NOTA DE LA RUEDA:
Hemos considerado de mucho valor histórico compartir esta entrevista realizada por ABC Color en el año 2005,
y de alguna forma homenajear a todos los pilotos que han combatido
en la guerra del Chaco, ya que se conoce poco en cuanto a la
importantísima actividad realizada por nuestros compatriotas pilotos,
donde en ocaciones tuvieron que batallar contra 3 aeronaves al mismo tiempo, además la
información obtenida por estos héroes fue vital para que el Mcal.
Estigarribia tomara las desiciones en sus estrategias.

Potez-25 - Aviación
Paraguaya
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Curtiss-Wrigth C14 -
Aviación Boliviana
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FERNANDO ROCHOLL, HIJO DEL PRIMER
COMBATIENTE AEREO PARAGUAYO DE SUDAMERICA
En el Paraguay se registró el
primer combate aéreo de Sudamérica
Hay pasajes de la historia de
los paraguayos que demostraron valentía en la guerra que son poco
conocidos por las nuevas generaciones. Amén de lo aborrecible que debe
ser un enfrentamiento armado, en las conflagraciones se producen hechos
de arrojo y coraje en pos de la sobrevivencia, que con el transcurrir
de los años parecen fantásticos. La última recordación del aniversario
de la batalla de Boquerón dio de nuevo lugar a la evocación de nuestros
héroes. Pero pocos saben del protagonismo de arrojados pilotos que
combatieron en la contienda.
Fernando Rocholl hijo de Emilio Rocholl

Uno de ellos,
Emilio Rocholl, fue el que pilotó el avión (un Potez-25 francés) que
participó del primer combate aéreo registrado en el continente. En esta
entrevista, su hijo, el conocido médico alergista Fernando Rocholl,
relata pasajes de aquella historia de bravura de paraguayos como uno,
envueltos en una contienda sin haberlo imaginado siquiera.
- ¿Es cierto que fue la
primera batalla aérea de Sudamérica?
- Sí, fue la primera, en Boquerón. Mi padre pilotaba
un Potez-25 francés, un avión grande, de unos ocho metros de largo por
cinco de altura. Había 14 de ese tipo en la Fuerza Aérea Paraguaya. Los
bolivianos tenían más de 100 aviones norteamericanos, mucho más
rápidos. Pero los nuestros eran verdaderas fortalezas volantes.
- ¿Qué tenían?
- Eran aviones grandes con gran autonomía de vuelo, ocho horas.
Alcanzaban 8.000 metros de altura. En cambio, los aviones
norteamericanos de Bolivia apenas podían volar dos horas y media antes
de volver a su base. Nuestros aviones eran temibles. Nuestros enemigos
tenían un miedo terrible cuando veían dos Potez-25 juntos. Si había
tres, eran invencibles. Ellos se corrían enseguida.
- ¿Cuándo fue aquel
combate?
- El 9 de setiembre de 1932, el día que comenzó el asedio al
Fortín Boquerón, que duró 20 días. Mi padre era teniente primero. Era
el benjamín de la aviación militar paraguaya y a la sazón contaba con
22 años. Pilotaba el Potez número 5. Los 14 estaban enumerados de 1 a
14. Como copiloto lo acompañó el teniente primero, también piloto
aviador militar, Román García.
- ¿Cómo fue?
- Ya en Boquerón fue interceptado por un caza boliviano y al rato
se le sumaron dos más que lo atacaron desde atrás. Eran tres veloces
cazas de marca Curtis, norteamericanos de alta velocidad, 320 km por
hora. Los Potez solo podían llegar a 200 km por hora. Ellos formaron un
triángulo, dos arriba -uno a cada lado- y otro en el medio. En esa
posición hacían fuego cruzado sobre la máquina, desde atrás
generalmente. Esa operación se repetía tres o cuatro veces porque los
aviones enemigos eran muy rápidos. En el libro "La Guerra del Chaco",
su autor, un boliviano, admite: "Rocholl derribó uno y los otros dos
(aviones bolivianos) se dieron a la fuga".
- ¿Qué pasó después?
- Luego de cumplir su misión, el Potez número 5 regresó a su base
de la Isla Taguato (Isla Po’i). Aterrizó perfectamente, según consigna
un artículo publicado en el diario El Orden (muestra) del sábado 10 de
setiembre de 1932. Una vez en tierra, verificaron los daños sufridos
por el avión. Se constataron más de 32 perforaciones de proyectiles.
Fue prácticamente rociado a balazos. Los disparos produjeron roturas de
cables de comando. Había perforaciones en las alas, el fuselaje y otros
sectores del aparato. Felizmente, las partes vitales no fueron dañadas.
Ese fue el reporte de los mecánicos de la aviación militar encabezados
por el teniente Agustín Pasmor, jefe mecánico de la Escuadrilla de
Reconocimiento y Bombardeo.
- ¿Quiénes entrenaron a
los pilotos paraguayos?
- Con la misión militar francesa primero. Fromont y Pommier eran
los profesores de la Aeronáutica Militar Paraguaya. Ellos pelearon en
la I Guerra Mundial. Cuando se fueron, se hizo cargo el mayor argentino
Almando Almonacid.
- ¿(Antoine de) Saint
Exúpery (autor de El Principito), el famoso aviador y escritor francés,
ya no les alcanzó como entrenador?
- No. El fue uno de los propietarios de la línea comercial
aeropostal que hacía los vuelos entre Buenos Aires y Asunción (la
Compagnie Generale Aeropostale), que tenía como colaboradores a Mermoz,
Paul Vaché, Etienne, a los argentinos Almonacid, Selvetti.
- ¿Cómo podían conocer el
objetivo si no había tantos instrumentos de vuelo en esa época?
- Los vuelos se hacían a baja altura. Se reconocía el objetivo
por los accidentes geográficos, los ríos, la vegetación. El piloto y el
copiloto iban al aire libre, con antiparras, el nombre que tenían
aquellos anteojos grandes para cubrir los ojos de la velocidad del
viento. Vestían un overol abrigado, sacones de cuero, la gorra de cuero
con orejera, pantalones de montar y botas de cuero.
- ¿Podían salvarse los
pilotos si los aviones eran alcanzados?
- Depende. Solo podían saltar antes de tocar tierra. Los
paraguayos no llevaban paracaídas para alivianar el peso de la
aeronave. En su reemplazo cargaban bombas, hasta 250 kilos de bombas.
Eran ataúdes volantes. Podían explotar en el aire. Trifón Benítez Vera
cayó en Saavedra en un combate aéreo enfrentado a tres cazas
bolivianos. Avalos Sánchez era su copiloto y artillero. Con esa
formación triangular lo derribaron.
- ¿Cómo se podían defender?
- La característica de estos aparatos es que tenían atrás un
artillero (el copiloto) con ametralladoras apareadas, marca Mandsen, de
dos cañones, giratorarias. El piloto tenía a su cargo dos
ametralladoras de alta potencia en su carlinga (cabina). Los combates
eran dramáticos. El piloto Homero Duarte relató que de una ráfaga
inutilizaron a su copiloto y la ametralladora quedó en el aire. El
copiloto de Isidoro Jara, prácticamente con una ráfaga de ametralladora
de la aviación boliviana, perdió todo un brazo y la ametralladora quedó
prácticamente libre, a expensas del enemigo. Se fue en su auxilio
Homero Duarte, un héroe que falleció el año pasado, a los 92 años. Fue
el último piloto sobreviviente de los Potez 25.
- ¿De qué estaban hechos
los aviones?
- Eran unas máquinas muy nobles, pero lentas, tanto es así que
vendieron como hierro viejo en 1936. Tenían madera, hierro, tela
especial de lienzo, impermeabilizado especial. Estaban pintados de
verde para camuflarse en tierra entre los árboles. Tenían un gran poder
de fuego. Los Potez aterrizaban en cualquier terreno. Eran muy
maniobrables. Muy duros. Aguantaban el clima y el polvo fino del Chaco.
- ¿Cómo terminó la batalla
de Boquerón?
- Estuvo todo coordinado. El Ejército paraguayo dispuso de 5.000
hombres para reconquistar Boquerón. Se pensaba que era un fortín muy
bien pertrechado, muy fuerte Los defensores bolivianos eran 800 o 900,
que se abastecían por la retaguardia. El entonces coronel José Félix
Estigarribia ordenó el cierre del abastecimiento mediante un mecanismo
de tenaza. Los refuerzos bolivianos no pudieron llegar más. Se
produjeron refriegas para impedir que los bolivianos llegaran con
comida y agua. El fuego antiaéreo paraguayo también fue bastante eficaz
desde tierra. Era muy buena la artillería antiaérea. La ventaja de los
bolivianos era que tenían muchos aparatos.
- Fueron 20 días de
combates...
- A partir de aquel primer combate del 9 de setiembre, la
aviación paraguaya fue tomada en cuenta por la estrategia. Marcaba el
reglaje de la artillería. Descubría las posiciones enemigas. Destruía
los caminos por donde venía el abastecimiento del enemigo. Transportaba
alimento a las tropas paraguaya: carne, hielo en barra.
- ¿Cómo hacían con el
hielo?
- Fue vital para la provisión de agua. Iban envueltos en bolsones
grandes de cuero. También se transportaban municiones sobrevolando las
líneas enemigas cuando las tropas estaban cercadas por los bolivianos.
Uno de esos auxilios prácticamente se desfondó por el peso de tantos
proyectiles que llevaba. Los pilotos paraguayos también cumplieron una
importante misión en la sanidad transportando a los heridos graves
desde el frente de batalla hasta Asunción.
- ¿Qué hizo su padre
después de la guerra?
- Llegó a mayor y se retiró. Trabajó muy bien y tenía una buena
posición. Era contador. El tuvo más de 10.000 horas de vuelo. Murió el
10 de junio de 1977. Con el cese de hostilidades, el 12 de junio de
1935, la aviación militar paraguaya sobrevoló los campos de batalla y
en un postrer homenaje a los caídos arrojó coronas de flores blancas
silvestres en los sitios donde se libraron esas heroicas luchas
fratricidas entre paraguayos y bolivianos. Como decía Churchill, "nunca
tantos debieron tanto a tan pocos". Ellos, siendo tan pocos, hicieron
mucho por la patria.
Hugo Ruiz Olazar
FUENTE: ABC COLOR
VÍDEO RELACIONADO
VIDEO
SOBRE LA PRIMERA BATALLA AÉREA EN AMÉRICA OCURRIDO EN PARAGUAY EL 09 DE
SETIEMBRE DE 1932