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¿ESTALLIDO SOCIAL? |
Jorge RubianiArquitecto
Historiador |
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Habría “estallido social si gana Blanca” declaró hacia finales del mes pasado el Sr. Bellarmino Balbuena, candidato a Senador por la Alianza Patriótica Socialista, uno de los movimientos que apoya a Fernando Lugo para la presidencia de la República. Y habría que creerle. Los “lideres sociales” se han vuelto últimamente expertos en estallidos. Y éstos vienen sucediendo desde la instalación de la democracia. Se inician en cualquier parte y culminan generalmente con una “acampada” en el Seminario, un paseo hasta el Parlamento o el Palacio de Gobierno, sitios en donde las tensiones se aplacan con algunas promesas y -según dicen- mucho dinero. Tras lo cual, se empacan los petates ... y de vuelta al pago. A preparar el próximo "estallido". Pero llama la atención la absoluta incoherencia del planteo aunque el mismo se encuadra en el razonamiento de dirigentes sindicales o campesinos. Los que disfrutando de las mejores opciones de interlocución con la prensa, con autoridades del Ejecutivo, con parlamentarios y la misma jerarquía Católica, no abandonan jamás las otras “alternativas de lucha”: movilizaciones, cierres de ruta, invasión de propiedades y otros mecanismos que no se compadecen precisamente de los procedimientos democráticos.
La otra sorpresa que nos depara la declaración de referencia es que el estallido social se debería a “la falta de autonomía de Ovelar” (Blanca de) o por las “contradicciones del partido Colorado”, sin que Balbuena tenga aparentemente en cuenta la variopinta composición de las fuerzas políticas que acompañan a Lugo. Colorido que no disimula las irreconciliables posiciones de sus componentes mas visibles: liberales, neofascistas y grupos de izquierda. Por lo demás, tampoco parece haberse percatado el dirigente de APS que el Partido Colorado ha ganado todas sus elecciones nacionales con los votos campesinos. Y que la actual candidata también obtuvo su postulación con el mayoritario voto del interior. ¿No debería ser improbable entonces que quienes ungen a un, o una, mandatario/a produzcan un “estallido social”? Debe reconocerse no obstante, que los defectos señalados a Blanca Ovelar estaban cantados. Porque a los pervertidos hábitos del “sistema colorado”, la ANR le ha agregado otro defecto que contradictoria y curiosamente, puede ser su principal virtud: el partido propone -por primera vez en la historia del país- a una mujer para presidente de la República. Y la mayoría de las críticas que recibirá la candidata, se deben y deberán a este hecho. El de ser mujer. Pues a nadie preocupó la “autonomía” de Lucho, la de Wasmosy o la de Cubas. Ni la de cualquiera de los candidatos de la oposición.
Y cabría preguntarse finalmente: ¿porqué un estallido si gana uno de los candidatos? ¿No estamos participando de elecciones democráticas?¿No nos reserva el sufragio la contingencia de ganar o perder?¿Qué pasaría si los colorados anuncian lo mismo si gana otro candidato? ¿Y qué pasaría si gana Lugo? ¿Nos asegura la Alianza que no habrá conflictos de gobernabilidad ... habida cuenta de los variados como contrastantes componentes de sus fuerzas?. Sin contar con el hecho que la Vicepresidencia parece haber sido creada para dar visos de legalidad a la conspiración. Exclusivamente. Detalle que se alimenta de la mal disimulada ansiedad de los liberales de “hacerse del poder”. Ansiedad que compite con la angustia de los mismos colorados que ven a toda oposición como interesada en “derrocarlos”. ¿No estamos hablando de la previsible, posible y deseable alternancia en la función de gobierno?. En cualquier país normal debería ser así, pero como escribiera Umberto Eco, “... en toda ideología fascista está la obsesión por el complot”.
En fin, son las aparentemente incurables malformaciones de nuestra democracia. La que nos ha deparado la lógica mafiosa que rige el accionar de los partidos, lejos del libre cotejo de programas y candidatos. Alejados todos de la razonable y civilizada disputa por gobernar un país, a un pueblo. El “partisanismo” en su mas cruda y burda expresión. El otro como enemigo a destruir. Y declarado enemigo, cualquier interesado en el mismo botín. Dejemos de amenazar con “estallidos sociales” ni con salir a las calles “para defender nuestra victoria en las urnas”. La democracia es simplemente la oportunidad que nos debemos los paraguayos para alejarnos definitivamente de los males que nos dejó la dictadura. Porque ya ni siquiera se trata de administrar el Estado. Sino que todos insuflemos aire puro a un cuerpo nacional que se asfixia. Inexorablemente....
Asunción, 04 de marzo de 2008.
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