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UNA DECISIУN LНMITE: ITAIPЪ Y YACYRETБ (1a parte de 3) |
Rubйn Luces LeуnMйdico Residente en la ciudad de Buenos Aires Argentina. |
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La euforia ha llenado nuestros corazones, porque la esperanza ocupу lugares que estaban huecos y pretende ser ella el anticipo de la realizaciуn del deseo imaginado. El advenimiento del nuevo gobierno de Fernando Lugo, aun sin inaugurar, se asemeja a la noche de aсo nuevo, pirotecnia, brindis, anhelos, felicitaciones, alegrнa y deseos nuevos que procuran desplazar fracasos. Esperanzas que eran despojos renacidas por el sortilegio de las urnas, la fragilidad de la razуn y el inmenso deseo de ser feliz. Anuncios de primavera que sucede al invierno, brotes tiernos que nacen mбgicos de ramas que parecнan muertas. La eficacia del gobierno no depende de la bondad del que manda mбs, ni de su anhelo, su esfuerzo o su trabajo. Estб vinculada exclusivamente a la racionalidad de un programa, a la coherencia de sus piezas, a la complementaciуn de sus partes y a la armonнa de su todo. Quien esto no comprenda no debe esperar nada trascendente. La acciуn desconexa y la conquista lograda por un actuar aislado y circunstancial pueden producir gratificaciуn y alegrнa momentбnea, pero nada perdurable y trascendente. Un programa debe ser pensado, madurado y elaborado con minuciosidad en todos sus detalles. No es una lista detallada de buenos deseos manifestados con vehemencia y “exitismo”. Debe tener amalgamada todas sus partes con una coherencia genial e inteligente de manera inexpugnable. La improvisaciуn, la repentizaciуn y el impulso primero, son tentadores, peligrosos y difнcilmente acertados. Voy a introducir el tema con una angustia que darб el pie que necesito, para instalar la idea. Fernando Lugo, Presidente electo, durante la campaсa manifestу con insistencia su propуsito de re-negociaciуn de los Tratados, no me agrada ese termino, prefiero el de reconsideraciуn o cualquier otro, porque no estamos en condiciones de renegociar al no disponer con quй. Voy a intentar demostrar con razonamiento sosegado la necesidad de un criterio mas juicioso, para procurar enderezar lo que pareciera ser ya oficial: la conducta adoptada para el tratamiento de la cuestiуn de los Tratados. Negociaciуn: proviene de negocio, que significa: trabajo o gestiуn para obtener beneficio o lucro. Negociar implica oferta y demanda, propuesta de por medio, dando por aceptado que hay intereses cruzados en las partes. No es sinуnimo de comerciar, este es referido a la compra y la venta o al trueque. La negociaciуn se parece mas a la puja entre el regateo y su resistencia, es una intenciуn, un trбmite. La comercializaciуn es un hecho que solamente es cuando se consuma. Se puede negociar sin acordar, pero no se puede comerciar sin intercambio. En guarani ambas cosas se dice “сemu” y el lugar en donde se negocia “сemuha” (mercado). Nadie va al mercado sin llevar mercaderнa o dinero, salvo que vaya a pasear o de turista. En la Re-negociaciуn, que seria una negociaciуn repetida luego de haber ya “comerciado”, es decir pactado el intercambio con todas sus consecuencias, o en su defecto fracasado (por no haberse concretado). A la repeticiуn de ella se debe concurrir portando una novedad o una nueva oferta para pretender “abrir” el dialogo cerrado en su oportunidad con el acuerdo pactado. Esa nueva oferta para “desatar” el compromiso de la primera negociaciуn, ya cerrada con el acuerdo o Tratado, debe inevitablemente representar una seductora propuesta que interese a la otra parte, quien con todo derecho, de no atraerle, puede atenerse a lo ya pactado y vigente sin que resulte ello una impostura. En la primera negociaciуn y antes de firmarse el Tratado cada parte puso lo suyo: ellos la mitad del riу, nosotros la otra, ellos tenнan necesidades energйticas, nosotros no, ellos el dinero, nosotros somos pobres y sin recursos, pusieron entonces por nosotros el capital cargбndole intereses y nosotros aceptamos el pago de las cuentas. Ambos tenнamos una seria controversia sobre la demarcaciуn de limites al norte del Rio Paranб que encontrarнa soluciуn sumergiйndo el problema bajo las aguas en el lago de la represa. Ellos contaban con funcionarios hбbiles e inteligentes, nosotros con venales representantes, muchos de ellos incapaces. Ellos tenнan un plan con su estrategia calculada, nosotros improvisamos con funcionarios irresponsables, бvidos y corruptos, ellos calculadores, diestros y reposados, nosotros dуciles, insolventes y apresurados. Para construir la represa se precisaba que nosotros diйramos el consentimiento y le dijimos “si”. Hoy con los hechos concluidos, el compromiso establecido y los derechos adquiridos pretendemos la re-negociaciуn del tratado convenido, invocando justicia, para rever el compromiso de indudable jerarquнa, magnitud y seriedad, aceptado con plena conciencia, comprensiуn y responsabilidad del acto realizado en libre determinaciуn y sin apremios. Nuestros argumentos son dйbiles, nuestra pretensiуn candorosa, la ingenua mediocridad alcanza apenas para el plagueo y es insuficiente para un reclamo sensato que pretenda revertir lo mal hecho. Si tuvieran que dirimirse con terceros nuestro planteo pobre, nuestras influencias son humildes para apuntalar o reforzar el anйmico argumento. El trбmite judicial seria muy largo, el resultado incierto, con riesgos adversos y costas onerosas. Aunque puede ser entusiasta el atrevimiento temerario, me turba el recuerdo inolvidable, del arrebato fervoroso del pueblo argentino impulsado con necedad por su gobierno, cuando se atrevieron a desafiar a Gran Bretaсa en la pretensiуn de recuperar Malvinas, con un Ejйrcito inferior, una estrategia lamentable y entusiasmados en una pretensiуn insуlita. No debemos ambicionar re-negociar si no poseemos nada tentador que ofrecer al interйs negociador de ellos, pensйmoslo: ni siquiera la amenaza de recurrir a un Tribunal Internacional tiene fuerza suficiente porque no les inquietarб demasiado, como no le preocupa mucho al Uruguay el reclamo por la Papelera Bosnia, que posiblemente la Argentina terminarб perdiendo. Faltan 16 aсos para que se cumpla el plazo establecido para la modificaciуn del Tratado, fijado para el 2024. Ese mismo tiempo o mas tal vez estirado con “chicanas”, puede insumir el trбmite de un Juicio de esta laya, envergadura y complejidad y sin seguridad que el fallo nos resulte favorable. Aunque parezca cruel: los tratados, convenios, negocios entre las personas y los paнses, no siempre se hacen para hacer justicia, se realizan por el interйs del beneficio que persigue cada uno, que si son equilibrados son “ un buen negocio para las partes” y si no, sucede esto: “son Itaipъ y Yacyreta”. No conviene presentarnos, altaneros soberbios y pretenciosos, hartos de torpezas, sin nada que ofrecer a cambio de lo que ambicionamos conseguir, con la tonta idea de negociar sin posibilidades. Razonemos, їde que manera lograremos que ellos accedan a nuestros requerimientos, y nos complazcan, si eso les representa un perjuicio apreciable, una perdida indeseable y la cancelaciуn de un privilegio que disfrutan y lo pueden prolongar cуmodamente hasta el 2024, cuando reciйn entonces se presentarб la verdadera oportunidad para la re-negociaciуn?. Ahora y en estas condiciones no tenemos nada para negociar, ni siquiera una amenaza que los intimide, porque el recurso de una demanda judicial en las actuales condiciones, es una inmadurez de nuestra parte que puede aliviarles a ellos, por mucho tiempo y mientras dure el proceso, del pueril reclamo que les hacemos permanentemente de modo impertinente por la injusticia del Tratado. Aunque a veces ese griterнo al que apelamos nos reporte algunas migajas que nos conceden cada tanto, que es como ponerle el chupete al nene para que no llore, mientras transcurre el tiempo. No hay mejor incentivo para buscar soluciones que la necesidad de encontrarla. Para obtener resultados importantes antes del 2024, debemos hallar argumentos mas contundentes que el que tenemos y creemos suficiente para el reclamo por “Tratado injusto”. Si hacemos un repaso de nuestras posesiones y recursos, veremos que no es mucho nuestro inventario, al contrario hay muy poca cosa que puede resultar objeto de sus codicias y que representen para ellos mayor valor que el interйs por mantener sus privilegios actuales. En este sentido es menos vulnerable el Brasil que la Argentina, por razones que considerarй mas adelante Los argumentos que precisamos para equilibrar los intereses y negociar con perspectivas, los separarй en dos grupos. a)Positivos o de beneficio, es decir; aportes que podemos hacerles a ellos en la negociaciуn para despertar su interйs a cambio de lo que pretendemos obtener. b)Negativos o de perjuicio, cuya consecuencia pudiera ser de gran costo para ellos y que para evitarlos no tendrнan alternativa mбs que negociar para conceder. Lo primero corresponden a concesiones, contribuciones, bienes o ventajas, que sean de su interйs y actualidad, que ofrecerнamos a cambio de nuestras pretensiones. Lo segundo son acciones a realizar que constituyen una amenaza mayъscula e impensable (hasta hoy) para la tranquilidad de sus desenvolvimientos y progresos futuros que proyectan con el usufructo de bienes, ventajas y posesiones inicuamente obtenidos. Resultados de la impunidad y de la manera impнa en que fueron logrados, aprovechando nuestra condiciуn de paнs impotente e inerme, y que fueron acumulados de manera vil desde tiempos remotos. En la prуxima entrega darй detalles de esos recursos ignorados por nosotros mismos, legнtimos, legales, honorables, justos y posibles que pueden como estremecedora alucinaciуn surgir de la nada en la que estamos e instalarse en el medio con una imponente actualidad avasallante y letal para el continuismo de la abusiva conducta por la que penamos desde hace tantos aсos. Esta idea no serб fбcil de asimilar si se intentara deglutirla con apresuramiento, necesita masticaciуn y reposo para su asimilaciуn. Y que solo el coraje y la decisiуn de nuestro pueblo con su gobierno a la cabeza y la complacencia del mundo pueden llevarla a cabo
Rubйn Luces Leуn Buenos Aires, 7 de mayo de 2.008 Prуximamente la 2a parte
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