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RESPUESTA A JOSÉ DARÍO GIMÉNEZ GÓMEZ |
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Juan José Callizo Vargas Peña Estudiante del Magister de Economía y Políticas Públicas de la Universidad Adolfo Ibáñez en Santiago de Chile |
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Agradezco al señor José Darío Giménez Gómez su interés por mi carta titulada "Se ruega pensar". Este señor ha distorsionado mis opiniones por lo que realizaré algunas aclaraciones. Gómez afirmó que, de acuerdo con mi pensamiento, "siempre se debe tratar de ignorante al pobre, porque él y sólo él es la causa de su pobreza". Nada está más lejos de la verdad. Considero que gran parte de la población pobre debe su estado a la corrupción imperante en el gobierno y al saqueo de las arcas públicas, que no han permitido el desarrollo de una política social eficiente y enfocada en la eliminación de la pobreza. El modelo económico paraguayo, de poco valor agregado, no intensivo en mano de obra y basado por mucho tiempo en la triangulación de bienes, también tiene su cabida en nuestros problemas económicos. Por lo tanto, le ruego no presuma conocer mis pensamientos y se abstenga de presentarlos distorsionados ante la opinión pública. Además, este señor deformó mis palabras pues nunca aseguré que los incentivos sean el motor de la historia, sino de la economía.
Tampoco traté de ignorante a Camilo Soares por no saber acerca de economía. Lo traté de ignorante en temas económicos; no es lo mismo. Él está constantemente aseverando cosas que, desde la óptica de la economía, son ridículas. La teoría y la práctica demuestran que el Estado es un pésimo proveedor de bienes y servicios, salvo en casos particulares como los monopolios naturales, donde la regulación es fundamental. Considero que no me sobrepasé en mis opiniones sobre Soares pues, como cualquier persona, seguramente es ignorante en algunas áreas y sumamente conocedor en otras. El problema que ataqué es el hecho de que el secretario general del P-MAS, siendo una figura pública, debería ser más prudente a la hora de hablar, pues tiene el poder de influir en la gente. Las opiniones de Soares en temas económicos son tan validas como las mías en termodinámica, área de la cual no tengo idea, y de la cual humildemente me abstengo de comentar.
Esta misma actitud debiera ser adoptada por el señor Giménez, pues también ha demostrado su ignorancia en cuanto a la economía. Con respecto a su insinuación sobre qué sucedería si Paraguay no le vende algodón a Inglaterra, me permito explicarle: En el año 2006 Brasil y Argentina compraron poco más de 21 toneladas de fibra de algodón paraguayo. En ese año se exportaron 31.432 kilogramos de fibra según la página del Observatorio IICA. Inglaterra ni siquiera figura en la tabla; por lo tanto, si Paraguay no le vende algodón a Inglaterra no sucedería absolutamente nada. Si Feyerabend y Lakatos, ambos citados por Giménez, demostraron que dejar de exportar materia prima a un lugar donde no se exporta tiene grandes efectos en la economía mundial, solicito me disculpe la ignorancia.
Además, Giménez afirmó que "los países extranjeros que funcionan con esquemas de producción privada […] prosperan, pero a costa de los países pobres que les proveen de materia prima." Chile, el país con la situación económica más privilegiada de Latinoamérica, es un exportador neto de materia prima. Además, la exportación de materia prima es lo que en teoría de juegos se llama una situación "ganar-ganar". Gana tanto el importador como el exportador. ¿O acaso Paraguay se ve perjudicado cuando exporta carne?
Estoy de acuerdo con José Darío en que una economía industrializada nos sería más conveniente; pero dado que actualmente Paraguay es un productor de bienes primarios, el camino para desarrollarnos es venderlos donde se nos ofrezca el precio más alto para generar los mayores ingresos, aumentar la inversión, y desarrollar la economía. Por lo tanto, la exportación de materia prima no significa, de manera alguna, un perjuicio para Paraguay.
Giménez algo coherente escribió. Mencionó el problema que puede significar para un país el brindar incentivos a capitales extranjeros, si es que éstos luego son rápidamente retirados. Este fenómeno fue el causante de la crisis asiática. Ello, sin embargo, no se debe a que los incentivos no funcionen, sino a que los mercados de capitales de los países del sudeste asiático estaban mal establecidos y permitieron la generación de una burbuja económica. Un ejemplo positivo del uso de incentivos a capitales se puede observar en China, que ha logrado utilizar la fuerza del mercado para dinamizar su economía y ser el país con el crecimiento más impresionante de la historia.
Con respecto a la afirmación de que no puedo observar más allá del "aquí y ahora" y que proclamo el fin de la historia tal cual lo hizo Fukuyama, nuevamente este señor se equivoca. Soy consciente de la historia del siglo XX y la mencioné explícitamente a la hora de rebatir los argumentos de Soares. También soy consciente de que actualmente el continente vive una fuerte tensión entre el socialismo y el capitalismo. Eso demuestra que la historia no ha terminado tal cual lo aseguraba el pensador norteamericano. Lo que sí dije es que la historia ha demostrado que el capitalismo es un mejor sistema de organización que el socialismo. Más aún, no existe actualmente una escuela de economía socialista que tenga relevancia académica. Ello no se debe a que la oligarquía mundial posea el control de todas las universidades y financie a todos los profesores de economía, se debe a que la mayoría de los intelectuales reconoce la potencia generadora de riqueza del capitalismo.
Como liberal, agradezco la opinión de esta persona con quien seguramente comparto mucho, pues no hay libertario más acérrimo que el anarquista. Espero que pronto, motivado por la desconfianza hacia la estructura estatal característica de todo anarquista en serio, el señor Giménez utilice sus letras para combatir las propuestas engañosas y dictatoriales de algunos miembros de nuestra sociedad y deje de confundir y desinformar a la gente tal como lo hace Camilo Soares.
Chile, 11 de noviembre de 2007 |
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