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FERNANDO LUGO A LA POLÍTICA |
Jorge Luís Talavera
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Por fin se develó el misterio…. Se abrió el telón y el compañero y amigo Fernando Lugo dio el paso… se decidió a hacerlo, a pesar de las amenazas y admoniciones… dejando de lado su vida de obispo emérito, para pasar a realizar la vida de un dirigente social y político sin privilegios y donde el verdadero servicio a sus compatriotas será su paga. Algunos colorados “se rascan” las vestiduras y los más devotos de entre ellos (había sido que los tienen) hablan preocupados del “fracaso” del Monseñor Lugo en su misión de “salvar almas”, o de que será un “ángel convertido en demonio”… “Lucifer”… y demás admoniciones. La pobre fe de sus “raíces” se escandaliza… hubieran preferido que su Dios y Señor les regale un obispo… no para ellos sino para los otros, la Iglesia de los otros y en un lugar en el que no les moleste…. Hacia mucho que no veía tal expresión de fe en políticos colorados… el otro, Galaverna, se pasa rogando… ruego que Lugo tal cosa, ruego que … Tranquilo Calé… el Señor oyó tus ruegos… por lo visto tu vida de fe y de verdadero asceta cristiano hizo que el Señor se apiade de vos… En medio de tanta expresión de fe y dolor por las almas que no se salvarán y el pastor que abandona su rebaño… Fernando Lugo abraza con coherencia la causa de los pobres… no los pobres de dinero solamente… sino de los pobres paraguayos y paraguayas que hace un siglo padecemos a la delincuencia empotrada en el poder por vía de los partidos políticos… aunque hay que reconocer que hubieron figuras y periodos de excepción a esa realidad… pero hoy, hay pocos que pueden dudar de que somos pobres sufrientes y padecientes de esta tierra… que aparte de servir de inspiración a Roa Bastos, Elvio Romero y J. A. Flores y Herminio Giménez… hoy ya no inspira a nadie. Ni la plata de Itaipú repartida a raudales para la cultura – dicen ellos – consigue inspirar a nadie… o talvez solo a algún que otro periodista que descubrió una forma de vida asalariada desde su medio-empresa de comunicación. Fernando Lugo hizo su aparición y muchos de los que pregonaban la necesidad de cambio… se asustan y lloran… Algunos le dan la bienvenida a la política… otros, le abren una rendija y le dejarán entrar siempre que se avenga a sus condiciones… a sus padrones abiertos… si, esos, los mismos que con obcecado reclamo les permitió regalar la Intendencia de Asunción a la ANR…. Nuestra conservadora clase media se debate entre la desconfianza, la confianza y el temor que nos han metido desde todos los medios… la preocupación por la izquierda, por los compañeros de Lugo, por sus antecedentes. Es tan malo Lugo como lo pintan… que es extraño el terror que le tienen. Bienvenido Fernando Lugo a la política… Gracias por tu testimonio, por tu coherencia y por estar aquí… Este paso tuyo te aseguro que convierte más a la fe cristiana que cien, que doscientas homilías, mal que le pese al despistado OBSERVADOR SEMANAL que aún no descubrió que su integrismo católico ya fue, se quedó en el siglo XIX. Creo que así como la Navidad ha hecho nacer un antes y un después en la historia, en la historia de este país tu irrupción al campo de la política hará nacer un antes y un después…. Ya nada podrá ser igual…. Muchos te estamos esperando… y quienes se santiguan a la sola mención de tu nombre, quienes hoy verdaderamente sienten soplar vientos de cambio… corren a abrigarse porque había sido que abrir las puertas hace correr un aire fresco que resfría y talvez causa gripe… Bienvenidos sean los aires de cambio si ellos permitirán mejores días para el país, sin ladrones de Itaipú, sin parentelas de presidentes de turno enriquecidas, sin mafias de narcotráfico enseñoreándose en nuestros fronteras, sin jueces vendidos y venales, sin parlamentarios divorciados de su gente y su pueblo, sin navidades de huérfanos llorando a su madres expulsadas por la miseria a España, en síntesis, sin tanta pobreza y exclusión como la que nos ha regalado 60 años de coloradísmo, cuyos exponentes ahora se acuerdan de Dios, de la Iglesia Católica y del Papa para que venga en su ayuda, porque tienen terror a la desconocida llanura.
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