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CUIDAR COCHES NO ES UNA ACTIVIDAD LABORAL |
Jorge RubianiArquitecto Historiador
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Y si lo fuera, concedamos a los
"cuidacoches" el presupuesto de la Policía Nacional y la Policía
Municipal correspondiente a la competencia de "cuidar la calle" y
administrar los espacios públicos de la ciudad. Es mas, en
horas de poca congestión del tránsito, podrían cuidar las plazas,
regar los jardines y ordenar la salida de los colegios. Hasta
podrían dirigir el tránsito ... ¡para que tanto semáforo!.
Y admitido el status laboral de los "cuidacoches",
consideremos también en razón de justicia e igualdad de
oportunidades, ellos se instalen delante de nuestras casas, en
cualquier barrio de la ciudad, para hacer nuestra vida mas
segura. ¡Después de tanto penar por la inseguridad y teníamos
-había sido- la solución delante de nuestros ojos!.
Olvidemos igualmente las molestas
disposiciones que prohíben arrojar agua servida sobre el pavimento
(objeto de tanta angustia por los omnipresentes baches)
y admitamos que se pueden lavar autos con jabón y detergentes
sobre cualquier calle. Aceptemos que ante las incomodidades de la
vida en el microcentro -y sobre todo cuando se consume mucho
tereré con poha ro'ysa- se puede orinar en cualquier sitio
del centro histórico, inclusive en los mismos muros del Panteón
Nacional de los Héroes, como sucede actualmente. Y que, a partir
de ahora, la indispensable micción se haga sin
penalización alguna. Reconozcamos clara y oficialmente que
cuidar autos -como demandó recientemente un colega- "es una actividad laboral
como cualquier otra" y
que el resto de los ciudadanos no podemos dejar el auto en la
vía pública si no contamos con la asistencia de estas laboriosas
personas.
Pero -siempre
con el deseo de justicia y equidad- declaremos también que
limpiar vidrios en los semáforos, ser niño de la calle o campesino
sin tierra, son también actividades laborales. Y que
por extensión, todos aquellos compatriotas en desgracia y sin
esperanzas, abandonen la categoría de "desocupación disfrazada"
con la que les maquilla la estadística y se incorporen liza
y llanamente en la columna de los laboralmente ocupados.En otras palabras, que las desgracias de nuestros compatriotas no resueltas o mal atendidas durante décadas, desgracias que se convirtieron en deformaciones mas que en problemas sociales, pasen ahora a formar parte de la actividad laboral "como cualquier otra" y sean consideradas normales, "necesarias", "útiles". De forma que ¡nunca jamás! tengan siquiera un remedo de solución... Jorge Rubiani
Asunción, 20 de Febrero de 2011
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