BUSCANDO LA SALIDA

Rubén Luces León       

                                                                                           Médico

Residente en la ciudad de Buenos Aires Argentina.

 

 

     A mi dilecto amigo Antonio Palazón Ibieta:


1ª. PARTE

 

Carlitos (Chaplin) en medio del bombardeo quería escapar. Una bomba había destruido su habitación y él estaba ileso, las paredes se habían derrumbado; solamente el marco con la puerta cerrada había quedado curiosamente en pie.

 

Él, de manera inútil, aferrado al picaporte intentaba abrirla para huir. La cámara mostraba detalles de la desesperación en la cara del bufo, exhibía con excesos sus descontrolados movimientos, cargaba en demasía el dramático momento que vivía su pánico. Cuando esa cámara cómplice, infidente y delatora decidió mostrar la realidad de la tozuda tontería, inicio su retiro de ese plano con lentitud calculada para permitir el ingresar a la escena de los demás componentes del entorno del suceso. Había escombros por todos lados y en el medio del encuadre quedaba, ya en la distancia, solitaria y en pie, la puerta cerrada con Carlitos arremetiendo contra ella como un loco.

 

            El único lugar por donde no podía escaparse era por la puerta cerrada, las paredes ya no estaban y podía hacerlo sin dificultad por cualquier lado. La gracia estaba allí: La situación ridícula y tonta; y él chambón e ingenuo.

 

            Pienso en los que aprenden y en los que enseñan,  también en los que descubren o inventan lo que después se enseña. Aprender es una obligación, enseñar: un  apostolado y descubrir o inventar: una genialidad.   

  

            Te acordás del Teorema de Pitágoras o Puente del Burro, “la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa”.  Había que dedicarse mucho para comprenderlo, que paciencia la del que nos enseñó, pero que genio Pitágoras que lo enunció. (582-c. 500 a.C.),

 

            La vida según la edad es una mezcla proporcional de aprendizajes y olvidos. Yo lo aprendí, pero ya no recuerdo. Se aprende lo que nos interesa comprender y la amnesia se apodera de aquello que nos pareció intrascendente o no lo usamos arrojándolo sin piedad al sumidero en donde la memoria pierde el tino.

Los niños aprenden y acumulan conocimientos y los viejos juntan desmemorias, por eso los chicos crecen y los añosos, mientras se pandean frente al pozo que esta abierto y espera, van amontonando olvidos.

 

Tanteo continuar mi aprendizaje para sentirme niño y aunque advierto que no se puede modificar la comba, repaso lo olvidado para procurar al menos disimular la evidencia de la distancia al hoyo.

 

            Dos usan su tiempo: el inepto destaca y pondera su esfuerzo por lograr lo que no puede, mientras va produciendo sus fracasos. Ese inventario reunido es la evidencia de su incapacidad y su impotencia. Fardo que no cotiza en éxitos y solo le sirve a él para darle un bastón a su estima naufragada.

Cacarea su trabajo inútil, mostrando con detalles los propios desengaños, argumentos para auto-adjudicarse un raro galardón que cree merecer por los necios empeños de resultado nulo. Campeón de si mismo, huérfano de ideas e infecundo de creatividad. Vulgar, ordinario y ramplón.

La magnitud y cantidad de sus frustraciones le insufla autoridad pontificia para expresarse como erudito sabiondo del pesimismo, del revés y del derrumbe. Gente de poca imaginación, gran soberbia y escasos recursos. Destacado maestro de la protesta y el reproche. Y en lugar de ensayar otros caminos en su intento de lograr lo que pretende, culpa a la gente que no responde o al pueblo que no se inmuta ante sus imputaciones, revelaciones y denuncias.

Ellos son del pueblo y el pueblo al que se refieren es la suma de ellos. Son parte de un ejercito de soldados que luchan cada uno por su cuenta y riesgo, sin disciplina, estrategias ni comandos.

 

El reflexivo es el que le extrae provecho a su intelecto, procura lograr lo que se ha dispuesto y en cada obstáculo encuentra una nueva oportunidad para cambiar el rumbo y seguir buscando el camino que le permita el resultado que pretende.

 

            La historia, maestra de la vida, enseña que en los únicos momentos en que el pueblo de  la Nación se ha unido compactado en un objetivo común, sin condiciones, de manera natural y espontánea, fue cuando hubo que defender los intereses nacionales amenazados por extraños. En la guerra del 70  se  produjo el máximo heroísmo no superado ni alcanzado por otro pueblo de la tierra. La provocación y la amenaza con la muerte de Rojas Silva, en Fortín Sorpresa (hoy propiedad argentina), encendió la pasión popular en la Guerra del Chaco..

 

Desde hace tantos años se repiten el trabajo fácil y tentador de las protestas, las denuncias y las quejas, con el propósito de producir alguna vez la indignación ciudadana y esperar entonces que el pueblo levantado e iracundo y con soberana decisión desplace a los corruptos e indeseables y mágicamente instale la prosperidad y el bienestar en toda la República. Anhelo chafallón como el del ciego que busca en un cuarto oscuro un gato negro que no está. O del comicucho plagiador que insiste con torpeza en escapar por la puerta que no pudo abrir Carlitos...

 

            En estos momentos mi querido Antonio, están explicando en el aula de la vida nuevamente el Teorema de Pitágoras y los individuos capaces que tenemos están abandonados en la laxitud de su relajada astenia, u ocupados en la denuncia, las protestas y la busca de alianzas y acuerdos, que sumen o resten votos que derroten al adversario que produce el daño.

 

Evitar que continúen los personajes actuales sustituyéndolos, sirve poco, lo importante es que se instalen en el gobierno quienes sean capaces (si los hay) y  hagan lo que se debe hacer (si lo saben).

 

Desespera observar que no se advierte que primero habrá que decidir lo que debe hacerse y recién después buscar quien lo puede llevar a cabo. ¿Hay acaso otra manera de ser racionales?. Y esto no es cuestión de inteligencia sino de eficiencia y eficacia.

 

La inteligencia es una condición que proviene de un atributo y la eficiencia es la calificación definida de acuerdo a la aptitud que determina el resultado. Para ser inteligente basta con haber nacido humano. Para la eficiencia se precisa del juicio, de la razón y del criterio. Para La eficacia seleccionar adecuadamente el recurso optimo. La eficiencia se refiere al individuo, la eficacia al instrumento. La inteligencia es cualidad común del género humano.

 

Los lideres, cada uno y a su modo, prefieren quedarse tuertos con tal que los otros resulten ciegos, hacen de la puja que nos concierne a todos una cuestión personal y mezquina de su propiedad privada.  Pregonan sus propuestas y promesas falsas de redención como los aliados de la triple alianza, diciendo que van a salvar al pueblo y terminarán matándonos a todos, como en la Guerra del 70.

 

Los políticos, de ambiciones cicateras y limitados patriotismos, no tienen la grandeza que posee de modo natural un estadista en serio. El enamorado de corazón enfermo y el político de codicia irreversible, se parecen: son él o nadie, si no logra lo que quiere: mata y se suicida.

Son capaces de morir como Sansón, quien sacudió las columnas del templo al grito de: “muera Sansón con todos los filisteos”. Pero los nativos nuestros lo hacen de un modo irracional y ganso. Aquel forzudo ciego del Antiguo Testamento, ayudado por Dalila salvó a su pueblo, pero  nuestros criollos con la ayuda de sus murgas enterrarán al nuestro.

 

            Me alegra recordar que te he manifestado algunas veces que:  la queja, las acusación y el plagueo, aunque dignos y ciertos, no son el camino para conmover al pueblo si deseamos modificar nuestro destino. En cambio, creo firmemente que el sentimiento nacional y el interés por el bienestar individual, son dos de los tres soportes sobre los que se puede apoyar una esperanza sin la nefasta intermediación de los políticos (por lo menos de unos cuantos) para producir el cambio.

 

Pero es claro: con dos apoyos no podrá sostenerse la fe que es imprescindible para hacer el milagro, hace falta más y eso creo que es un Programa que conmueva con energía el adormecido sentimiento nacional y el interés en su ventura personal a cada individuo, pero que sea POSIBLE, RACIONAL y CREÍBLE.

 

Para la estupefacción: se difundió ayer que la mujer candidata del partido oficial, emulando a aquel político colorado y escritor dijo que “... promete a los colorados que dejarán de ser pobres si ella gana” (Diario ABC viernes 8 de febrero de 2008). Ante esta manifestación de promesa injusta deberíamos preguntarle a la gente: ¿porqué ellos y no todos?. Y demostrar luego, como respuesta a la odiosa e impúdica selección, de que modo irrebatible se puede conseguir que nos alcance a todos sin discriminación partidaria..

 

Estas tres condiciones para su aceptación no necesitan depender de la persona que lo diga. Deben imponerse por si mismas: simple para comprenderlas, clara para explicarlas, lógica para creer en ellas y fáciles para implementarlas, (sin considerar intereses brasileños y argentinos, para los que se puede contar con una estrategia inteligente).

 

Antonio: ocupémonos de eso, olvidemos por un momento a la política y sus políticos. Por “política” entiendo: partidismos, electoralismo, tramoyas y entuertos, Confiados en que el pueblo hará lo que hace falta y lo hará muy bien si logramos sacudirlo con la comprensión de su entendimiento. Queda poco tiempo, pero creo que aun disponemos de algo y tal vez podamos salvarlo.

 

Si se usara para hacer propuestas la misma cantidad de tinta que sirve para escribir protestas.

Si en vez de gastarnos en hablar del presente, anunciáramos un futuro con un proyecto racional y fundado.

Si nos abocáramos a determinar el bienestar con el que podríamos vivir mañana y no dedicarnos a describir el cómo vivimos hoy; cambiaríamos nuestro ánimo y dejaremos de sentirnos víctimas, para convertirnos en protagonistas.

Si en lugar de las desgracias, habláramos de la dicha y a cambio de protestar por la pobreza explicáramos cómo acceder a la prosperidad y a la riqueza.

Y si decidiéramos en vez del miedo y la inseguridad, decir de que manera podríamos lograr la tranquilidad y la confianza, fundados en la racionalidad y sus argumentos, ya podríamos comenzar nuestro trabajo ahora mismo.

 

Expliquémosle a ese pueblo que no sabe,  porque nadie le ha dicho: cómo en dos años el mundo entero puede estar hablando de nosotros y antes que termine un periodo constitucional transformarnos en un país distinto. Sin prometer nada, porque no dependerá de la voluntad nuestra sino de todos. Mostrémosle lo que es posible y echemos a andar...    http://www.larueda.com.py/plandegobierno2008.htm

 


 

 2da. PARTE

 

Cuando expresé mi indignación en el escrito que se publicó en La Rueda con el titulo “Respuesta a la diatriba del diario La Nación de Buenos Aires”,

http://www.larueda.com.py/rll019.htm,  una inusitada cantidad de paraguayos sensibles, compatriotas nuestros en todo el mundo, expresaron su adhesión a la defensa de la verdad histórica.

          Les agradezco a ellos por la ratificación que hicieron de mis convicciones con su halago, pero reconozco que no fue mi escrito el que promovió la respuesta, sino la conmoción que en ellos causó la injuria puesta en  evidencia con mis modestos recursos, porque no he dicho más y sí mucho menos de lo que expresaron tantos letrados de la historia. La injuria aviesa y traidora fue lo que conmovió el respeto que merecen los sentimiento venerables, sobre los que no se admiten insolencias ni agravios y por los que la ciudadanía mostró tantas veces su capacidad de sacrificio y el menosprecio de su vida cuando se trató de defenderla. ...Ahí esta el secreto, allí se encuentra el punto vulnerable al que hay que saber llegar, sin ninguna intención especuladora o profanante. Pero, ese es el lugar por el que se debe intentar acceder al futuro deseado, enarbolando la bandera, con la melena al viento, el pecho descubierto, el brazo en alto, la cabeza y la mirada dirigida atrás para alentar al pueblo a ir hacia adelante, como lo inmortalizó la espectacular figura de mujer de la Revolución Francesa.

 

La bandera en alto en la Francia del siglo 18 simbolizaba la divisa: Liberté, égalité, fraternité, la nuestra de hoy debe representar la voluntad: Libertadora, Nacionalista, Justiciera, Democrática y Popular.

 

Libertadora: porque debe cortar cadenas. Porque la Libertad y la Justicia como ejercicio y forma de vivir lo abarcan todo sin necesidad de abundar con mas apelativos. En ellas dos cabe todo lo que sea deseable y merecedor.

 

Nacionalista: entendida como: la independencia en todos los órdenes, la prosperidad, la gloria y la lealtad a la propia nación, firmes y decididos, respetuosos siempre, pero solamente con quienes nos respeten. Y la actitud junto al deseo de determinar nosotros la orientación de nuestro destino elegido, basado en la recuperación de la soberanía perdida, en nuestros recursos liberados de los condóminos y disponibles al uso inconsulto de nuestro albedrío, en especial referencia a los aprovechados socios de esa tramposa asociación que en su nombre menciona al sur.

 

Justiciera: porque sin  buscar la venganza pasional y mezquina debe dar respuesta justa a los derechos arrebatados en el presente, en el pasado reciente y en el remoto de los tiempos históricos.

 

La recuperación de lo que nos corresponde por derecho, la restitución de lo robado y la reparación de lo destruido por los foráneos que aprovecharon para concretarlo nuestra indefensión de país aniquilado precisamente por ellos y a ese efecto.

 

Y el resarcimiento por los perjuicios ocasionados a consecuencia de la estafa, el abuso y los crímenes de lesa humanidad sufridos, y que aunque muertos ya y hace tiempo los responsables, sus herederos actuales usufructúan esos  bienes a los que le sacan provecho y beneficios, producto y botín de los delitos que le permitieron a sus predecesores arrebatarnos. Si bien los actuales no son los responsables penales de los actos cometidos, si son obligables civiles y económicos, por los daños y sus consecuencias.

 

No puede ignorarse ni restársele importancia a la relación estrecha y la vinculación de modo indisoluble, difícil de contradecir (solamente con infundios), de los hechos del pasado con nuestra condición de hoy y la continuada frustración de nuestro futuro.

 

La conciencia del derecho y el afán por la justicia deben constituirse en: Objetivos Nacionales y en Programa de Estado.

 

La actual Jurisprudencia y Leyes Internacionales vigentes, abren una posibilidad impensada hasta ahora a través de la gestión por medios pacíficos para intentar la indemnización, recuperación y reparación de los perjuicios, producidos y llevados a cabo por medios ilícitos y criminales innegables, más los daños irreparables que ocasionaron y ocasionan en contraposición repugnante a los beneficios, provecho y lucros  que sus herederos legales actuales como tales lo disfrutan.

 

Algunas referencias útiles, para los que se interesen:

 

(El genocidio y los crímenes de lesa humanidad ante la nueva Corte Penal Internacional.
dialnet

PRIVATE Estatuto de Roma  instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional, 17 de julio de 1998. El pacto de Bogotá y la Corte Internacional de Justicia , Derechos Humanos. Crímenes de guerra. http://www.monografias.com/trabajos19/crimenes-guerra/crimenes-guerra.shtml, Naciones Unidas: Corte internacional de Justicia, La Haya. Etc. Imprescriptibilidad de los crímenes de guerra (1968) http://www.icrc.org/Web/spa/sitespa0.nsf/html/5TDMQX

“Los crímenes siguientes son imprescriptibles, cualquiera que sea la fecha en que se hayan cometido ...”

http://www.inep.org/content/view/3555/99/

El genocidio y los crímenes de lesa humanidad ante la nueva Corte Penal Internacional.
Dialnet.  Etc.)

 

 

Este grito justo, que debe sonar en toda la República clama a la Justicia, a la moral, a las Naciones Unidas, al cielo y a La Haya.

 

A la luz de estos pensamientos, nosotros que somos desheredados por el crimen llevado a cabo en nuestros padres, padecemos su consecuente miseria.

 

Aunque está en el corazón y el entendimiento de cada paraguayo y ciudadano del mundo conocedor de los acontecimientos a los que me refiero, el derecho generado en ellos, como condición que existe y subyace en el inconsciente de todos, pocas veces ha sido manifestado de una manera tan explícita cruel y descarnada, pero la realidad supera la imaginación y el atrevimiento especulador. Nosotros los paraguayos sin tener la posibilidad de enjugar nuestro dolor con las heridas infectadas y los muñones territoriales sangrantes, en plena decadencia y dispersión demográfica, sin futuro y con la esperanza muerta, mientras ellos afirman y consolidan los suyos, apoyados cómodamente sobre nuestros recursos, territorios y oportunidades vilmente arrebatados en una confabulación aleve y traidora. Esa actitud renovada, de persistencia perversa e inamovible permanece hasta el presente aunque de una manera solapada e hipócrita.

 

El continuismo negligente de nuestra conducta impasible y abandonada no es compatible ni con el patriotismo, la moral, el derecho, o la justicia. El acometimiento de nuestro reclamo por la reivindicación de estos derechos no podrá  ser resistido sin temblores por ellos. El reclamo fundado y justo será nuestra arma en esta guerra sin balas que sigue produciendo muertos, heridos y expulsados.

 

 De acuerdo a los conceptos que marcan el rumbo las Jurisprudencia y  el encuadre que habilita y establecen las leyes internacionales en vigencia con su moderna concepción me dan un espacio suficiente para atreverme.  Una vez manifestada y en conocimiento de quien fuera, esta idea se transforma, como en mi, en un mandato irrenunciable imposible de ignorar por cualquier paraguayo bien nacido que se precie de ser tal, con la misma fuerza e ímpetu que movilizo el corazón y la voluntad de los defensores del Chaco o el de los guerreros del 70. ¡El mundo entero nos acompañará!.

En una carta enviada por Sarmiento a Mitre -(los dos Presidentes Argentinos en tiempo de la Guerra de la Triple Alianza)- le decía. “...Toda América está con el gobierno del Paraguay y todo el mundo con su pueblo”.

 

“La imprescriptibilidad” de los derechos reclamables juega a favor de acuerdo a la actual Jurisprudencia y Leyes Internacionales, y le dan valor y estimulo a esta idea no imaginada hasta ahora. (Este tema será motivo de mi próximo trabajo)

 

 

Democrática: porque debe ser la mayoría quien la impulse, como en las contiendas de la historia que definió la suerte de la patria y

 

Popular: porque la solución no vendrá jamás de los convenios o arreglos entre dirigentes de los sectores políticos, que dividen a la nación en partidos o facciones, colores e ideologías, ni de grupos oligárquicos generadores de riquezas selectivas y pobrezas colectivas con pocos beneficiados y muchas víctimas, ni de funcionarios partidistas cuya proclividad a la venalidad, al soborno y a la vileza hacen inciertos: la justicia, las leyes, los acuerdos y los tratados. De ellos no podemos esperar más que lo que hemos logrado hasta hoy.

 

Debemos dirigir nuestros mensajes a la misma ciudadanía que compone las bases de los partidos y grupos que ellos dirigen y que les dan el sostén para que continúen con su gestión obstaculizante y destructiva.

Y porque la palabra “popular” proviene de “pueblo” que es en donde debemos hacer nacer y crecer las fuerzas que puede arrasar con lo que nos perturba para lograr lo que deseamos.

 

            Tu escrito, estimado Antonio, en contestación a las manifestaciones del señor Guido Rodríguez Alcalá, tuvieron la misma respuesta entusiasta y movilizadora que el mío. ¿No nos esta diciendo acaso que esa es la medicina que requiere esta enfermedad para acabar con ella?.

 

            Luego de reflexionar sobre lo aquí expuesto no puedo evitar la consideración final que a continuación expreso la que  no es un reproche  más para quien le quepa o cuadre, ni tampoco pretende ser una protesta, tal vez sea solamente un desesperado ¡hay!, que como grito vano intenta inútil detener al victimario para que pare de matar.

 

            Cuando pase el tiempo y el ahora se convierta en historia, se verá el panorama con los hechos consumados como mostró la cámara de Carlitos: a sus émulos tironeando la puerta en medio del  escombro de los que critican y se quejan sin respuestas, con sus “yaguareos” monótonos y repetidos sin fatiga de cuzcos ladrándole a la luna.

Predicadores candorosos con  su deseo de cambiar el mundo enseñando el catecismo a los demonios en el mismo infierno.

A los candidatos de  ineptitud manifiesta y disimulados propósitos con discursos postizos, hartos de generalidades y vacíos de precisión y compromisos que no explican el cómo de sus propuestas inexplicables.

Atrevidos y desfachatados personajes, frescos de ridícula inescrupulosidad, que para procurar sus objetivos ofertan regalitos de poca monta: 50 mil guaraníes por un documento, chapas de fibrocemento para un  techo precario, medicamentos sustraídos de un ente oficial o desechados por fecha vencida, que ofrecen a cambio de voluntades sin adhesiones como sexo sin amor, a la gente necesitada, miserable y prostituta por culpa de sus necesidades y carencias; “Caficios” proselitistas que ofician de políticos; “madamos regentes” del prostíbulo electoral; pedófilos que con una torta barata y un propósito nefando le hacen la fiestita a un niño; alfeñiques patéticos y desfachatados, antónimos del Sansón judío, aferrados a las columnas de su egoísmo sórdido; figuras sin luz propia; pavesas que se extinguen mientras se van cayendo; nombres para el olvido de la galería de personajes descartables; farsantes perversos y estudiados que lisonjean a la viuda mientras esperan  la oportunidad para abusar de la hija. Vidas prescindibles que ni siquiera por dañinos, o por el perjuicio que ocasionan merecerán ser mencionados por la historia, cuya omisión no llamará la atención de nadie.

Sepultureros de vidas y esperanzas nobles que con la pala al hombro sin cara de circunstancias, con sentimiento ausente y la mirada distraída, sin aprensión ni escrúpulos, encabezan el cortejo del entierro nacional.

 

Y en columna, detrás de ellos, el pueblo desaplicado, soberano pero ignorante, impávido y solemne asistiendo a su propio funeral, llevando de las manijas al cajón como si fuera otro el muerto contenido, sin comprender las lecciones que le dio la historia.

 

Afectuosamente

 

 Rubén Luces León

Buenos Aires, 15 de Febrero de 2.008 

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