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ELECCIONES EN PARAGUAY Y EL VOTO MERCENARIO |
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Estamos a menos de 30 días de las elecciones generales en Paraguay: Un desafío, una prueba cívica para todos los paraguayos. Cumplir con el sufragio es un deber, un compromiso. El que cumple sus compromisos es un ciudadano de primera y el que no, no. Tras cumplir con el deber de presentarse a sufragar nos encontramos con el imperativo moral de elegir. Elegir es depositar nuestra confianza en alguien o en algunos, en el caso de las listas. Sin embargo, este hecho aparentemente simple, puede plantearnos un dilema moral y filosófico.
¿Debo yo dejar de votar por el que creo que es el mejor porque las encuestas dicen que tiene pocas posibilidades? ¿Voto por promover a alguien o por impedir a alguien?. A esta altura empiezan a aflorar los pedidos de voto útil. El discurso es algo así: “Tu candidato va a perder. Dame tu voto porque tengo más posibilidades.” Entonces las encuestas se convierten en herramientas de manipulación de la conciencia del ciudadano. Reemplazan a la elección honesta, por una transacción con visos de chantaje. El votar deja de ser un acto privado, resguardado por la sociedad por un cuarto oscuro que protege a la conciencia del ciudadano de las presiones. El voto se convierte en un producto cotizable en el mercado, donde te ofrecen posibilidades de invertir PARA GANAR una cuotita de poder (aunque sea una gota). Es un pacto con el enemigo, con el Diablo mismo, porque se hace de espaldas a lo que uno cree. Se sacrifica la verdad, la autenticidad, por el acomodamiento, el pragmatismo, “el voto útil”.
¿Útil para qué? ¿Para quiénes? El voto útil convierte a los ciudadanos en idiotas útiles donde seducidos por la cuota de poder traicionan los propios ideales.
Los ciudadanos se olvidaron que el ciudadano tiene poder –deberes, derechos y obligaciones- aunque su candidato pierda. Los ciudadanos se olvidaron que no sólo desde el Gobierno y el oficialismo se puede gobernar, sino también desde una oposición coherente, sana y honesta. Los ciudadanos se olvidaron de la “fuerza moral” que tiene el que no traiciona su conciencia. Porque en realidad, en este mercado de votos, no importan los ideales ni la coherencia. Lo que mueve es la posibilidad de obtener tajadas políticas, y conseguir resguardo a intereses mezquinos que no son precisamente los de la Patria.
DIMENSIONES PARALELAS. DR. JEKILL AND MR. HIDE (Robert Louis Stevenson). PERSONALIDADES MÚLTIPLES. HIPOCRESÍA ABSOLUTA.
Cualquiera de estas figuras o metáforas cabe al ciudadano actual que cree que la búsqueda de la verdad y la realidad van por caminos paralelos que nunca se encuentran. El católico que va al templo todos los domingos cree que el templo está en una dimensión diferente al de la seccional colorada que también visita , al comité o las reuniones del movimiento, hoy partido, donde incluso participa un pa`i. Mientras los principios y valores son absolutos para una de sus personalidades –la moral, ética y religiosa- en el otro mercado que frecuenta todo es relativo y fluctúa como los valores de la bolsa.
El devoto Dr. Jekill que comulga un domingo, se convierte en el domingo de las elecciones en Mr. Hyde, dispuesto a ver correr sangre si es necesario. Tal es así que incluso en los debates periodísticos – si es que existen- la verdad no importa como tal, sino se habla en la jerga de la politiquería en cuyo diccionario no figuran las verdades verdaderas, siempre inconvenientes
Muchos hombres honestos dejan de candidatarse a causa del voto útil propugnado por las encuestas. Se vota al que tiene votos porque se persigue el poder – aunque sea miserable- en la intimidad del cuarto oscuro. Hemos sido seducidos por un prebendarismo inconsciente que guía hasta los actos cívicos más íntimos.
Vivimos un tiempo en el cual la gente cree que actuar bien es inútil. Y todo se relativiza. “No importa torcer un poco la verdad si es por una ´buena causa´”. “Todos hacen lo mismo”. Y la verdad es retorcida pícaramente con la creencia incluso de que al conquistar el poder, se será bueno. La mentira es un camino sin retorno para el político. La mentira no catapulta a la verdad. Sólo la verdad lleva a la verdad y un acto bueno provoca otro de la misma naturaleza. Ser íntegros es actuar conforme a la ley moral, a la verdad, a la conciencia. Es creer que los pequeños actos buenos llevan a los grandes actos buenos. No es menos corrupto el ciudadano que alquila su voto que el político tan vilipendiado.
Recuerdo un chiste gráfico del genial Fontanarrosa donde relataba en el 83 las peripecias de un personaje para votar: Cruzó cordilleras, vadeo valles para llegar a un lugar de votación. Cuando Inodoro le pregunta por quién voto, le dice que votó en blanco, porque no estaba decidido. Ese era el gag.
Pareciera absurdo votar en blanco, porque la honestidad parece absurda a la luz de la mentalidad crematística actual. No se tienen en cuenta los valores puros que son absolutos y tienen vida en sí misma. Se mide las cosas por su utilidad pecuniaria, por su rentabilidad.
RELATIVISMO MORAL
Uno de los grandes males de nuestra sociedad es el relativismo. Relativizamos todo. Somos seguidores de un filósofo urbano llamado Don Blás que dijo una vez, sentado en el sillón de una institución paraguaya que es el Partido Colorado: Jarekoma la ñande candidato. Naiporairojepe, iporave la jareko, antes que najarekoi. Sería más a o menos aquello que a falta de pan buenas son tortas. (http://erasmusv.wordpress.com/2007/05/23/a-falta-de-pan-buenas-son-tortas/) Si nadie llena nuestras expectativas y no cumple nuestras exigencias ¿por qué traicionarnos? No es ley que debamos conformarnos con el menos peor. No debemos votar al menos peor sino al mejor.
“LO QUE MAL EMPIEZA, MAL ACABA”, dice el refrán popular.
Blanca Ovelar realizó su campaña violando la Constitución Nacional, teniendo a como jefe de campaña de hecho, a un presidente que viola la Constitución. La Constitución prohíbe que el Presidente de todos los paraguayos haga campaña política. Los paraguayos estamos relativizando y hasta ignorando este hecho.
Fernando Lugo hizo campaña siendo Obispo y lo sigue siendo. Pasó la tercera parte de su vida en un camino que había sido no era el suyo, así como Lino Oviedo hizo política siendo militar. Entonces, ¿qué diferencias existen entre Ovelar, Lugo y Oviedo?.
Los
buenos católicos que hacen voto de obediencia y pertenecen a una
institución jerárquica, están en pecado y en rebeldía si no acatan
lo que dice un Superior. Ni el Arzobispo ni el Papa han dado su
venia a la candidatura de Lugo. Y si no lo han hecho públicamente,
aunque sí tácitamente, eso es ambiguo, incoherente y no condice con
los principios cristianos que condenan la tibieza. ("Conozco
bien tus obras, que ni eres frío ni caliente: ¡ojalá fueras frío o
caliente! Mas por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, estoy
para vomitarte de mi boca." - Apocalipsis 3:15-16)
CAMPAÑA POLÍTICA
Lino Oviedo hizo campaña siendo general además de traicionar a sus seguidores más leales en la actualidad y dar uno que otro discurso surrealista. Nicanor (que es lo mismo que decir Blanca) lo hizo siendo presidente, y Lugo siendo obispo.
Asunción, 24 de marzo de 2.008
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