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DESVIACIONES DEL CONTRATO SOCIAL RUSONIANO |
Manuel C. Martнnez M.Economista Venezolano
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El mejor polнtico es el mejor creador de problemas
Antes de Juan Jacobo Rousseau, ingenuo pensador burguйs, al hombre se le daba por malo desde “сema” (ab ovo), y se le consideraba culpable a priori a quien resultara sospechoso de comisiуn de algъn delito. Nicolo Maquiavelo fue un excelente teуrico de esta primitiva convicciуn sociolуgica. Pongamos por caso, en los juicios incoados contra una persona, йsta, a priori, debнa probar su inocencia. Con Rousseau empezу la йpoca de considerar al hombre нnsitamente bueno e inocente hasta que el Estado, a posteriori, le comprobara lo contrario. Este derecho Rusoniano estб vigente y es recogido en las leyes y Constituciones del mundo moderno.
J.J.R. creyу en un Estado “aclasista” cuyo tren burocrбtico debнa servir a la ciudadanнa con respeto igualitario para todos los contribuyentes. Imaginу y abogу por un Estado contratista que se encargarнa de administrar justicia y velar por una sana gerencia pъblica. Desafortunadamente la experiencia polнtica ha demostrado que tal “Contrato Social” es una utopнa y una mentira burguesa habida cuenta de que, hasta por definiciуn, el Estado es un apйndice polнtico de la clase dominante capitalista.
Desde luego hay espejismos que parecieran indicar la posibilidad de un Estado burguйs bueno y rusonianamente concebible. Por ejemplo, algunos paнses de la Europa Occidental tienen rasgos de una sana administraciуn polнtica, y de un cabal cumplimiento del Contrato Social. Por lo menos dan a sus habitantes un trato mucho mбs digno que el que imparte a los suyos la burocracia Meso y Suramericana. Pero ese es un espejismo sociolуgico. Tales Estados, tales paнses, pueden efectivamente ser mejor administrados y contar con excelentes burуcratas moral y acadйmicamente bien formados, menos inъtiles para resolver los problemas populares, si se los compara con los gobernantes venezolanos, digamos por caso, pero esto es debido a que casi todos esos paнses tienen cientos de aсos viviendo a costillas de nosotros. Llevan ya mбs de 500 aсos explotбndonos de mil maneras y con mil mentiras culturales, educacionales, religiosas, polнticas y econуmicas. Porque la rentabilidad capitalista no es uniforme a nivel mundial. Esa rentabilidad responde a valores estadнsticos, es una medida mбximamente macroeconуmica y mundial. En esos paнses el grado de explotaciуn y de extracciуn de plusvalor es menor que la rentabilidad impuesta a paнses como Brasil y Venezuela, ya que sencillamente sus patronos se ayudan mucho con el “ultraplusvalor” que logran extraer de estas tierras americanas, gracias al concurso de los consabidos gobernantes maulas, apбtridas y genuflexos. Gracias a gobernantes y burуcratas buenos para crear mбs problemas que los que resuelven, pero cuya posible soluciуn llenу las mбs diversas promisiones de sus campaсas electorales. En aquellos paнses la rentabilidad estб subvalorada porque sus trabajadores reciben un mejor salario y mejores servicios pъblicos y cuyo financiamiento y costeo va con cargo a sobre plusvalores extraнdos de la Primitiva Amйrica Central y del Primitivo continente Suramericano, entre otras regiones no menos primitivas aъn. La idea rusoniana ha sido aplaudida y aplicada con justificada alteridad y solidaridad humanas. Desgraciadamente tambiйn ha resultado muy idealista e inaplicable. Hoy por hoy se emiten juicios a priori, y hasta se encarcela durante aсos a inocentes pendientes de sentencias firmes. Y paralelamente, se exculpa, se amnistнa y se indulta a asesinos y delincuentes de comprobada y notoria actuaciуn delictiva. La mayorнa de las Constituciones burguesas reserva al Presidente republicano su derecho al indulto aplicable a condenados con firmes sentencias burguйs y econуmicamente poderoso. Aquн observamos una clara correspondencia cronolуgica actual con el arcano Derecho Romano bнblicamente conocido como el caso “Barrabбs”. Cuando J. J. R. lanzу su humanitarista criterio, el rйgimen burguйs se hallaba en ciernes. A estas alturas observamos un Estado burguйs, inocultablemente desviado y dirigido al servicio incondicional de la clase econуmica y jurнdicamente poderosa. El ejemplo mбs palmario de inoperancia estatal lo observamos en el reiterado fracaso polнtico del tren gubernamental ofrecido por la Socialdemocracia Americana. Pareciera que los Presidentes y demбs funcionarios de alto rango administrativo gubernamental fueran entresacados de la ciudadanнa a punta de un currнculum prefabricado y dirigido a la selecciуn exclusiva de los mбs dйbiles, inmorales e incapaces funcionarios. Los polнticos que a diario vemos en funciones de gobierno proceden de una tribuna polнtica donde el candidato con mayor probabilidad de triunfo es aquel que potencial y efectivamente demuestre una mayor eficiencia y eficacia para crear problemas, y no para resolver los que la dinбmica social impone. La soluciуn de esta problemбtica social sigue representando la teуrica razуn de ser de ese Contrato Social. En ese contrato el “buenote” de J, J. R. recogiу la tarea de escoger gobernantes que sirvieran a todos, y ahora se ha convertido en un contratista parcializado soportado por un sistema democrбtico y electoral que suele elegir como mejor polнtico al mejor creador de problemas. Efectivamente, los que conocemos sуlo han servido para molestar a la ciudadanнa, mediante arbitrariedades, impuestos indebidos, y para despilfarrar los retenidos, para alimentar la inescrupulosidad burocrбtica de cuanto pirata e inservible ciudadano es seleccionado como candidato y gobernante, en atenciуn a una relaciуn lineal que da la primera opciуn al mбs incapaz y que contrarrusonianamente margina lo mejorcito de su ciudadanнa.
Manuel C. Martнnez M. 7 de
julio de 2008 |
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