ODIO O INTELIGENCIA: DOS FORMAS DE VOTAR

Rubén Luces León       

                                                                                           Médico

Residente en la ciudad de Buenos Aires Argentina.

 

    

Es de gran angustia tener que tomar una decisión cuando no hay alternativa satisfactoria. Cuando el hecho es irremediable se le opone a ello la resignación. Si hay una opción esperanzadora decidir es fácil y entonces se llena uno de entusiasmo, Pero si en el dilema, cada una de las premisas encierran una amenaza, son peligrosas o entrañan riesgos, la incertidumbre campea la razón y nos invade una sensación de desamparo, de temor y de invalidez. 

 

No estoy vinculado a ninguno de los candidatos, listas ni propuestas y nada de lo mencionado tiene relación con mis intereses personales. Me importa solamente la Nación y su futuro y son dos los principios que me sirven de referencia y guía: LIBERTAD Y JUSTICIA, y no necesito más.

 

La Libertad para que cada uno pueda desarrollar su capacidad y su potencia según su voluntad; y la Justicia para que todos obtengan lo que cada cual se merece según su deseo y sus actos, todo encuadrado en Ley.

 

Y para no dar oportunidad a que se deslicen  los “meros” manifiesto: que admiro y no reniego de las virtudes que adornan a los sensibles, los nobles de corazón y a los cultivados de humanidad y espíritu: La solidaridad, la conmiseración, la dádiva oportuna y salvadora, la ayuda al semejante y hasta la limosna (que a veces sirve mas a quien da que al que la recibe, aquel cree que gana el cielo y a este no le alcanza para un almuerzo) que junto al amor a la patria debemos enseñar a nuestro hijos.

 

Si los antecedentes, las manifestaciones, los hechos y los actos conocidos disponibles pueden servir de orientación, los usaré porque no cuento con más para tratar de encauzar  un pensamiento razonado que ayude o sirva para encarar el dilema del próximo domingo 20 de abril con un acto criterioso y responsable, aunque ello no me asegure el éxito.

 

Razonamiento:

 

Entre todos las propuestas electorales hay una sola que difícilmente pueda inducir a error. El oficialismo que intenta repetirse como en los últimos 60 años, no tiene oferta o promesa innovadora, de manera que seria lógico deducir que sus actos y obras serán las mismas o simplemente la continuidad de lo realizado hasta hoy y cuyo detalle no voy a exponer por ser de todos conocidos y constituir la vivencia de cada uno.

 

En caso que resultare ganador, la euforia en la ANR seria incontenible y la desazón en los demás inconsolable. Solamente unos pocos podrán atreverse a pensar con esperanzas en esa circunstancia, soy uno de ellos.

 

La proyección del gobierno actual es de franca decadencia y deterioro, el cansancio y el hartazgo de la población es inocultable y de relación inversa. Un nuevo triunfo crispará a la población disidente (que es mayoría absoluta, cercana al 70%) que experimentará con más vehemencia, por el acicate de su frustración e impotencia, el deseo del desplazamiento de los que acaban, si así fuera, de renovarse por otros 5 años más.

 

Nuestra débil e imperfecta democracia no sostendrá acatada, sujeta y resignada a la angustia y al sufrimiento nuevamente prolongado. La fiesta del triunfo en la noche del 20 mostrará en las calles solamente la alegría de los vencedores, como cuando el ejercito alemán ingreso desfilando en París. Pero  mientras los parisinos miraban consternados detrás de los visillos se gestó e inició la resistencia que terminó con ellos.

 

La única contradicción que se atravesaría oblicua sería que el partido colorado tome conciencia del peligro, cambie el rumbo, controle sus excesos, se vuelva eficiente, deje la corrupción, defienda los intereses de la nación, plantee la solución para la recuperación de nuestros recursos y haga un buen gobierno para el bien y la felicidad de todos, ... y la destrucción de mi pensamiento.

 

De no producirse esta ultima hipótesis, altamente posible, la población estará dispuesta como hembra en celo a recibir al que reúna las condiciones necesarias para producir el cambio. Mucho mas intensa, y poderosa que esa noche de marzo en que la multitud tropezó con el monseñor Lugo camino de la plaza a donde todos íbamos a protestar.

 

Ese alguien debe ser sólido y con atributos y no un imprevisto como lo fue aquel que puesto al frente de una manifestación organizada por un grupo ante la indignación que produjo el atrevimiento presidencial que avaló la Corte,

 

Al entonces piadoso ministro de Dios le pidieron que haga un discurso, así lo hizo, la angustia del pueblo, que no llegó aun a su colmo, lo convirtió en líder, él se sacó la sotana y hoy es candidato a presidente con posibilidades, no por sus méritos, que no los produjo, sino por el apresuramiento de gente sobrada de angustia y de impaciencia que le inventó la candidatura, le creo un movimiento, le apuró un  programa y lo promocionó en toda la república.

 

Asocio un hecho real a mi fantasía. Cuando el 1ro. de marzo de 1870, en Cerro Corá el octogenario Vice Presidente Sánchez, apuntado con los fusiles escuchó que le gritaron  -¡ríndase!,  el tal vez perdido en la nebulosa de su memoria y discernimiento menguados  por los años y las penurias vividas, con extraviada ingenuidad preguntó  -¿quién yo?. Acostumbrados los invasores a que los que preferían morir antes que rendirse, interpretaron como una arrogancia esa desorientada pregunta del anciano y lo acribillaron en  ese mismo lugar.

 

Al monseñor también lo apuntaron  con la propuesta ¡Lugo presidente!. Y entonces debe haberse preguntado igual que en Cerro Corá –“¿quien yo?; pero mas joven y lúcido, tomó distancia y prometió contestar a la proposición en Diciembre y así lo hizo, dijo sí, él que nunca se lo hubiera imaginado.

 

Seguramente hasta ahora debe estar sorprendido, por todo lo que le pasa.

Se me ocurre que cuando despierta a la mañana  y en esos segundos en que la conciencia aun no ingresa a la  realidad debe sentirse que se levanta para hacer misa y dar la comunión en San Pedro o debe acudir a solidarizarse con usurpadores que serán desalojados de una propiedad privada en alguna jurisdicción de su Diócesis, como lo hizo siempre..

 

Hoy es el candidato que pregona un socialismo –“al que no hay que tenerle miedo”. no me asusta, me preocupa porque los socialismo interpretan la libertad como el arbitrio del gobierno, que decide cuales son las limitaciones y cuales los permisos, no sabe producir riqueza, dispone de los bienes del Estado y de los privados según su criterio y necesidad. Convierte la verdadera justicia que es: dar a cada cual lo que le pertenece, en la Justicia Social que consiste en sacarle al que algo posee, para repartir entre los que no tienen.

La propiedad de las personas aunque figuren a sus nombres no les pertenecen, porque el Estado puede disponer de ellas en pequeña o grande proporción según su necesidad y criterio. No pueden hacer felices a los ciudadanos a través de la riqueza, porque solamente intentan paliar sus sufrimientos, y los convierten en pobres a todos, pobres pero iguales.

 

Al restringir la libertad de actuar y apoderarse del resultado del esfuerzo individual desalienta la producción de bienes y riquezas, limitándose a administrar pobreza para repartir miseria. Aumentan los impuestos, retienen, expropian, confiscan, persiguen, enfrentan a los grupos sociales, responsabilizan generalizando a los que gozan de bienestar por el sufrimiento de los que carecen, crean castas, degradan el respeto que merece la justa propiedad que resulta del esfuerzo, el trabajo, la capacidad, la dedicación del laborioso y limitan la ambición sana y racional del hombre libre, motor insubstituible de la prosperidad y el desarrollo de los pueblos.

 

La población pierde el interés por el trabajo como medio para conseguir su bienestar.

El deseo de prosperidad, las calificación y el perfeccionamiento, lo sustituyen por el desinterés al esfuerzo, la perseverancia y la inteligencia, abandonados en la viciosa laxitud de una modorra improductiva, conformada y haragana, excusada y sostenida por las dádivas, los subsidios y la asistencia benevolente del Estado, que así corrompidos los convierte en clientes voluntariosos y ocupados en sostener la estabilidad de ese gobierno cómplice, malcriador y pernicioso.

 

Circuito cerrado, voraz y progresivo, que para dar apoyo al que lo alimenta, requiere dádiva y para mas apoyo mas dádiva, merced que no es solamente dineraria, porque incluye todo tipo de prebendas, favores, privilegios, etc.. El que se acostumbra al beneficio trabaja poco e inventa trabajos nuevos y descansados, trabaja entonces de “desocupado, de sin tierra, de pobre, de planillero, piquetero, puntero, empleado publico sin capacitación ni empeño, etc”. 

 

El que lo hace con dignidad y produce es despojado, en nombre de la “redistribución de la riqueza” que es el argumento de la dádiva.

 

Existen muchos socialismo según sus procederes y resultados, pero la aparente afinidad (no desmentida del Prelado) al que me estoy refiriendo, no tiene referencias que lo vinculen a Bachelet, Lula, Tavaré Vázquez, por nombrar solamente a algunos sudamericanos que resultarían aceptables, pero los indicios me conducen hacia el que no deseo para mi país, y temo venga de la mano del obispo. Por los monaguillos y acólitos que le siguen en esta procesión. Sus antecedentes, manifestación y relaciones, están más cerca de Chávez, Correa, Morales y hasta el mismo Fidel, las Madres de Plaza de Mayo, la FARC, Irak y Bin Laden por sus vasos comunicantes.

 

La insólita alianza con los liberales no atenúa la inquietud, porque aunque se infiriera que la ideología liberal serviría de moderación y freno a las amenazas socialistas, no es confiable, porque son incompatibles los principios de cada uno y en consecuencia no se corresponden. Podrá enunciarse como lo hace un querido amigo al que su gran corazón le induce a la ilusión de que es posible “lo mejor del socialismo junto a lo mejor del Liberalismo”, pero no puede realizarse por imposibilidad fáctica: es como pretender hacer un circulo cuadrado.

 

Y en segundo lugar, la indignidad de esa alianza no me permite con honestidad otorgarle el beneficio de la duda. Tan disímiles asociados, “rejuntados” con principios tan dispares aunque en esta circunstancia perfectamente encajados para un objetivo confabulado, lleva su original acuerdo electoral infecto con el germen del desencuentro, la deslealtad y la traición: un socialista confeso aliado con ambiciosos liberales (políticos partidistas, evidentemente no ideológicos).

 

Esta cofradía oportunista y circunstancial conforman una indigerible comunidad societaria. El religioso aprovechando la estructura de un partido centenario, glorioso y respetable, hoy venido a menos, que pusieron a su disposición.

 

Y ellos avasallados y comprimidos por su escaso prestigio, sintiéndose menos aprovechando la popularidad del asociado de circunstancia entregan con discrecionalidad el padrón de sus afiliados y simpatizantes, las estructuras y la visceral devoción partidaria de sus afiliados menos instruidos, pretendiendo por el canje acceder a cargos públicos de segunda, que le alcanzan para la satisfacción de mezquinas ambiciones individuales resignando sin turbación la dignidad y la pudícia de la noble Institución que representan.

Objetivo puramente electoralista y utilitario de inmoderada apetencia, desembozadamente personal y desdichadamente servil. desaliño sin decoro de fresca insuficiencia y desfachatada irresponsabilidad.

 

El candidato, tal vez mas inteligente, acepta este casamiento interesado para llegar al poder, pero; debe pensar que el grupo liberal que lo acompañará hasta el escrutinio, una vez en posesión de los cargos y para recuperar las simpatías perdidas, puede intentar aplicar la doctrina liberal en el gobierno y en contraposición los otros quieran ejercer la suya y en esa disputa el monseñor que toda su vida se dedicó a salvar almas para el cielo, se meterá en el infierno y arrastrará con él a toda la nación, O tal vez decida poner orden como lo hizo Stroessner o Chávez o Fidel.

 

Si este engendro electoral resulta victorioso por la irracionalidad de la unción liberal, o la inconsciencia, la incultura, el fanatismo o la impaciencia revanchista de los hartos, caerá sobre el Partido Liberal la consecuencia del grave error cometido, empujado por la cicatería de unos cuantos, pero sostenida con firmeza en la ignorancia culposa de los que le dieron su apoyo y en la incuria de los demás que sobran.

 

Luego de consumado lo inevitable, seguramente pasará mucho tiempo, tendrán que sobrevenir otras circunstancias y haber soplado mucho aire para hinchar de nuevo la azules velas de este barco desguazado, para que, haciéndose a la mar, vuelva a navegar con una tripulación idónea y un capitán a bordo.

 

Pero si el intento fracasa en las urnas, caerá sobre los promotores todo el peso de la culpa y de ese fracaso saldrá entonces la ocasión de salvar al partido y brotará de él la esperada oportunidad para instruir a la nueva dirigencia y entonces, con credibilidad fundada en la razón y con propuestas concretas de posibilidad, desplazar definitivamente al coloradismo corrupto del gobierno.

 

Y si el intento del endriago, producto de la codicia y la improvisación, resulta victorioso; la ingobernabilidad de la república podría ser su peor consecuencia; entonces debemos esperar 5 años de controversias, disputas, desgastes y desencuentros, pujas interminables y futuro errático.  Estímulos para la seductora tentación, recordando no tan lejanas épocas en la que el gobierno invocaba la “Seguridad Nacional” y la “preservación de la paz y el orden de  la República”, para instalar la prepotencia, el autoritarismo, la represión, el espionaje, con su cohorte de persecución, tortura, cárcel, exilio y muerte, ... porque una masa importante, pobre, necesitada y ansiosa que ungió al gobierno electo no puede ser defraudada. El caso queda cerrado y todo encaja bien.

 

No pretendo erigirme en el oráculo, ni ser profeta del Apocalipsis, esto es solamente la expresión de mi temor, desamparado por la invalidez de mi impotencia que le sacó el aire a mi deseo y a la esperanza de mi sincera convicción. Lo expreso de manera publica no como un lamento “plagueón”, por la agónica situación de mis mas sublimes y nobles pretensiones, si no para que sirva como una línea directora para el pensamiento de otro, a pocos momentos antes de la trascendente elección del próximo domingo.

 

Habrá seguramente otros más optimistas que piensan diferente, con más razones, mejores argumentos y perspicacia, pero es necesario que sea el criterio y no los buenos deseos solamente, los que vayan orientando a la razón.

 

Los recursos idóneos de la inteligencia no son: el apuro. la improvisación, ni los apremios. Por el contrario deben ser: el discernimiento, la paciencia, la prudencia y el talento.

 

Estos no son atributos frecuente de políticos que no saben calcular lo que vendrá, solo podrá surgir del sereno criterio de un estadista que sepa programar el futuro.

 

Para terminar no puedo dejar de mencionar la frustración que me causó la ambición que superó a la dignidad y la cordura que no se conmovieron; y el valor supuesto que se volvió cobarde, cuando los responsables del partido y organizadores de este acoplamiento contra natura, enterados que el candidato de su afán en Montevideo, en el reportaje de un diario no tuvo empacho en exhibir su desprecio por lo que ellos representan y deben cautelar. Ninguno, que yo sepa, le salió al cruce para proteger lo que debieran haber jurado defender. Se desentendieron seguramente para no malograr la componenda.

 

Me brota de la memoria por espontánea asociación el Tango de Soliño y Mondino que dice:

 Maula, que Cobarde te achicaste
Maula, que ante el insulto Callaste
.....

 
La barra del Boliche
borracha de Pernot
mi nombre, que era el tuyo
por el suelo arrastró

Y vos que de una mesa
oíste aquella infamia
agachaste la cabeza
cobarde sin chistar.
.......

No pises el Cotorro
porque mi Corazón
se ha hecho para un Hombre
y vos no sos Varón.

 

 

 Rubén Luces León

Buenos Aires, 17 de Febrero de 2.008 

                                                                                        

ARTÍCULOS ANTERIORES

 


Contácte con el escritor

Correo electrónico / E-mail address:

Nombre y Apellido / Your name:

Comentarios / Do you have a comment?:


¿Qué calificación le merece este artículo?
Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo

Ver resultados
Ver comentarios

ENVÍE SU COMENTARIO

Volver