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EMAIL RECIBIDO de RUBÉN LUCES LEÓN |
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Sobre carta de un paraguayo en España
Una vez mas compruebo que cuando se manifiesta lo sentido con autenticidad y ello tiene que ver con la esencia del hombre, su naturaleza, su dolor o su alegría no necesita de adornos ni resaltos.
Esta carta tiene la belleza de lo auténtico, la sencillez y la fe que inspira la verdad sin discusión, la formidable fortaleza del valiente humilde que sin alardes toma la decisión y se inmola, sin proferir un solo grito de dolor o sufrimiento, que pareciera apelar a la mudez para pasar inadvertido y cumplir en secreto con su dignidad de hombre evitándole el dolor inútil a su familia amada.
Tiene la profunda tristeza de la impotencia frente a la imperturbable indiferencia de los que son culpables.
Ese alejamiento decidido con admirable responsabilidad es casi una muerte lenta apenas atenuada por la esperanza de volver un día.
El recuerdo de su hijo muerto no es el reproche a una sociedad injusta, sino el doloroso reconocimiento a su condición de pobre. Pobreza que lo arrojó a la condena del exilio, pobreza que le priva de sus hijos, pobreza que le obligo a enajenarse en distancia y tiempo para darle bienestar a su familia, dolorosa pobreza que lo impulsó a salir de ella. Mártir anónimo, como tantos otros, de un país injusto en donde esta mal repartida, no la riqueza, sino las oportunidades.
Cuantos como él se fueron y desprendiéndose dejaron su alma y se llevaron el cuerpo para someterlo al rigor que fuera mas rentable y procurar así lo necesario para que sus seres queridos disfrutaran de un bienestar mínimo que nunca lo hubieran podido alcanzar si se quedaran con ellos en un país que aunque sea el suyo esta copado por ambiciosos, sin sentimientos ni escrúpulos, ladrones irredentos de la felicidad ajena.
Reflexiono con el dolor de él al leer su carta: no es ayuda socialista, ni dádiva distribucionista de un gobierno demagogo, lo que él como muchos hubieran precisado para quedarse a vivir y disfrutar con sus hijos como en otros lugares de la tierra.
Los que se fueron y están dispersos, no encontraron en su país lo que fueron a buscar en España o en cualquier otro lugar del mundo: !Un trabajo honrado con el que salir de pobre y poder vivir con dignidad y orgullo!.
Buenos Aires, 6 de abril de 2008.
Rubén Luces León
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