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EL PORVENIR DE LA PATRIA ESTÁ EN EL CAMPO |
Federico
Estigarribia López
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Primeramente es importante recalcar que un alto porcentaje de la economía del Paraguay, nuestro país, depende (y mucho) del sector agropecuario. Cada año las exportaciones de carne vacuna generan cientos de millones de dólares que ingresan a nuestro territorio. Exclusivamente la ganadería participa con 12% en el PIB y emplea 17% de la PEA; de ahí su importancia. Partamos de ese punto. Entonces, me sorprendo ver gente que disfruta ver golpeado al sector pecuario tras un traspié sufrido en lo que respecta a la sanidad animal y me refiero puntualmente a la pérdida del status sanitario "Zona Libre de Fiebre Aftosa con vacunación", otorgado por la OIE, después de haberse detectado un foco de la citada enfermedad en el departamento de San Pedro hace unos días. ¿Será por el fanatismo de pertenecer a corrientes ideológicas, de las cuales son fieles "militantes", que pregonan políticas ya perimidas (que han fracasado rotundamente) en contra de los "oligarcas" o será por ignorancia?. Si la respuesta fuese la primera opción mencionada, entonces es porque disfrutan ver golpeados a los productores, a los que ellos llaman "terratenientes" o "latifundistas". Pero la realidad es otra y eso me consta. La amplia mayoría de los productores son personas honestas, trabajadoras y sacrificadas (que invierten aquí y pagan sus impuestos), las cuales trabajan los 365 días del año sudando bajo el sol y no en horarios de oficina con acondicionador de aire. Tierras mal habidas las habrá pero en mínimo porcentaje, las cuales deben ser sometidas a la justicia en el caso de comprobarse alguna irregularidad; eso nadie lo discute. El campo es así, eso lo saben los que lo viven y conocen y no es como ciertas personas, cuyos lazos parecen estrecharse cada vez más con grupos guerrilleros (que se jactan de seguir matando gente), quieren hacer creer. Si la respuesta fuese la segunda opción mencionada, entonces es porque disfrutan de la supuesta baja de precio de la carne vacuna. Y eso no es cierto. Los cortes tradicionales para el asado (costilla y vacío por ejemplo) sufrirán incrementos por la menor oferta y la continua demanda de los mismos. Los cortes premium, los que preferentemente son exportados a mercados más exigentes, bajarían de precio porque van a ser ofrecidos en el mercado interno pero de todas formas a precios mucho más elevados que los cortes tradicionales (a los que nos referimos cuando decimos que la carne está cara). Acá hay que tener bien en claro esta situación, analizarla profundamente y no apresurarse en quitar conclusiones para nada válidas e irreales porque la situación no es tan sencilla como aparenta. Es triste y lamentable ver que miles (hablamos de miles) de trabajadores, ligados a la industria cárnica, están siendo cesados de sus puestos por esta situación (hablo desde el encargado de faenar los animales hasta el proveedor de bienes y/o servicios para los frigoríficos). También ahora, existen países que están impidiendo el ingreso de productos agrícolas provenientes de nuestro país como mecanismo de prevención. Entonces tenemos graves pérdidas económicas por menor ingreso de divisas, mientras miramos de reojo la posible suba del dólar como consecuencia. Así de compleja es la situación. No existen razones para disfrutar de este traspié. Es un problema que nos afecta a todos, directa o indirectamente, pero no lo sabemos. Al país lo sacamos adelante tirando el carro entre todos y en una misma dirección. Mientras sigamos tirando el carro hacia direcciones opuestas nuestro panorama no resulta del todo alentador. Hay que aclarar también ciertas creencias populares con respecto al sector que carecen de fundamentos porque simplemente no se adaptan a la realidad. Hay muchas personas que sostienen que el ganadero es una persona bendecida porque invierte mínimamente y gana mucho, solo espera que sus animales estén listos para la faena y así llena sus bolsillos a expensas del pueblo que sufre por comprar un poco de carne a precios altísimos. Es preciso que investiguen solamente un poco sobre los costos que implica la habilitación de una ganadera para verificar si la inversión es realmente mínima (porque estoy seguro que no tienen la más pálida idea). ¿Podrán muchos soportar épocas de sequía prolongada como lo hacen estoicamente algunos productores? (quiero verlos en sus zapatos). Para muchos que no lo saben, la carne es un commodity. El precio es establecido por el mercado, la ley de la oferta/demanda y no por el productor. ¿Sabrán cómo son vendidos los animales en una feria de consumo? (lo dudo y mucho). Son los propios demandantes (compradores) los que ponen el precio. Sería bueno que se fijaran en el precio en que son adquiridos esos animales en las ferias de consumo (eso es lo que recibe el ganadero) para compararlos posteriormente con los precios que son ofrecidos en las góndolas de los negocios. El ganadero no se queda con esa diferencia, eso es claro pero por lo visto algunos no quieren reconocerlo. La población mundial crece geométricamente. Se estima que para el 2050 habrán cerca de 10.000.000.000 de personas en el mundo .Entonces vivimos en un mundo que precisa y va a seguir precisando de alimentos. Somos un país que tiene potencial para producirlos pero seguimos encontrando personas que ponen el palo a la rueda. Necesitamos un gobierno que se defina y que no vacile en actuar con firmeza cuando la situación así lo requiera para poder transformar este crecimiento en desarrollo social y económico. Esos son algunos pocos detalles que deben ser conocidos antes de emitir opiniones infundadas y poco realistas. "Tenemos ante nosotros un mundo lleno de oportunidades. Habitamos una tierra bendecida a la cual debemos honrar con el trabajo que dignifica, la honestidad que genera confianza, el esfuerzo que lleva al éxito y la fé que mueve montañas. Estos son los valores que nos identifican, que labra la verdadera riqueza de una nación y que han hecho de la ganadería, antes que un negocio, una forma de vida". "EL PORVENIR DE LA PATRIA ESTÁ EN EL CAMPO." Asunción, septiembre 2011
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