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EL RECHAZO A LA LEY MARCO DE LA DESENTRALIZACIÓN |
Jorge A. Bozzano |
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Mi plan, así como la vida de dicho partido, fue de corta vida. Más no claudicaron mis esperanzas ni mi lucha. Mi mayor aliado es el tiempo y la razón de aquellos que han identificado, así como ustedes, que el estancamiento del Paraguay se debe precisamente al unitarismo centralista que solidifica el poder en manos de un grupo de políticos, quienes asociados con pseudo empresarios mafiosos, controlan así el Estado paraguayo para su propio beneficio en desmedro de toda una nación.
Cuando nació la iniciativa de la Ley de la Descentralización, me aproximé al impulsor de la misma, el diputado Salyn Buzarquis, y le presenté a modo de colaboración, el pre proyecto base con las argumentaciones necesarias de modo a estudiar la posibilidad de buscar el federalismo, o al menos algo similar, ergo, una descentralización cuasi federal. Hice lo propio entregando el proyecto a varios legisladores así como remitirlo a los Gobernadores, al Consejo de Gobernadores, a las Juntas Municipales por intermedio de la AJUMPA, a varios Intendentes y otras autoridades. Busqué acercarme también al Poder Ejecutivo y envié cartas al Presidente Lugo y al Dr. López Perito, sin haber obtenido hasta el día de hoy, ninguna respuesta de nadie. También llamé a la Unidad Técnica de Descentralización del Ministerio de Hacienda y prometieron llamarme. Sigo esperando…
En honor a la verdad, la única persona que se mostró interesada en el asunto, fue el Vicepresidente Federico Franco, quien inclusive me invitó a dialogar sobre el tema y a profundizar el asunto.
Luego salió a luz la citada Ley de la Descentralización en sus varias versiones, porque una es la elaborada por los proyectistas y entregada a los diputados para su estudio, y otra es la que finalmente se presentó - en forma manipulada - el día de la votación final, sufriendo la misma cierta extraña mutación y siendo aprobada siquiera sin haberse estudiado en su formato final. Una verdadera vergüenza si tomamos en cuenta que es la ley más importante pasada por el Congreso desde 1992, porque cambia completamente el sistema geopolítico del Paraguay.
Estudié la ley minuciosamente - pues el asunto me apasiona - y le apliqué mi norma de diagramar el circuito operativo de la misma. Cuando terminé haciendo eso conforme iba leyendo y releyendo la Ley - para no equivocarme - las flechas de “va a” estaban tan confusas que concluí de que la ley es no solo un mamotreto que no tiene aplicabilidad y que colisiona directamente con la Constitución, sino que es absolutamente lo contrario a lo que dice ser, pues esta Ley de Descentralización es realmente una Ley de Centralización, ya que quitaba casi todo el poder al Ejecutivo y no lo transfería a las gobernaciones o municipalidades, sino al Poder Legislativo por intermedio de una institución creada al efecto - la CONADE - instaurando así un asombroso Cuarto Poder en el Estado. He podido defender mi punto de vista con uno de los proyectistas de la Ley y no ha sabido darme más que respuestas utópicas y hasta quiméricas al respecto. Estoy dispuesto a defender con fundamentos sólidos, que la descentralización - a mi juicio mejor el federalismo - es ya una necesidad imperiosa para la nación, pero no a ser llevada a cabo por medio de una Ley que no tiene sentido, es peligrosa, y fue elaborada sin haberse analizado su factibilidad político-administrativa a nivel operativo del Estado. Aparte no se ha tenido en cuenta las implicancias políticas, económicas, y sociales que tendría la misma, pues bien hecho el proceso, las resultantes son positivas, mal hecho, negativas y adversas.
La mejor definición de lo que sucedió con esta Ley, está impecable e indiscutiblemente concretizada en una premisa del editorial del diario La Nación de fecha 20.05.09. “En Paraguay se pretende hacer leyes descentralizadoras manteniendo todos los defectos del unitarismo, un disparate evidente que indefectiblemente conducirá al fracaso. Parece que los legisladores no comprenden siquiera el significado de la palabra “descentralización”.
Para concluir digo que festejo el rechazo de la Ley pues era inaplicable, y ahora se tendrá que ver bien los próximos pasos a seguir y qué rumbo tomar con respecto a esto. Lamento que el Sr. Buzarquis y su grupo - pese a que se les dijo - no hayan sopesado esto de antemano, ya que, al decir del Sr. Enrique Vargas Peña en un artículo publicado el 20.05.09 “…se está perdiendo, pues, la oportunidad de probar el otro camino, el que todavía no ha sido experimentado…”.
Me apena además que muchos de los que buscamos romper el centralismo, hayamos tenido que ir en contra de una iniciativa que conducía a dicho propósito debido a que “la forma” para hacerlo era, aparte de incorrecta, totalmente absurda e inviable.
Esperemos que ahora se tome “el camino correcto”. |
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