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¿QUE ES LO QUE APESTA? |
| Juan José Callizo Vargas Peña Estudiante del Magister de Economía y Políticas Públicas de la Universidad Adolfo Ibáñez en Santiago de Chile |
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Paraguay
apesta hoy a desprecio antidemocrático. Las redes sociales, los blogs
de algunos periodistas y hasta los diarios bombardean la idea de que la
democracia es mala, nuestro pueblo no sabe elegir, o alguna mezcla de
ambas ideas. Es evidente que mucha gente no está contenta con el
resultado de las elecciones y todos están desahogándose contra la
democracia.
Por lo mismo, me parece importante remarcar lo peligrosa que es la idea de que la democracia no funciona y es una porquería. La razón es sencilla; si legitimamos esa idea, legitimamos también la idea de que la debemos cambiar por otro sistema. Se me ocurre que quienes aborrecen la democracia preferirían tal vez la monarquía, la aristocracia, o la dictadura. Yo no pienso que esos sistemas puedan ser mejores que lo que hoy tenemos. Tengo muchos amigos anarquistas que proponen su sistema. Quien quiera experimentar con Paraguay tratando de instalar la primera anarquía de la historia y viendo como somos posteriormente conquistados por uno de nuestros vecinos, tampoco tiene mi apoyo. Estoy de acuerdo con que algo está mal en nuestro sistema, pero no me gusta la idea de condenarlo y dejar una idea abierta a interpretaciones que no pueden ser nada más que perjudiciales. Más constructivo (e incluso desahogante) que berrinchear contra la democracia es analizar el problema con un poco de detenimiento. Es evidente que tenemos mucho con que estar descontentos los paraguayos, sobre todo si consideramos que Fernando Lugo ganó las elecciones con el 40% de los votos, Nicanor con el 37%, Franco fue proclamado vice-presidente con el 47% y los últimos dos intendentes de Asunción parecen no haber llegado tampoco al 50% de los votos (digo parece porque hasta este momento no hay cifras oficiales para Asunción). En todas estas elecciones ganó alguien que no recibió la mitad más uno de los votos y el culpable no es la democracia sino el sistema electoral. Dado nuestro sistema electoral, y la cantidad de partidos que tenemos, los paraguayos estamos prácticamente condenados a seguir proclamando "autoridades" que no recibirán el voto de la mayoría. Entonces, si la mayoría tiene razón para enojarse hoy es debido al sistema electoral, no a la democracia. Los otros culpables de los resultados que estamos viendo a lo largo del país son los partidos políticos y los candidatos que no fueron capaces de acaparar más del 51% de los votos. Muchos de mis amigos asuncenos patriqueridistas están enojados con la democracia o con "el pueblo ignorante que no sabe elegir". No sé por qué ninguno se enojó con su candidato o con su partido por no tener la destreza suficiente para ganar las elecciones. La democracia es mala, pero todas las otras opciones que conocemos son peores o inaplicables. La democracia es imperfecta, pero es mejorable. Nuestra democracia en particular es de las peores, pero ciertamente es mejor de lo que fue nuestra dictadura, o mejor de lo que sería nuestra aristocracia o monarquía. Honremos, aunque sea un poco, a todas las personas que lucharon por darnos democracia y libertad al sacarnos de encima la dictadura en el 89. No es difícil. Solo hay que pensar un poco, despacio, sin tanta rabia y proponer cambios constructivos, no gritar que "la democracia es una porquería" y dejar abierto el camino para que algún avivado nos complete la frase con "y la dictadura es mejor".
Chile, 08 de noviembre de 2010 |
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