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LUCES SIN MORAL (LA IGNORANCIA ALFABETIZADA) |
Manuel C. Martнnez M.Economista Venezolano
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Esta es la idea: Mientras la condiciуn de analfabeto o de alfabeto es un asunto que lo decide motu proprio cada paciente en particular, y de manera aislada, la ignorancia nos viene dada desde afuera, aun contra nuestra propia voluntad. En tal sentido, la sociedad, con su acerbo cultural, su grado de moralidad ciudadana y la mayor o menor dotaciуn de sistemas educativos ora familiares, ora pъblicos, da cuenta en cada momento y lugar de la curiosa coexistencia de alfabetos quienes pudieren estar cargados de una gran erudiciуn, pero, igualmente incapaces de superar su estado de ignorancia, y viceversa.
Evidentemente, habrнa ciudadanos quienes posiblemente no reconozcan la letra << o >>, ni por su redondez, pero con una gran sabidurнa acumulativamente adquirida a lo largo de una vida dedicada a la observaciуn del entorno, a la grata recepciуn y asimilaciуn del consejo oportuno y a las inferencias que autorreflexivamente puedan darle cuenta de una informaciуn permanentemente actualizada, gracias al influjo de su medio exterior, a pesar de no haber pisado una escuela regular ni haberse sentado en pupitre alguno,
Ciertamente, podemos tropezarnos a menudo con gente muy leнda y escrita, que es esencialmente leнda y escrita, por causa de haber recibido unas informaciones que, aunque muy bien escritas, semбntica y gramaticalmente, son tendenciosamente tergiversadas para mantenerla como sujeto ignorante, segъn la conveniencia de los antipopulares grupos de poder de cada paнs involucrado. De aquн que se recomiende la enseсanza de luces moralmente impartidas, porque puede perfectamente darse el caso de muchas luces en medio de una gran ignorancia.
Semejantes contradicciones son frecuentes en las sociedades clasistas que constantemente han hecho de la estrategia de la ignorancia uno de los mecanismos de control social mбs eficaz sobre los estratos oprimidos. Una escuela de tercera, una literatura de paupйrrima calidad y una carencia permanente de gobernantes y docentes con probidad dan cuenta para mantener un control absoluto de masas demogrбficas ignorantes, al mismo tiempo, y comercialmente, alfabetizadas.
Esta contradicciуn cobra importancia cuando en la mayorнa de los paнses occidentales las polнticas educativas se han reducido a una alfabetizaciуn in crescendo de sus habitantes, pero perversamente acompaсada de una educaciуn vaciada de contenido progresista tanto en lo humanнstico como en lo tecnolуgico. Han hecho de la alfabetizaciуn un lucrativo e inmoral negocio mercantil, y que nos explica la decadente calidad de un sistema educativo, como el venezolano, donde la enseсanza de sus niсos y jуvenes ha venido acusando una pobre calidad profesional, tйcnica y moralmente hablando.
Digamos que un ignorante es aquel que, habiendo podido cursar estudios sistemбticos en academias de alto prestigio nominal, se ha limitado a la consulta en bibliotecas uniformemente dirigidas a mantener sobre sus visitantes un severo control cultural que podrнa estar perfectamente por debajo de la informaciуn recibida hasta por analfabetos, cuando estos se mantengan en contacto con buenos <<profesores>> de enseсanza asistemбtica: un amigo mбs culto y mejor informado, unos padres menos ignorantes, y, sobre todo, de unos gobernantes que con sus mensajes desde sus tribunas radiales y televisivas, desde sus curules, sus concejalнas y sillas presidenciales, estйn moralmente enseсбndoles de viva voz la actualizada verdad de lo que suceda en su paнs y en el resto del mundo.
Digamos que puede estarse en presencia de un alfabeto ignorante, y, contradictoriamente, de un sabio e ilustrado analfabeto; de una moral con luces, de moral sin estas, y hasta de muchas luces sin moral.
13
de mayo de 2008 |
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