INGENUIDAD POLÍTICA


Juan G. Granada

Abogado
 

En Europa de los años 30, Alemania estaba sumida en una crisis de la que no podía salir sino mediante una medida heroica y en esa hora crucial aparece Hitler con su organización política – militar que impresiona a una nación sumida en la desesperación y cuando es llamado al cargo de Canciller muchos ingenuos opinaba que no podría Hitler conducir al país hacia una nueva guerra porque había conciencia pacifica en todo el mundo y las reivindicaciones reclamadas serian solamente bases de propaganda política.

Se equivocaron los que no creían en la violencia, el terrorismo y el deseo de Hitler de convertirse en amo del mundo.
En el Paraguay el Gral. Stroessner fue informado por su propio hijo de la conjura que se propagaba en el Ejército contra su gobierno y no creyó que un jefe seria capaz de alzarse contra él y que pudiera tener éxito. Se equivoco y termino sus días en un largo exilio desde donde observaba que aquellos que le juraban fidelidad en el Ejército y el Partido eran los que diariamente abjuraban de la dictadura. 

Cuando nosotros desde estas paginas anunciábamos que entre los llamados campesinos sin tierras se estaba gestando la formación de un Partido Marxista que buscaba crecer bajo la sombra del Gobierno hasta tener alas para su vuelo propio, había y hay todavía sectores políticos que no dan crédito a estos anuncios y siguen en la actitud ingenua de creer que en el Paraguay no crecen ciertos grupos y que muchos de ellos situados en las gradas de la administración del Estado serian capaces de impedir la aparición de los fantasmas que atentarían contra la República y la Democracia. Están equivocados y mañana dirán que fueron engañados.

Con el anuncio de la Junta Electoral de la aparición de un Partido socialista bajo la presidencia de Elvio Benítez prueba que los indicios eran ciertos y cuando José Pakova y Elvio Benítez hacían manifestaciones contra los Partidos políticos, colocándose ellos, como exponentes de campesinos, estaban ya actuando como cualquier Colorado, Liberal o de Unace. Eran tan políticos y ligados a sus compromisos partidarios como Nicanor, Bernal o Federico Franco, o como si fuera Febrerista, pero guardando las distancias o credibilidad. Eran aves del mismo territorio pero del distinto plumaje. Casi coincide el vuelo inicial del nuevo partido con el vuelo de los billetes prometidos a los Sesameros. Quizás sea nueva coincidencia con objetos voladores.
Estamos ante la realidad de quienes buscaran desde el inicio la destrucción del Estado de Derecho inspirado en la doctrina Rousseauniana y de la Democracia representativa para reemplazarlos por la Dictadura del proletariado con la Democracia Popular. 

Luchamos entonces por objetivos diferentes que no podemos engañarnos ni engañar al pueblo. La apariencia de luchar contra la pobreza queda ahora al descubierto. La miseria no se resuelve con subvenciones ni reparto de víveres sino organizando la producción de artículos de consumo y de renta para aumentar el volumen de bienes provenientes del agro.

La posición Marxista se reduce a exigir al Estado algún modo de asistencia a la población empobrecida y lógicamente con los recursos limitados para las nuevas peticiones, llega un momento en que las relaciones van distanciando a los sectores obrero – campesinos del Estado por insuficiente provisión de las demandas. En esta oportunidad los llamados sectores populares proclaman la necesidad de substituir al gobierno democrático por la Dictadura popular, derogando las garantías Constitucionales relativas a la propiedad y a la libertad,  reemplazándolas por las medidas de carácter personal de quien ejerce el poder sin limitaciones La gran diferencia esta en que el Estado de Derecho se instituye mediante una Constitución dictada por Asamblea Constituyente.
Esa Asamblea Constituyente tiene una composición plural y las normas aprobadas provienen de mayorías que elaboran los caracteres y funciones de los órganos que darán vida al Estado. Dentro del régimen jurídico así elaborado el Estado no es resultado de la voluntad personal de ninguno de los constituyentes sino del voto mayoritario recaído en cada articulo puesto a consideración de la Asamblea. Las disposiciones constituyentes son espacios creados por la soberanía nacional para el funcionamiento de los poderes del Estado. 

Es muy distinto al régimen de la Dictadura Popular en la que el Estado organizado por el partido de los obreros y campesinos resulta que proviene de un poder personal. Las normas no dictan la representación soberana del pueblo sino los interesados en mantenerse en el poder. La libertad en todas sus formas es la primera garantía suprimida para quienes no forman parte del partido popular y así van desapareciendo de la vida política los derechos y garantías para el desarrollo de las actividades. Nos igualamos en la orfandad de derechos para investigar, buscar nuestro destino, o para iniciar una actividad privada; nos hablan del Estado pero es un partido o una persona la que en tal carácter se apodera de nuestra vida, de la familia, de la educación y de la profesión. Nos proveen de una dosis de alimentos y nos arrojan a vivir como gusanos en un hueco donde otros funcionarios afirman que somos felices. Si expresamos oposición están los archipiélagos de Gulac donde se muere un poco cada día bajo la vigilancia de cancerberos sin alma ni sentimiento.

Elijamos el camino de la libertad y votemos por la Democracia representativa dentro de un Estado Republicano y dejemos que los ingenuos sigan creyendo que no ocurrirá lo de Alemania o lo de Strossner.

Juan G. Granada. 

Asunción, 24 de abril de 2009

ARTÍCULOS ANTERIORES
 

Contácte con el escritor

Correo electrónico / E-mail address:

Nombre y Apellido / Your name:

Comentarios / Do you have a comment?:

 

¿Que calificación le merece este artículo?
Excelente
Muy Bueno
Bueno
Regular
Malo

Ver resultados
Ver comentarios

ENVÍE SU COMENTARIO

Volver