Conmemoramos este día con el mismo espíritu con el que conmemoramos el
Incidente del 28 de Febrero, que sucedió en Taiwán en 1947, o los
incidentes que sucedieron en Taiwán durante la época del “terror blanco
“ en los años 50. Deseamos profundamente que las autoridades de China
continental se tomen a pecho la trágica experiencia de Taiwán y
afronten honestamente el Incidente de Tiananmen (un incidente referido
a los derechos humanos de importancia histórica), con la intención no
sólo de aprender la dolorosa lección que ofrece y evitar que una
tragedia así se repita, sino también de adoptar las medidas necesarias
para curar las heridas y reparar las injusticias causadas a las
víctimas del incidente y a sus familiares.
Si atendemos a la historia, veremos que en los
conflictos entre los gobiernos y el pueblo que terminan en
enfrentamiento sangriento, los gobiernos, como autoridad
pública, deben asumir la más pesada responsabilidad. La existencia de
un gobierno depende de la confianza que en él tenga el pueblo. Cuando
se recurre a la utilización de las fuerzas armadas en contra del
pueblo, no sólo este resulta dañado, sino también la confianza entre el
gobierno y los ciudadanos, y su recuperación necesita de mucho tiempo.
Por tanto, en una situación como esa, los gobiernos deben afrontar con
valentía la realidad y, con la mayor paciencia y tolerancia, tomar las
mediadas oportunas para reconstruir la confianza.
Los pueblos de ambos lados del Estrecho de Taiwán
pertenecen a la misma etnia del pueblo chino; ambos son “descendientes
de los legendarios emperadores Yan y Huang”. Por tanto, lo único
razonable es que ellos se apoyen y cooperen el uno con el
otro con un corazón sincero. Aparte de los asuntos referidos a los
derechos humanos por los que han sido criticadas las autoridades de
China continental, sus esfuerzos por promover la cultura china y el
desarrollo económico, y por mejorar la vida del pueblo, han dejado una
profunda impresión en el pueblo de Taiwán. Durante los últimos dos
años, las relaciones a través del Estrecho han ido mejorando de manera
continua, rediciendo en gran medida las tensiones en la región y
ganándose la afirmación universal tanto de nuestros dos pueblos como de
la comunidad internacional.
En vista de esta nueva condición histórica,
esperamos que en esta coyuntura las autoridades continentales sean
capaces de manifestar una manera completamente nueva de pensar en lo
que respecta a los derechos humanos y, con completa sinceridad y
autoconfianza, ir resolviendo poco a poco los problemas pendientes
referidos a este grave incidente. Esperamos también que sean capaces de
tratar a los disidentes con un espíritu más generoso.
Esto no sólo será de ayuda para fortalecer la
confianza de los ciudadanos del continente en sus autoridades, sino que
también será sin duda de gran apoyo para reducir la disparidad en lo
que respecta a las condiciones de los derechos humanos entre los dos
lados del Estrecho de Taiwán. Además, servirá para que la gente de todo
el mundo crea que el desarrollo de China continental no sólo es
pacífico, sino que además representa los valores universales de
libertad, democracia y derechos humanos..