CRISIS Y LIDERAZGO

Gonzalo Quintana        

                                                                                         

 

 

Los políticos que de una u otra manera somos protagonistas de estos tiempos,   según  revela nuestra conducta, no queremos dar crédito a la versión de nuestro tremendo desprestigio. Yo no tengo dudas, la falta de contenido político en nuestra actividad no solamente afecta nuestras carreras sino que arriesga el proceso político y posterga la aspiraciones de bienestar colectivo.

 

Durante la transición y muy especialmente desde marzo de 1999 se fue consolidando la imagen que no tenemos otro objetivo que los cargos públicos. Debemos comprender hoy que si la disputa es por el cargo y la pelea es por el poder sin bases éticas, corremos el riego de perder la libertad y la democracia y sin visión e ideas  del futuro y programas adecuados el desarrollo y el progreso de la nación serán imposibles.

 

Es hora de preguntarnos: ¿Cuál es el motivo de nuestras luchas políticas, cuales son nuestras causas y nuestras banderas?

 

Las causas que nos debe convocar de inmediato a todos los paraguayos son elevar el punto de mira de la política y que EL ESTADO FUNCIONE. Mejorar la calidad de la política y REFORMAR EL ESTADO PARAGUAYO nos debe unir como nación.

 

Ningún partido,  nadie que aspire a hacer un buen gobierno puede tener éxito en sus esfuerzos de combatir la pobreza, eliminar la corrupción, desarrollar la economía y sobre todo hacer del paraguayo un ciudadano, con el Estado que tenemos y con la mentalidad política dominantes.    

 

La dirigencia del Partido Colorado, hasta hoy, no ofrece más que el pasado como futuro, tratando de reeditar el modelo stronista,  con un nuevo Strossner o algo similar que lleva el rótulo de Oviedismo, o uno idéntico pero vergonzante como el Nicanorismo. 

 

Ninguna de esas opciones son validas. El Paraguay necesita un nuevo pensamiento, una conducta distinta, una nueva forma de hacer política, y sobre todo nuevas causas, sin abandonar  las de la libertad y la democracia. Es responsabilidad de la oposición ofrecer esa alternativa. No debemos aceptar ni reelección ni reedición. Necesitamos cambios.

 

Como toda crisis, la nuestra nos amenaza pero también ofrece una oportunidad. El Partido Colorado quiere disimular sus efectos y seguir en la misma. La oposición debe liderar un proceso de cambio. 

 

No podremos desarrollar la economía sin un Estado moderno y eficiente que garantice la libertad económica, la propiedad privada, un marco jurídico adecuado y una capacidad de someter a todos por igual al derecho, reduciendo sustantivamente sus costos. 

 

Debemos entender que la pobreza es la peor amenaza para la democracia y la libertad cívica, a mayor pobreza mayor sometimiento al gobierno que al percibir esta dependencia hará de la pobreza una situación permanente y a los pobres “programa de gobierno” dependientes.

 

Pero sobre todo, entendamos que en el mundo de hoy, en la era del conocimiento y la tecnología la excelencia en la educación es la clave del éxito para cualquier nación.

 

La causa así descripta nos presenta un obstáculo hasta hoy insuperable: los Gobiernos Colorados y los dirigentes del Partido Colorado. Es que un Estado moderno y eficiente; ciudadanos dignos y libres de dependencia económica del gobierno, con derechos pero sin privilegios especiales, el desarrollo económico y una población bien educada son incompatibles con el modelo de dominación impuesto por la ANR por  seis décadas.

 

El Partido Colorado con esta dirigencia es absolutamente incapaz de reformarse. Sin embargo, quiero pensar que entre sus afiliados habrá paraguayos dispuestos a compartir el esfuerzo para que la causa triunfe. Esto debe ser así porque en los demás partidos también existen afiliados que están más cerca del gobierno que del cambio.

 

Si es así, la disputa debe ser no entre colorados y opositores, sino que entre reformistas y anti reformistas. Es la hora de constituir el gran movimiento ciudadano por transformar la política y reformar el Estado. Los dirigentes de los partidos de oposición debemos comprender que no debemos poner énfasis en representar a parte (partido) de la sociedad sino que en conducirlo a un proceso que integre a la nación en el esfuerzo de reconstruir el país.

     

        Casi como post data, si hablamos de liderazgo recordemos que "Líder es aquel que logra lo que la ciencia del gerenciamiento dice que es imposible" porque no impone sus criterios sino que saca de cada uno lo mejor que tiene en beneficio del conjunto.

 

 

Asunción, 18 de septiembre de 2005.

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