¡GRACIAS, PUEBLO PARAGUAYO!

Rubén Darío Paredes Escobar

Abogado

Especialista en Derecho Penal

 

 

     El 20 de abril de 2.008 será para siempre una fecha histórica, al igual que otras que marcaron la historia de nuestro amado Paraguay. Será recordada como la fecha que el pueblo despertó de su letargo y eligió la libertad. Será aquel día que la ciudadanía libre y soberana optó por el cambio; el día que los paraguayos elegimos terminar con la hegemonía de 61 de desgobierno, soportando corrupción, prebendarismo, clientelismo, nepotismo, privilegios, persecuciones, impunidad, hambre y miseria.

 

     La gran conciencia cívica de los ciudadanos paraguayos ha demostrado que se podía. Sólo faltaba decisión. Sólo se necesitaba superar el miedo infundido por los que detentan el poder, con fantasmas de despidos masivos a funcionarios públicos, persecuciones políticas, caos, guerra civil, etc. Era necesario nada más hacer oídos sordos a todos los disparates y blasfemias proferidos por el que se las da de Tendotá en contra del candidato que con el único arma que lo derrotó, fue con la credibilidad ganada del pueblo, contrariamente a la imagen actual de aquel.

 

     La contundente e incuestionable soberanía ejercida por el pueblo paraguayo quedó plasmada en las urnas. Con casi 200.000 votos de diferencia ha aplastado al gigante, a Goliat que se creía invencible. Esta vez David no necesitó ejercer la violencia; la honda quedó en casa. Solamente con inteligencia, usando la cabeza, un insignificante bolígrafo y una X marcada debajo de la imagen de su nuevo Mesías: Un humilde Obispo (o ex Obispo) que decidió confrontar al opresor, acompañado de otros patriotas que sostuvieron firmemente su candidatura.

 

     El Titanic comandado por un soberbio y petulante capitán esta vez no precisó de un ICEBERG que lo enviara al fondo del océano. Cayó por su propio peso, por la necedad, prepotencia e inutilidad de aquel Capitán y fue hundido a votazo limpio por la voluntad popular. Ningún salvavidas trucho, como las compras de cédulas, voto calesita, votos de policías y militares en servicio activo, votos de los muertos, presos o condenados, dobles votos y otros pudieron salvar al coloso que fue destrozado.

 

     Todo se dio por decantación natural. El Rey Midas al revés hizo exactamente lo que se necesitaba para que el inexorable cambio se produzca, pues todo lo que tocaba se convertía en excremento; todo lo que decía se volvía en su contra; todo lo que hacía se convertía en un bumerang, golpeando e hiriendo de muerte a su vil y ambicioso deseo de seguir reinando al que llamara “país de maravillas”, a lo Sotero Ledesma.

 

     Este Calígula despiadado y lujurioso incluyó a todos sus serviles en sus orgías, despilfarrando en sus bacanales el dinero público y utilizando los bienes del Estado para tal efecto. Lo gracioso es que muchas damas amigables que fueran parte de aquellas fiestas también lo han traicionado, cual Bruto a Julio César.

 

     Vlad Tepes (Conde Drácula) asesinó –o creyó hacerlo- a casi todos sus enemigos políticos, empalando salvajemente con esa cloaca viviente que funge de lengua a cada uno de ellos, así haya sido un buen soldado o un excelente Mariscal de su propio ejército. No se dio cuenta, dentro del profundo odio y resentimiento que le produce todo aquel que no sea un acólito servil, que solamente estaba diezmando sus propias fuerzas a consecuencia de sus irracionalidades y sus fobias.

El enfermo que habita Mburuvisha róga se convirtió entonces en un incuestionable Mariscal de la derrota. El propio advenimiento de Fernando Lugo al ruedo político es exclusiva responsabilidad suya. La disparada de sus correligionarios también. No hay otro a quien se pueda endilgar lo acontecido en la batalla del último domingo.

 

     O sí. El propio presidente electo, Fernando Lugo, dijo a todos sus seguidores frente al panteón de los héroes: “Ustedes son los culpables…” Pues pensándolo de esa manera, cada uno de nosotros, los ciudadanos que elegimos algo distinto, los muchos que trabajamos por ello, somos también responsables de la epopeya.

 

     ¡Gracias pueblo paraguayo! A todos los compatriotas que apostaron al cambio. A aquellos ancianos y minusválidos que acudieron a votar a pesar de sus limitaciones físicas. A esos repatriados que recorrieron miles de kilómetros desde el exterior para depositar su voto. A todos esos jóvenes que votaron por vez primera y lo hicieron tan bien. A cientos de miles colorados que advirtieron la grave enfermedad de su partido y optaron por poner fin a la hegemonía de esa lacra que se adueñó de la ANR.

 

     Infinitas gracias muy especialmente a un nuevo líder, un patriota con los pantalones bien puestos: Luis Castiglioni, igual que su compañero de lucha Javier Zacarías Irún, que no se dejaron tentar por los millones y las monstruosas prebendas ofrecidas por el vampiro negro, que ahora se arrastra por el Palacio de López. Constituyen ellos, ahora sí, la AUTÉNTICA RESERVA MORAL DEL PARTIDO COLORADO.

 

     Inconmensurables gracias a la prensa libre e Independiente. Todos los medios radiales, escritos y televisivos que se constituyeron en fieles custodios, guardianes celosos, vigilantes rabiosos del respeto a la voluntad popular,  son sin dudas parte esencial de la gran hazaña. Tampoco olvidemos las denuncias, las notas e informes a la opinión pública sobre los delitos e irregularidades cometidos por el séquito mafioso del ave de rapiña ovetense. Ah, también gracias a ellos, quien los tratara de mediocres e inútiles será quien deba tragar y ahogarse en su propio vómito.

 

     Gracias a mi familia toda, de fuertes raíces coloradas que también apostó a poner fin al carnaval montado por los usurpadores empotrados en el gobierno. A todos mis amigos que acompañaron esta gesta maravillosa y que al par mío, asumieron una dura postura crítica y contestataria. Gracias a todos aquellos que comprendieron e hicieron posible esta victoria al seguir el camino correcto.

 

RUBÉN DARÍO PAREDES ESCOBAR

 Encarnación, 22 de abril de 2.008

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