LAS MAFIAS DE LA REPÚBLICA I


Luís María Fleitas Vega

Ingeniero Agrónomo

Master en Desarrollo
 

 

“A los hermanos: Sebastian, Bernardino, Narciso, Higinio y Toribio Nuñez, Q.E.P.D. Fallecieron en el combate de Curupayty el 22 de setiembre de 1866. Sus deudos: Prudencia Nuñez de Miranda y Rita Nuñez de Espinoza dedican este recuerdo a su padre y tíos”. Son palabras llanas que representan un sentimiento profundo mezclado entre el orgullo y la tristeza y están escritas en una lápida enclavada en la trinchera de Curupayty, ubicada entre los pueblos de Humaitá y Paso de Patria, Departamento de Ñeembucú, Paraguay.

Para muchos, estos confines olvidados en el tiempo y el espacio son apenas lugares turísticos; para pocos, altares de valentía y amor.

El bronce, aleación de cobre, hierro y oro, que tiene la virtud de dar el espíritu a las campanas y el cuerpo a los cañones, cedió ante el corazón contrito de una heredera del 70 para inmortalizar a estos cinco hermanos que tuvieron el honor de morir por una causa nacional. Son héroes anónimos que nacieron del mismo vientre, la madre patria.

Después de varios minutos de silencio y algunas lágrimas involuntarias derramadas por las mujeres y los propios varones de mi familia, me saqué el sombrero y pensé en la nueva República nacida el 20 de abril de 2008.Son momentos difíciles de describir en una pluma y un papel. ¿Cómo trasmitir a los lectores un sentimiento patrio que sobrevive en una nación rodeada de mercenarios y mafias organizadas? ¿Cómo levantar el espíritu de un país alienado por 5 años de inestabilidad, 35 de dictadura y 20 de cobardía? Seis décadas de oscurantismo que solo fueron derrumbadas por una voluntad popular nacida del hartazgo político ¿Quiénes tomaron la posta de los Nuñez, López, Caballero, Fariña, Díaz y otros que defendieron al Paraguay de la voracidad de un imperio y dos repúblicas anexionistas?

Las mafias del Paraguay

Las mafias están asociadas normalmente a logias que utilizan el anonimato para hurtar, matar y destruir. Se escudan en el código del silencio para incurrir en delitos que van desde el contrabando, la evasión de impuestos, el tráfico de influencia, el nepotismo y otras fechorías más sutiles, pero no por ellas menos perjudiciales. Las mafias del Paraguay se organizan, así como las de Chicago de la época de Al Capone, en barrios y rubros. Están las roscas de Aduanas, de Tributación, del “Poder Judicial”, de los evasores, de los piratas, de las industrias del cigarrillo, de las regulaciones de honorarios, de los sindicatos, “sintechos”, sintierras”, de las “vialeras”, de los “cartoneros”, de los transportistas, de los traficantes de influencia, y por supuesto, de los contratistas de Itaipu, Yacyretá y otros entes del Estado. Considerando que ya hemos abordado suficientemente la mafia de Aduanas y otras, en series anteriores, iniciaremos esta con algunas de Itaipu.

La mafia del transporte de Itaipu

Según informes en poder nuestro, en los contratos “CN 5657/98 Y 3467/01, una empresa facturó en forma directa a la Itaipu Binacional la suma de 9.319.833.582 Guaraníes, casi dos millones de dólares. Posteriormente y según expresiones de la carta intención YR/IB/035/2008, la adjudicataria principal del transporte de Itaipu solicitaba de nuevo la autorización para la “subcontratación”, de tal modo que la misma empresa mencionada anteriormente, desde el 1º/05/2006 al 1º/06/2008, llegara a facturar 880.000.000 Gs. Sobre un monto total de 8.000.000.000 de Gs, es decir 11 % de comisión.

¿Dónde está el delito económico? Este tipo de maniobras legales, permitidas en Itaipu pero no en la normas generales de Contrataciones Públicas y su principio de “intuitu personae”, es decir donde la persona del contratante es siempre importante para la administración pública y de su adecuada selección se ocupa el proceso licitatorio, hizo que las roscas, la mayoría ligadas a partidos y grupos políticos, facturaran en forma directa millones de dólares

¿Porqué nos ocupamos de este tipo de transacciones? Primero porque se trata de un bien público; segundo porque las cifras son millonarias; tercero, porque estamos en una nueva República que no puede darse el lujo de traicionar o engañar a los que confiaron en el cambio; y cuarto, porque es importante denunciar, aunque sea de esta forma personal, para dar ánimo a los que dudan, y poner en ridículo a los organismos de control ético y de fiscalización que pasan a ser apenas figuras decorativas. No hace una semana en Itaipu vivimos un momento histórico donde se rompió el círculo vicioso de las eternas adjudicadas y sus protectores sindicales que impedían el cambio. Esperamos que esta primavera administrativa continúe. El pueblo se merece.

Luís María Fleitas Vega

Asunción, 16 de abril de 2009


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