ITAIPU, NOMINACIÓN IDÓNEA


Guillermo López Flores
 

 

     “No es sabio el que más sabe, sino el que sabe cosas útiles para resolver problemas.” Esquilo
 
     En los países del OCDE para cubrir una presidencia de una entidad estatal, el banco central por ejemplo,  se hubiera llamado a un competitivo concurso de antecedentes y meritos y el ganador habría firmado un contrato de 2 años, renovables de  acuerdo al resultado del desempeño, complementado con un sistema de incentivos tipo premio/castigo. Aquí no nos complicamos la vida con los tortuosos métodos de los gringos, somos mas expeditivos: un oportuno portazo de un folklórico “pacová”,  fue suficiente para dirimirr  la dura y angustiosa competencia por el cargo mas apetecido y mejor rentado del Paraguay: Director General Paraguayo de Itaipú. 

     El cargo de director general de la Itaipú Binacional tiene dos relevantes funciones. Una, la natural, el de gerente general de una empresa generadora de energía  que genera imprescindibles ingresos para el erario publico y  para el que hay varios otros candidatos,  meritorios, competentes e idóneos. La otra función, de difusa definición, oficiosa pero estratégica, es la diplomática.  Y que ante  la particular y excepcional coyuntura que vive el país, por las promesas electorales a honrar, para crear un  ambiente propicio para negociación, por la naturaleza de los reclamos eminentemente jurídicos, económicos, diplomáticos, etc., se vuelve preponderante por sobre la otra función.  La Itaipú juega un papel particular y relevante en nuestra economía y en el relacionamiento global de nuestro con un país como Brasil. Trasciende lo de consocios en una importante empresa “fabricante de electricidad”, es perenne y abarca lo estratégico y geopolítico. Basta tener presente que gran parte de la existencia de Itaipú obedece al interés brasileño de crear un sólido lazo que contrarreste la fuerte influencia que ejercía la Republica Argentina, en particular el Gral. Perón y el peronismo, sobre el Paraguay, en la década de 70. Naturalmente, este especie de vice-canciller, debe responder y trabajar en equipo por los objetivos generales del ejecutivo nacional.
 
     Competencia es la capacidad de un buen desempeño en contextos complejos y auténticos. Se basa en la integración y activación de conocimientos, habilidades y destrezas, actitudes y valores”.  En base a estas premisas, creemos que la decisión del Presidente Electo y nominación de un político, jurista,  con la experiencia y perfil del Dr. Carlos Mateo Balmelli es correcta. Y no envidiamos  al Presidente Electo  la incómoda pero  necesaria  explicación que deberá dar  a otros aspirantes también calificados y meritorios.
 
     Si bien hay mucho para enderezar y corregir al término de la presente administración de Itaipú, se trata de ajustes administrativos, de transparencia y mínima decencia que damos por obvia en esta nueva administración y en el nuevo administrador. Si la nominación de los miembros del Consejo de Administración,  del Directorio ejecutivo y otros cargos gerenciales sigue el mismo criterio meritocrático, se puede esperar un desempeño auspicioso de la joya de nuestra corona estatal. La obra como central hidroeléctrica, está prácticamente finiquitada o queda muy poco y opera a plenitud sin mayores inconvenientes y los arreglos pendientes y necesarios  pueden ser realizados con los buenos por un cuadro directivo como el mencionado.
 
     Por otro lado, la intención declarada de transferir las entidades binacionales de la orbita del MOPC al de Relaciones Exteriores es totalmente correcta. Pero el  gobierno debe ir tomando nota que en este mundo globalizado las relaciones exteriores son cada vez menos monopolio de las Chancillerías. Si bien un Ministerio del Exterior sigue siendo uno de los principales ministerios y debe coordinar la política exterior, otros ministerios y otros organismos e instituciones menores tienen sus propios e intensos  relacionamientos internacionales. Como simple ejemplo se puede listar la cantidad de organismos internacionales del que forman parte el país y que son gestionados directamente, aunque sea a nivel de técnicos, por ministerios y entes estatales. La globalización, la comunicación prácticamente instantánea directa, la  necesidad de actuación expeditiva y efectiva, etc. requieren que estos otros organismos estatales se aboquen a la tarea de capacitar sus funcionarios para desarrollar adecuadamente esta ampliada funcion de relaciones internacionales.
 
 
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No soy optimista porque no creo que todo  vaya  a salir bien
No soy pesimista porque no creo que todo vaya  a salir mal
Simplemente tengo esperanza, porque sin ella la vida no tiene sentido.
Václav Havel, Poeta  Cheko

Asunción, 06 de Julio de 2008. 


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