jalados sin resistencias en medio del caos y la confusión hacia el devenir de un destino incierto sin definiciones ni propósitos en el que están puestas las absurdas ansiedades de una infecunda esperanza inútil.

La obligación que determina la Ley de los impuestos acomodada con arrogancia prepotente, maniata y le pone cadenas a una ciudadanía sin rumbos cuyos integrantes hubieran podido vivir en responsable libertad, con bienestar, dignidad y respeto.

Esa obligación le ha puesto cerco a la libertad del individuo y le armò un corral en el que quedó preso y donde campea el agobio, la inquietud y los sufrimientos de un pueblo soberano que enajenó su cetro.

Los gastos del Estado son de existencia real y necesarios, sin analizar sus montos.

Cuando, probablemente, se hizo su análisis en los principios de la civilización se estableció la necesidad de un presupuesto, se creó la obligación y después se implementó su cumplimiento. No discutiré la necesidad, por su lógica irrebatible, trataré de establecer de quien es el verdadero compromiso, y me opondré enfáticamente a las normas que implementan su cumplimiento.

Cada adulto responsable es sujeto y victima, de la licitud que determina en él la responsabilidad y le impone la obligación del aporte compulsivo para el sostenimiento de los gastos de la administración del Estado.

Qué más lógico pareciera que el habitante tenga la obligación de entregar rendido una porción de su patrimonio y el gobierno la misión de recaudar su importe. Para el primero es una carga y un despojo, para el segundo un derecho cuyo ejercicio se blande prepotente, poderoso, superior y dominante como un arma.

Este caldero de un solo aza al que se aferra la discrecionalidad de los funcionarios en el ejercicio del proceso recaudatorio da lugar a toda clase de comportamientos tan comunes como reprochables, que se han incorporado a la rutina normalizada de una manera de vivir que se estableció como patrimonio que integra el acerbo de nuestra cultura nacional.

Al reunirse en comunidad los primeros hombres de la civilización precisaron de una administración (gobierno) para el manejo de los intereses comunes. El ejercicio de la actividad necesitó de un presupuesto para solventar los gastos que su trabajo requiere.

Dichos fondos fueron y son en relación directa a la magnitud, amplitud y costo de las tareas a realizar por el gobierno. A ese costo neto es prudente agregarle cierta cantidad para imprevistos (reserva).

Al no existir recursos de donde obtenerlos, cada cual debe aportar la parte que en el prorrateo le corresponde y a ese aporte se le llama: impuesto, tasa, arancel, contribución, etc., según los casos y los conceptos.

Los gastos están directamente relacionados con la cantidad y variedad de gestiones que realiza el gobierno, a modo de ejemplo simplemente podría nombrar, los que corresponden a la retribución por las prestaciones que hacen los que trabajan para él (sueldos), los estratégicos (salud, educación ,seguridad, infraestructuras, etc.), representativos (relaciones con otros países, los que se generan para el cumplimiento de las distintas gestiones), y entre los que faltan, está lo que llamaré moral, en donde me detendré, obedeciendo, tal vez a las influencias que afectan mi sensibilidad y que proviene del país en el que vivo, que no es el mío.

En la Argentina, según estudios hechos sobre el peso económico que deben soportar los ciudadanos, el resultado es más de lo que puede imaginarse con una visión a simple vista.

Como la carga esta distribuida según la capacidad de cada uno: va desde el 33.5 % al 54 %, es decir: cualquier trabajador humilde o empresario rico esta incluido en él. Un obrero con un sueldo mínimo debe trabajar 3 meses y 25 días para el estado (desde el 1 de enero hasta el 25 de abril). Pero un empresario: 6 meses y 18 días, (desde el 1 de enero hasta el 18 de Julio de cada año).

Hasta un mendigo paga impuestos, son los impuestos indirectos (cuando compra con su limosna o la gasta), es decir debe mendigar para el Estado desde enero hasta los primeros días de abril de cada año. Ver estudio y publicación en: “Impuestos que asfixian” Por Sebastián García Díaz. Presidente de Primero la Gente. Còrdoba

fihttp://www.primerolagente.com.ar/impuestos.htm

La gestión administradora debe proveer a todos por igual y sin distinciones los beneficios y servicios que fueron determinados.

La cuestión ideológica:

Ideología: Este término fue usado por primera vez por Destutt de Tracy para referirse a su teoría de la formación de ideas. Marx y Engels. entendieron por ideología un tipo especial de "conciencia falsa" determinada por las relaciones sociales. Algunos sociólogos anglosajones se refieren a “Sistemas organizados de creencias irracionales, aceptadas por autoridad, que cumplen con una función de dominio sobre los individuos.

A partir de aquí comienzan a divergir los criterios de las diferentes corrientes del pensamiento. Están quienes piensan que los que mucho tienen deben aportar más y otros consideran que los que poseen menos deben hacerlo en menor proporción, aunque todos gocen, dispongan y disfruten de los mismos beneficios, en igualdad de condiciones.

Hay quienes dicen que los que poseen deben ceder a los que carecen, por el solo hecho de poseer y el único de carecer. Una especie de bolsa compensadora en la que se depositan en despareja contribución y de acuerdo a la calificación económica que hace el gobierno con cada ciudadano. En la amplia dimensión de su designio está incluida la discrecionalidad de su reparto según la inspiración y el juicio de funcionarios, que con discutible capacidad accedieron a sus cargos no por sus aptitudes, sino por causas siempre ajenas al interés ciudadano. Incompetentes, torpes, caprichosos, venales y obsecuentes, cuando no simplemente tontos, los que con potestad inapelable desde sus bancas de legisladores les cuelgan el cilicio a todos.

Una solidaridad forzada y obligada, sin compensación, respeto ni reconocimiento, imponiendo a los que dice el gobierno que les sobra, para los que él determina que les falta. Le dan distintos nombres: “solidaridad social”, “justicia social”, “redistribución de la riqueza”, etc..

Mas allá están quienes afirman que la producción y acumulación de riquezas, en su trayectoria, van produciendo pobres que quedan abandonados en su camino y que por eso deben compensarlos.

Afirman que hay pobres porque algunos se hicieron ricos. Le echan culpas a pudientes de las condiciones de los menesterosos y necesitados. Confunden y desorientan así a los verdaderos responsables de la propia condición, acallando en sus conciencias el reproche justo que tal vez hubiera podido redimirles.

Hay fanáticos e intransigentes que parecieran sentir que el desahogo económico es una impostura; y que el conjunto de estos “holgados o pudientes” que la disfrutan, componen una “clase” que debe ser suprimida.

Nunca hicieron la concesión de razonar que en vez de desaparecer a los acaudalados, habría que empujar a los pobres para procurar que se conviertan en ricos y lograr así esa “clase única” que tanto proclaman, pero que por ser en la abundancia, es de superior jerarquía y calidad.

Con el pensamiento diferente, se unen los que consideran que: no son las riquezas adquiridas las que deben ser objeto del reparto para hacer justicias e igualar las posiciones en la estratificación social; sino que es: la oportunidad para llegar a ricos produciendo riquezas, la que debe distribuirse generosamente.

Es decir: considero más justo no repartir los pescados tomando de la canasta de los que ya han pescado, sino a cada uno darle las instrucciones y una caña para que pesque lo suyo, sin limites o hasta llenar su cesta.

El gobierno debe crear las condiciones y producir las oportunidades facilitando la capacitación individual, en especial para aquellos menos habilitados por rústicos, faltos de conocimientos o torpes, incluyendo además a los atolondrados o inconscientes: por negligentes, desinteresados, o viciosos.

Dentro de este encuadre, la franja estadística de la pobreza siempre es responsabilidad de los gobiernos y no de las clases mediana o alta. Y en ello esta incluido su prevención y tratamiento.

No se debe amar ni consolar a pobres, ni con expresiones ni con hechos que busquen justificaciones ni culpables. En la tarea racional e inteligente de un gobierno eficiente, los resultados sin necesidad de victimas ni acusados hablaran por si. Hay que odiar a la pobreza para poder salvarlos cuanto antes. Y en la tarea criteriosa es mejor guardar silencio, nada de cacareos antes de poner el huevo ni después de haberlo puesto.

La limosna, las ayudas, los subsidios solo sirven para paliar sus sufrimientos, no los redimen. Por el contrario los condenan a vivir en la miseria para siempre.

Por eso las religiones que pregonan la limosna, esa pequeña cantidad de dinero que cabe en la palma de una mano tendida, no sirve para crear ricos solo alcanza para procurar que el necesitado no se mueran de hambre.

Es indudable que repartir lo que ya hay, no es lo mismo que crear lo que no hay para que les alcance a todos, siempre en la medida de su empeño, merecimiento y capacidad.

Si se toman, en una familia, los sueldos de los pocos que trabajan, para distribuir entre sus miembros incluyendo a los que no trabajan (salvo esposa e hijos pequeños), la consecuencia no será igual al de otra familia en la que todos trabajan y cada uno tiene lo suyo. La primera posiblemente con el reparto, logre cubrir las necesidades básicas imprescindibles de sus miembros para que continúen subsistiendo. Pero la segunda tendrá holgura, tranquilidad y paz, alcanzará con seguridad un bienestar superior y podrá imaginar un futuro promisorio.

Considere que el Producto Interno Bruto (PIB) de un país es la suma sencilla y fácil de lo producido por cada uno de los integrantes de la comunidad productiva. Cuanto más sean los que trabajan, mayor será el producto y con ello será más fácil lograr la prosperidad nacional.

El discurso falaz, de la “Justicia Social”, es un instrumento de intimidación ideológico, con el objetivo de conseguir la complacencia y el poder de la coerción legal para ajusticiar a los ricos en supuesto favor de los pobres. Es el recurso populista de la hipocresía política. Y un disparador infalible de la adhesión popular de un pueblo empobrecido.

Buenos réditos produce reclamar en nombre de los desvalidos, para luego administrar ese dinero destinado a los mismos. … Si hasta parece una misión santa que merece la canonización y el cielo.

Hago esta mención porque a veces la usan los “cruzados de la santa misión recaudadora”, que pretenden dilatar su imperativo; forzando a la moral, arrastran la infracción hasta el pecado, ¡ese nefando que reclama el castigo de Dios y el repudio de todas las conciencias piadosas!, envolviéndolo con mística especuladora para conmover a feligreses, creyentes, moralistas y sensibles, en la pretensión de incrementar la caja de la recaudación impositiva; útil a sus maniobras o caprichos y apropiado exhorto para adquirir favores que precisa para seguir vigente.

En la salud como en la riqueza, es torpe intentar su reparto entre la gente; ellas no se re-distribuyen: hay que cultivarlas.

Ese aporte así establecido que es una imposición, se conoce y es nombrado con vulgaridad como: “impuesto, tasa, arancel, etc.”.


Los Impuestos:

Al impuesto no lo considero, como dicen algunos, una “inversión” y menos aun un acto de justicia, es simplemente un “gasto que se reparte”, muchas veces desproporcionado, confiscatorio, asimétrico y malversado.

Además, es un recurso mediocre y vulgar, aunque difundido y universal. Resultado cómodo y ramplón de infecundos legisladores, que cuando no son arrendados por intereses subalternos son vacios de creatividad.

Sienten retozar en sus cabezas huecas la tentación imitadora de la producción de sus pares de otras latitudes que aunque de igual calidad y carencias son más destacados por ser primeros en la legión internacional de sandios.

Una vez determinado los impuestos por la Ley, nace el sometimiento del ciudadano y se establece el derecho a recaudar, que los funcionarios del gobierno lo ejercen con oculto interés personal e inconfesado placer.

Si la policía tiene la afirmación de su autoridad en el uso de la fuerza; el funcionario lo tiene en el requerimiento ante la infracción o en el castigo del incumplimiento, llámense: vista de aduana, agente de puestos camineros de ruta revisando cargas y bultos, inspector de rentas o funcionarios superiores.

Como los intereses se oponen, se establece una confrontación inevitable, el gobierno se convierte en policía persecutor y el contribuyente en sospechoso y escurridizo evasor.

En la medida que la voracidad del Estado aumenta, la resistencia del contribuyente se vuelve mas firme y temeraria. Esto se debe a varias razones que pueden explicar en parte esta conducta: las indisimuladas deshonestidades del gobierno, el enriquecimiento inexplicable de los funcionarios durante el ejercicio de sus cargos, el incierto destino de la recaudación, la injustificable degradación de la calidad de los servicios y la discriminación manifiesta de los privilegiados, entre otras razones.


La normativa del Impuesto, su aplicación:

Como el gobierno tiene el monopolio de la fuerza, los funcionarios que la disponen se sirven de ella para intimidar, entonces el desguarnecido ciudadano descubierto por el inspector o recaudador corrupto, opta por lo mas efectivo y cultural: regatea con él discutiendo un acuerdo que siempre tiene éxito, salvo excepciones. Próspero negocio para el funcionario infiel y recurso calculado y ventajoso para el evasor atrevido.

El contribuyente (así le llaman) siente el agobio de la presión tributaria que le inventó el gobierno, busca formas y modos de eludir, evita ser sujeto del gravamen cuando puede.

Palpita trémulo y temeroso, solo o en compañía de asesores mientras organiza su trampa. Se convierte en cortés y conciliador con los corruptos agentes del gobierno, transformándose en cómplice sin habérselo propuesto, alentando y sosteniendo a todos los corrompidos, ladrones y filibusteros en esta farsa a la nación en la que participamos todos, cada cual con un papel en el reparto del sainete, que le inventó a la patria la legislación de Impuestos.

Verdadera realidad de conocimiento público que el discurso oficial con perfidia y torpeza pretende disimular, mintiendo sin pudicia, como maquillaje económico de mujer sin atributos que procura ocultar picaduras de viruela, arrugas y manchas de un rostro impresentable. La puesta en escena de este entremés hace así su aporte tradicional a la fortalecida y deplorable cultura nacional.

Mezclados con el yuyal de este baldío surgen de manera natural y sin asombros los especialistas: contadores versados que adecuan y acomodan declaraciones juradas mas o menos ingeniosas para pagar menos impuestos, colaboran influyentes, inspectores coimeros que facilitan la concreción de la maniobra a cambio de un porcentaje, se agregan a la lista funcionarios superiores que también cotizan, abogados, jueces, fiscales, hasta pinches y ordenanzas que manejan expedientes, … o los pierden. Toda una constelación de marionetas insaciables movidas por el piolín titiritero del interés y la codicia que viven y medran junto a todos los demás miembros de la fauna en este vasto predio de la cotidiana realidad.

La institución impositiva con sus normas, constituye meandros y refugios en donde se cobijan toda clase de piratas, delincuentes, corruptos, aprovechados y funcionarios que hacen de su practica el oficio y de sus resultados el incremento de su patrimonio y enriquecimiento.

La obligación impuesta es la humedad que mantiene fértil el terreno para que crezcan vigorosos tantos sinvergüenzas. Viles personajes del cohecho, y la corrupción que de nada sirven al bienestar de la ciudadanía y menos aun a la prosperidad del país, pútridos sin remedios, corrompen todo lo que tocan, zánganos de una apolillada colmena; anquilostomas alojados en el intestino de nuestra anémica nación.

Con el desplante de obtener los fondos para sufragar al Estado, Se produjo uno de los daños mas grandes a la nación y se la hirió de muerte, se prostituyó a la población que entrega su dignidad y sus principios a gendarmes perdonavidas del gobierno para evitar el despojo.

Se disciplinó a la población en un ordenamiento verticalista como en las instituciones militares, desde los soldados a los generales y hasta el mismo mariscal, en donde cada uno rinde cuentas a otro de acuerdo al lugar del escalafón en que se encuentran, todos temerosos pero a la vez seguros mientras no se violen los códigos, no escritos, de la mafia nacional.

Un informe de hace algunos años de la OEA decía que en el Paraguay el 80 por ciento de la recaudación de los impuestos no llegan al destino previsto, porque son desviados a bolsillos privados. Y como los agujeros del colador son cada vez más, por eso la necia idea de incrementar o crear nuevos impuestos. La angustia, la preocupación y la inmoralidad seguirá en aumento, mientras se ampliará el campo para que retocen las mangas de langostas que seguirán comiendo la siembra y se procreen multiplicándose sin ningún provecho.

Piénsenlo: hemos convertido a nuestro país en un sitio de tormentos evitables, cuando hubiéramos podido hacer de él un oasis de paz y bienestar en medio del continente y del mundo entero.

No hemos tomado conciencia que: nuestros funcionarios, desde siempre, para acumular riquezas y vivir en la abundancia, han condenado al resto de la población al sufrimiento. Y no lo han hecho solamente por egoístas y perversos, sino por incapacidad y faltos de imaginación. Se ha reunido en ellos los componentes letales de la formula fatal para nuestra esperanza de vivir en paz: corrupción e incapacidad. Los hemos elegido para que trabajen para solucionar nuestros problemas y solo se ocupan de solucionar los suyos.

Al seleccionar nuevos funcionarios para este gobierno que esta por inaugurarse, habrá que cuidar, porque si incubamos huevos de sapos no esperemos que nazcan cisnes.


Definición, razones y fundamentos del Propósito:

Voy a intentar demostrar con claridad indiscutible que la Institución Impositiva o los impuestos, tal como lo sufrimos que somete a la población y sostiene a los corruptos, SON PRESCINDIBLES, es decir podemos liberarnos de ellos y más aun: puede sustituirse con ventajas por otra manera mas inteligente, más racional y más justa, que servirá mucho mejor a la provisión de recursos al Estado, producirá la prosperidad del país y junto a otros factores agregará una razón poderosa para impulsar la tranquilidad y el bienestar de las personas en un nación poblada de ciudadanos libres.

Por lo tanto: el Paraguay puede convertirse en un paraíso fiscal, sin impuestos, sin necesidad de atropellar expresas disposiciones de Tratados Internacionales a los que está suscrito. De manera racional, en modo relativamente fácil y en tiempo perentorio.

Y por añadidura y de forma inevitable desaparecerá al mismo tiempo que los impuestos, los evasores, mientras que los contrabandistas se convertirán en honorables importadores con mejores rentas. Los contadores se dedicaran a que sus clientes mejoren sus actividades comerciales con la ayuda de sus conocimientos, en lugar de liquidar impuestos preguntando antes: ¿cuanto quiere pagar?, para luego arreglar los números para presentar a Rentas, los policías de las rutas, cuidaran el tránsito, los inspectores tendrán que buscarse alguna actividad productiva, las aduanas de fronteras ya no serán prendas requeridas para pago de favores a políticos o amigos, etc., mientras todos los corruptos de la especialidad morirán de asfixia o saldrán disparados como ratas de barco que se hunde.

Me dirijo al Premio nobel Sr. Joseph Stiglitz que se encuentra en estos momentos en Asuncion y que ayer diera una conferencia que el diario ABC color del dia de hoy reproduce.

Con respetuosa consideración, quiero sugerirle que el Paraguay, que él poco conoce, no es un país como cualquier otro, acá de poco servirán conceptos de biblioteca, ni reglas generales extraídas de estadísticas y de promedios.

También me gustaría puntualizarle que el aumento de impuestos que el sugiere, porque afirma que la presión tributaria del 11% sobre el producto bruto es baja, no es cuestión de acomodar guarismos para mantener el equilibrio de una formula que resultó de éxito en países con superpoblación y sin recursos como el Paraguay.

Él al igual que los demás, auspician aumento de impuestos para obtener recursos, porque no imagina otra manera de procurar ingresos para solventar los gastos del Estado Paraguayo.

Èl dice, lo mas obvio, sin la genialidad que debería como premio nobel. Le baja el pulgar al país y se va a dormir la siesta esperando una ovación tal vez.

Es muy “simplota”, de poca elaboración y sin meritos la sentencia lapidaria del galardonado economista. Lo mismo lo dijeron y dicen ministros de Economía de nuestro país y de muchos países del mundo y de hecho lo practican todos los gobiernos.

Pero nuestro problema, creo que no se resolverá por imperio de las estadísticas sino por la gestión de una acción inteligente y calculada en base a nuestros reales recursos y posibilidades.

Miró de ojito a nuestro País y lanzó su afirmación de diccionario. Para nosotros lo económico es crucial y quien se ocupe debe ser como médico asistencial: curar enfermos que caminan, sienten y sufren, no tratar enfermedades de catálogo, eso es para los que trabajan en laboratorio con probetas.

En estas condiciones, lo dicho por el visitante, no me parece científico ni serio, y mucho menos una genialidad elaborada a la altura de su premio, para ser lanzada así no más, con tanta displicencia y temeraria ligereza, sin considerar que muchos, fascinados por su titulo, irán a escuchar su sermón como si estuvieran en misa y provocar un grave daño cuando estamos buscando una salida.


2da. Parte del Capitulo 1

Algunas consideraciones previas a la propuesta:

Acometer contra una Institución establecida desde tiempos históricos, se convierte en un disparate y solo hay licencia para intentar analizar su aplicación y no sus fundamentos ni principios. Sin embargo no me asusta y me introduciré en el terreno minado, pero; si apoyo los pies en el lugar equivocado, solo yo y nadie mas será el responsable.

En casi todas las sociedades de la historia de la humanidad desde remotos tiempos, han existido los impuestos. Los enemigos vencidos en las guerras o los conquistados en las expediciones eran obligados a sufragar los gastos del vencedor y sostenían sus presupuestos.

Los esclavos también hacían su esfuerzo con su trabajo para el amo o quien fuera su dueño, sin retribución y solo por la comida para mantenerse y la cama para recuperarse, como en la actualidad aun lo hace el buey, el burro o el caballo para los hombres del campo. En una posterior etapa, más civilizada, se limitó esa responsabilidad en los pobladores o habitantes del territorio del Estado.

Son gravadas las actividades económicas, el lucro, el patrimonio, el consumo, la importación, las exportaciones, la capacidad contributiva y el trabajo, actividades que se supone tienen cada uno de los afectados de acuerdo a su prosperidad.

La perversidad del sistema conmueve al advertir que toda actividad que puede hacer prospera a la nación y sus habitantes es penada por el fisco con rigor y sin piedad con la sustracción castigadora que se incrementa en proporción directa al resultado del esfuerzo noble en la creación de más riquezas.

Falta que nos abran la puerta del baño para observar que hacemos, y espíen el comedor para mirar lo que comemos, pretenden revisar cuanto dinero llevamos en la billetera o disponemos en el banco, nos piden documentos y los anotan cada vez que compramos algo, nos obligan a llevar rigurosa cuenta de nuestras ganancias y gastos, resultados del trabajo honesto, esforzado y digno.

Pretenden ignorar nuestros propios nombres para identificarnos por el RUC (Registro Único de Contribuyentes), marca de pertenencia al fisco que por ahora debemos anotarlo en los papeles, hasta que a algún genial legislador se le ocurra que debe llevarse impreso en el cuerpo, con estampado indeleble en algún lugar visible.

Nos hacen transcribir en formularios detalles de nuestra vida económica que hubiéramos preferido guardarlos con reservas en nuestra privacidad y que solo servirán para atormentarnos si a ellos se les cuadra en algún momento. Antes de entregar esa confesión obligatoria debemos firmar en ella con juramento cierto de decir verdad.

Vamos, sin proponernos ni advertirlo y de a poco, cediendo la libertad que nos merecemos; por no saber construir un país que debería ser amable y acogedor, residencia feliz de gente libre y respetada.

En cada trámite y en cualquier oportunidad nos obligan a protagonizar el desfile, disciplinados, identificados solamente con números, encolumnados y sumisos frente a ventanillas, mesas de entradas o despachos, o marciales marchando por el medio de la calle, en reverente homenaje a funcionarios indignos e incompetentes, cuando debiéramos ser nosotros los que desde el palco observemos cuando desfilan ellos.

Abuso humillante e injusto, como el que debo resignarme a admitir, con ese personaje que por el deshonesto desempeño de su actividad, reiteradamente, perdió el derecho a que lo llame “señor” y desde ahora debo, humillado, dirigirme a él mencionándolo como “señor ministro”.

¿Hasta cuando se debe soportar el atropello y la vejación por la imposición obligatoria de llevar las cuentas para rendírselas al fisco?. ¿Porqué debemos sostener la pesada cruz de la incapacidad y la codicia de nuestros funcionarios y portarla hasta el lugar en donde nos pondrán los clavos para colgarnos del madero?.

¿Cómo es posible que con el privilegiado espacio territorial que disponemos, los recursos que poseemos y el lugar estratégico en el que estamos ubicados en esta America del Sur, no se pueda hallar los medios que explotados paguen los gastos que requiere el presupuesto del Estado, para que nos dejen en paz y poder vivir tranquilos?.

¿No fueron los deseos de libertad acaso las razones por la que se proclamó la independencia y defendimos con la vida de nuestros héroes la soberanía tantas veces amenazada?.

¿Para qué nos independizamos de la dominación española y luchamos para no ser absorbidos por la Confederación Argentina?. También pudimos con sangre, dolor y sufrimientos salvar los que nos resta de territorio y soberanía de las acometidas de los Mamelucos de San Pablo y los Bandeirantes brasileños.

Al final de tanto despliegue y acciones heroicas hemos claudicado deshonrosamente, reduciéndonos a esclavos y servidumbre de unos pocos compatriotas, mercachifles crueles, codiciosos, sin escrúpulos y además torpes?.

Díganme: ¿cuál es la ventaja, en donde esta el beneficio?.

Se anuncia que aumentaran o se crearan nuevos impuestos, para atender necesidades sociales. ¿Es posible que se mencione como solución una propuesta tan torpe e injusta como la de meterle la mano en los bolsillos a unos para solucionar el problema de otros?. ¿No se les ocurre nada mas ingenioso y razonable que ese arrebato en forma de incremento impositivo?.

El ex monseñor debe reconsiderar lo expresado, porque hasta el Nuevo Código del Derecho Canónico dice que: Nunca tendrá valor la limosna hecha con bienes de otros.

¿Para qué sirven funcionarios que debieran ocuparse de darnos soluciones si lo único que sus inteligencias producen son más razones para agobiar al pueblo con toda clase de sacrificios y frustraciones?.

No podré olvidar cuando legisladores de un partido recién inaugurado, que dice querer mucho a la patria, promovieron y en bloque le dieron sanción a los nuevos impuestos actuales con enjundiosos argumentos, echando mas leña al fuego.

No tuvieron la capacidad, o el interés para ver que en vez de promover nuevo impuestos para mayor recaudación hubieran generado ideas para luchar contra la malversación y el despilfarro. Legisladores nuestros: gente de poca imaginación para tan importante función y con tan buena remuneración y privilegios.


Procedimientos:

Para los del fisco todos somos evasores, hasta demostrar que no con nuestras manifestaciones y juramentos a entera satisfacción. Cuando que si alguno de nosotros fuéramos sospechado de evasores deberían ser ellos quienes demuestren que somos tales.

¿Porqué se ignora el universal concepto de la presunción de inocencia?.¿ Porqué la carga de la prueba pesa en nuestra espalda?. ¿Y qué hay de las garantía constitucional expresada en el Art. 18 De nuestra carta Magna “nadie puede ser obligado a declarar contra si mismo”. Uno mismo, no es uno y sus posesiones, o me equivoco?

Y más aun en declaraciones coactivas a nuestro costo y con juramento de decir verdad.

¿Porqué sin orden judicial previa, que lo justifique “allanan” nuestro inventario económico, y ni siquiera se toman el trabajo de hacer la requisa por ellos mismos?, ¿porqué nos humillan hasta con la obligación de llevarlo nosotros hasta ellos y exhibirlos en formularios juramentado con la firma solidaria de contadores profesionales para que los examinen? y además: debemos hacerlo sin omitir ningún detalle, porque podemos ser imputados de “falso testimonio”.

Es tanta la arrogancia y la arbitrariedad del fisco, que viéndolo de este modo, es tan repugnante, como violador que se indigna porque su victima no experimenta orgasmo.

Mas impuestos, más presión, más resistencia, más corrupción, más angustia, más razones para no sentirse bien y aunque aumenten los impuestos tampoco alcanzará, porque ese no es el rumbo, ¡ese es el camino del infierno!.

Hay quienes dirán que el Estado para recaudar necesita de esas atribuciones. Estoy de acuerdo que sin ello se le hará menos fácil; es que no tengo más remedio que someterme a las consecuencias porque se permitió la Ley. Una ley hecha a la medida de gobiernos incapaces, para sus comodidades y relajos.

Recuerdo el proyecto de una diputada en la Argentina que había propuesto una Ley que obligaría a todas las mujeres a someterse regularmente al “Papanicolaou” y los hombres al examen de Próstata. Afortunadamente no se sancionó, sino, imagínese a mujeres compelidas, sin desearlo, a la invasión del espéculo y a los varones resignándose a la mancilla de su escrupulosidad viril por el atrevido, curioso y gordo dedo de un urólogo grandote y feo hurgándole la próstata.

Suerte para nosotros, porque en el Paraguay en que todo se imita, los caballeros hubiéramos comenzado a elegir urólogos, mirándoles las manos, para intentar hacer menos sufrida la pérdida de la dignidad del ùpite.

No soy hombre de derecho, pero si amante de la libertad y la justicia; dos principios más que suficientes para una vida feliz en medio de una comunidad en paz.


Homenaje:

Hay veces que el deseo y la ansiedad de algunas almitas candorosas llenas de nobleza y buenas intenciones proclaman el aumento de impuestos para mitigar el sufrimiento de los abandonados, niños de la calle y otras miserias, expresión natural y espontánea, quiero creer que mas que la consecuencia del el análisis profundo y substancial es la expresión piadosa de su sentimiento emocional, tan digno como virtuoso, sin reparar en que si estas desgracias obedecen a falta de recursos, lo son por malversación de lo recaudado más que por insuficiente recaudación.

Introducción a la propuesta:

No ignoro que para el sostenimiento del funcionamiento de la sociedad con todos sus servicios, es necesario el gasto que implica su costo. También es obvio que a falta de recursos, deben hacerse cargo quienes la componen y se benefician.

Ejemplo:

Soy titular de un departamento en la zona céntrica de la ciudad. Está en un edificio sobre una conocida avenida en la esquina con otra importante calle. La construcción tiene 13 pisos mas la planta baja en donde hay locales comerciales, que pertenecen en propiedad al consorcio, es decir al conjunto de los propietarios.

Los locales son alquilados a comerciantes que pagan una buena renta mensual. El administrador del consorcio (Gobierno), recauda los importes.

Entre los servicios comunes que se sirven en el edificio (Estado), tenemos (Servicios Públicos): calefacción central, agua caliente central, vigilancia, 4 porteros, encargados de la limpieza y cuidado del funcionamiento de las instalaciones, varias empresas contratadas para el mantenimiento y funcionamiento eficiente de ascensores, bombas de agua, calderas, intercomunicadores, visores electrónicos de vigilancia, seguros, etc..

El administrador suma todos los gastos del mes, resta el dinero ingresado de los alquileres (recursos) y si no alcanza, para completar y como alternativa, recurre a los propietarios. Lo que falta divide por la cantidad de integrantes del consorcio y así se determina las expensas (impuesto) que debe abonar cada uno.

Recientemente, por sugerencia de uno de los propietarios y aprobado por todos, se incorporaron a los ingresos: un letrero publicitario sobre una de la paredes del edificio a cambio de una importante suma, y en la terraza una antena de enlace de una compañía de celulares que también contribuye con el alquiler por el uso de nuestra disponibilidades (recursos).

En estos momentos se está estudiando la posibilidad de transformar dos subsuelos, que no prestan beneficios importantes, en cochera para estacionamiento tarifado ya que en la zona son escasos y se puede obtener de ello buena renta.

Según estimaciones: con este nuevo recurso es posible que se puedan pagar todos los gastos mensuales del edificio, mejorar algunos servicios, incorporar nuevas prestaciones como un servicio de guardería, televisión y teléfonos digitales para todos los departamentos, juntamente con internet “wireless router”.

Pero como, de acuerdo a los cálculos, aun así, habrá un sobrante (superávit) se piensa en la posibilidad que cada fin de año se reparta como utilidad ese excedente a cada uno de los propietarios.

Si se pudiera concretar estos proyectos, no solamente no se abonarán expensas (impuestos), sino que habría dinero para repartir todos los años al fin de cada ejercicio entre todos los departamentos.

Estas ideas surgieron del interés de los departamentos y se buscó administradores, capaces, eficientes y bien controlados a los que se les indicó con precisas instrucciones cuál era el trabajo que debía realizar para satisfacer el deseo que él debía concretarlo.

Yo no recuerdo que alguna vez, alguno de ellos haya propuesto aumentar expensas, porque se le hubiera exigido que arbitre medios para conseguir recursos.

En el curso de los 40 años que tiene el edificio se han cambiado varias firmas administradoras, algunas más eficientes que otras, hubieron en ellas individuos deshonestos, charlatanes, desprolijos y hasta hubo uno que terminó con denuncia penal por infidelidad.

¿No le gustaría vivir y ser dueño de un departamento en mi edificio?, claro, comprar uno le costará dinero, sin embargo en el Paraguay podemos REALIZAR TODO LO AQUÍ EXPLICADO, solo debemos ponernos de acuerdo y trabajar un poco, aferrados a la esperanza de que el nuevo gobierno, sea el administrador que necesitamos.

Ah!. … Cuando se propusieron administradores para el edificio no se privilegiaron a parientes, amigos o simpatizantes, se buscaron a los más capaces, se pidieron informes y antecedentes, también se indagaron procesos judiciales y se consultaron sus prontuarios, porque a ellos se les requiere para una misión precisa: deben conseguir para nosotros lo mejor que se pueda lograr en el trámite de controlar el funcionamiento tranquilo y eficiente del edificio en donde vivimos, obtener ingresos, disminuir los costos y rendir detallada cuenta de sus actos.

Epilogo:

Cuando se voto en las elecciones dos propósitos fueron los que animaron.

El primero: acabar con mas de 60 años de hegemonía para tentar un cambio

El segundo: ser prósperos, vivir en paz, en libertad y con entusiasmo.

Lo primero lo hicimos nosotros con los votos, no fue el gobierno electo.

¡Ahora le corresponde a él!

Fin de la 1ª. Parte


En poco tiempo la continuación: Impuestos: 2da. Parte: “Una puerta de salida al paraíso”. Explicación detallada de cómo llevarlo a cabo en la República del Paraguay. (No apto para ser plagiado por otros países)


 

 

 Rubén Luces León

Buenos Aires, 14 de agosto de 2.008

Próximamente la 2a parte 

                                                                                        

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