MI PATRIA SOÑADA

Rubén Darío Paredes Escobar

Abogado

Especialista en Derecho Penal

 

 

      Han pasado apenas dos semanas de la gesta histórica del 20 de abril, y aún guardamos en la memoria la inconmensurable felicidad del pueblo soberano que optó por el cambio, esperanzado en un país mejor, que cuente con seguridad, salud, trabajo, educación integral y justicia igualitaria. Recordamos todos con gran emoción la casi desmedida alegría de la sufrida clase opositora, que a partir del 15 de agosto pasará a la vereda de enfrente.

      Es evidente que el presidente electo Fernando Lugo genera una gran esperanza para todos los habitantes de nuestro amado Paraguay. Ciframos en él y en su equipo político la consolidación de una patria nueva, aquella que en sus geniales versos Carlos Miguel Giménez llamara “Mi patria soñada”, describiendo literalmente en ellos todos nuestros sueños, diciendo:

      “Fulgura en mis sueños, una patria nueva
      Que augusta se eleva, de la Gloria al reino
      Libre de ataduras, nativas o extrañas
      Guardando en la entraña, su prenda futura”.

      “Patria que no tenga hijos desgraciados
      Ni amos insaciados que usurpan sus bienes
      Pueblo soberano por su democracia
      Huerto con fragancias de fueros humanos”.

      Es de esperar entonces, que esos sueños fulgurantes de Carlos Miguel, musicalizados por Agustín Barboza y magistralmente interpretados por Vocal Dos, se hagan realidad y tengamos esa patria nueva, verdaderamente libre y soberana, y que esos hijos desgraciados por la emigración, las injusticias, el hambre, la falta de techo, tierras, salud y educación, puedan convertirse en agraciados merced al cese definitivo de todos estos males, o que por lo menos sean paliados en gran medida con este nuevo gobierno.

      Ese canto, ese verdadero himno a la libertad que nos legaron estos maestros de nuestra cultura no es ya de solamente de ellos, sino de todos los que coincidimos con su contenido y aguardamos la hora precisa de vivir en un Paraguay "libre de ataduras, nativas o extrañas", sin "amos insaciados" ni "murallas para el pensamiento", en "un Paraíso sin guerra entre hermanos" que construyamos entre todos y para todos.

      Después de toda aquella alegría por el triunfo histórico, nos queda ahora tener fe en nuestros nuevos gobernantes, abrigando la gran ilusión que bajo la conducción de Fernando Lugo tengamos un país “rico en hombres sanos de alma y corazón”, con “niños alegres y madres felices” y “un Dios que bendiga su nueva ascensión”, al decir del bohemio e insigne maestro.

      El pueblo paraguayo habló en las urnas y dio muestras de ser una “Nación modelo que por su cultura”, definitivamente está “a la altura de todos los cielos”. Las voces de esos jóvenes estudiantes que sufragaron por primera vez demostraron que no son ya “promesas vibrantes de luz paraguaya”, sino la hermosa realidad de quienes supieron elegir vivir diferente, para mejor, por lo que cada uno de ellos puede cantar también:

      Sueño en una patria sin hambre ni penas
      Ni odiosas cadenas que empañen su honor
      Donde el bien impere sin sangre ni luto
      Bajo su impoluto manto tricolor”.

      Ahora si podemos soñar; ahora si podemos sentir como nunca el himno que nuestra cultura popular, en las personas de Carlos Miguel Giménez y Agustín Barboza nos legara, y hablar de “Mi patria soñada…” ¡¡¡Viva el Paraguay libre y democrático!!!

 

RUBÉN DARÍO PAREDES ESCOBAR

 Encarnación, 04 de mayo de 2.008

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