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UNA MANO OCULTA |
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El Dr. Duarte Frutos hablo sobre las alternativas de su renuncia y parecía ser un sacerdote por la bondad de sus intenciones puestas en las actuaciones de su gobierno, decía que nunca persiguió a nadie, que la maldad ahora descubre en los Parlamentarios al negarle seguir en política donde puede contribuir a la pacificación de los espíritus, cooperar con el nuevo Gobierno a mantener la gobernabilidad. Que tiene la creencia de que el Sr. Lugo ha de realizar un buen Gobierno etc. Era como si la escuchamos a la Teresa de Calcuta por la mansedumbre y bondad de un hombre que podía ser personaje de una novela de Tolstoi. Todo era una gran simulación. En los próximos días presentara renuncia al cargo el Presidente de la República para buscar después jurar como Senador de la nación. Truncar la carrera de un político tan exitoso seria una crueldad sin explicación porque en las funciones electivas no se tratan asuntos personales sino las que corresponden a las Instituciones del Estado como es el Senado. Los que logran ser elegidos aunque no cuenten con la simpatía de sus partidarios o de los adversarios deben ser ungidos a la Magistratura a que fueron consagrados. Pero si el candidato votado, con procedimientos torcidos, maneja algunas organizaciones civiles y policiales como la de los sin techos y la Policía Nacional y se los instruye, al primero para ocupar la cuidad en una manifestación violenta que instala en las boca calles guardias con garrotes impidiendo la circulación. Debemos sancionar moral y materialmente. Los manifestantes instrumentados profiriendo amenazas contra todos los que quedaban dentro de las zonas de ocupación, llenaban de espanto a las personas que circulaban por esos lugares, sin protección policial, porque desaparecieron de los límites del centro. Se pudo observar actos de violencia contra automóviles y desmanes que son propios de multitudes ensoberbecidas. Finalmente estos nuevos dueños de la cuidad llegaron frente al edificio del P. Legislativo y ante la suspensión de la sesión de los Diputados, amenazaron a los representantes del pueblo con cobrarles con la vida la no modificación del proyecto de Ley en la que tenían interés. Si es cierto que el Presidente es el que maneja los hilos de estas organizaciones que se presentan como milicias que ocupan la cuidad como ejércitos de invasión, el inspirador no merece el apoyo de la ciudadanía ni la protección judicial porque atenta abiertamente contra las instituciones creadas por la Constitución Nacional. Los grupos armados con garrotes no son pacíficos ciudadanos que reclaman las garantías Constitucionales sin hordas que llegan a la cuidad como amenaza de imponer por la fuerza las demandas de sus intereses. Si la política hemos de rebajar a estos niveles seguro que no alcanzaremos ningún progreso y menos aun restablecer el orden y la paz publica. La llevaremos a una vergonzosa disputa de gentes que no asimilaron la civilización. Nicanor ha abusado de todas las facultades en su pretensión de seguir con fueros para evitar que se le investigue tantos abusos cometidos en la administración de fondos y recursos del Estado. Estos manejos de organizaciones que pretenden imponer a los poderes del Estado sus exigencias responden a la intimación que formula Nicanor de que se acepte su renuncia cono Presidente de la República para jurar como Senador. Si por mezquindad política se le elimina a Nicanor del Senado no estamos aprobando un a medida impropia de personas que mañana dirigirán los destinos del país. Pero, si la decisión se toma para eliminar de la política un exponente del “Po Karé” acompañaremos la resolución porque debemos cumplir el compromiso de sanear la función pública de quienes han pervertido las más alta Magistraturas en busca de provecho personal. Tenemos necesidad de inaugurar un nuevo estilo de gobernar con manos limpias, con intenciones claras de llevar el bienestar a los sectores que están marginados económica y socialmente. Deseamos que la función pública desempeñe ciudadanos probos, confiables, sinceros demócratas. Y, de paso, le señalamos a los sin techos, sin tierras, sin trabajo que las donaciones gratuitas son formas de extender la corrupción tanto de los que dan bienes del Estado como de los que reciben gratuitamente, sin comprometerse a alguna contribución. No detengamos la marcha iniciada el 20 de abril ante amenazas de falsos profetas ni de organizaciones de garroteros que se presentan como victimas de una sociedad indiferente a su suerte. Hagamos un ensayo de creación de riquezas y de justa retribución a los trabajadores. Ese es el compromiso de la Hora. Juan G. Granada. Asunción, 4 de juLio de 2.008 |
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