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EL TUPE DE LOS COLORADOS |
Federico Callizo NicoraAbogado
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Aceptando siempre las excepciones, si bien son ciudadanos paraguayos como cualquiera que haya nacido en esta tierra o que la propia CN le haya reconocido como tal, creo que en la mayoría de los casos, sobre todo en su dirigencia política los colorados tienen su propia conformación anímica. No solo es que sean peores que los otros, es que son diferentes, lamentablemente para desgracia del país.
La vergüenza es un concepto, una actitud del ser humano que es normal en él cuando comete o ha cometido algún acto indecoroso, irregular, que puede tener los más intensos grados de culpabilidad y de responsabilidad, y sus consecuencias una vez tomado estado público, lo lleva al hombre o a la mujer a tomar diversos tipos de acciones con las que trata de de reparar los errores, explicarlos de alguna manera o reconocerlos, lo que en la vida privada debería tender a conseguir el perdón de la personas que su acto indecoroso haya afectado . Es claro que el término vergüenza tiene otras acepciones: desde luego no me referiré a ellas. En la vida pública, que es el motivo de esta pequeña reflexión, los colorados demuestran que por graves que sean sus faltas, parecería que en ellos son actos naturales. Da la impresión que no les corre la sangre por la cara. Los ejemplos pueden ser y son muchos. Partamos de la Ley fundamental de la República. Sus representantes han votado en la Asamblea Nacional Constituyente del año 1992, libremente, las normas que la instituyen y las han jurado respetar y hacer respetar. Pero nunca y jamás han dudado cuando les convenía no respetarla, y, por el contrario violarla en la forma más grosera. Para esto, vale la pena aclarar y tenerlo siempre presente que el Partido Colorado ha sido el soporte civil de la Dictadura más larga y dura de la historia nacional. Hoy no les cuesta nada decir que siempre han estado en contra de la dictadura, y con toda desfachatez pretenden dar al pueblo lecciones de democracia con tal irreverencia y alevosía que no es posible tolerar que el pueblo no haya reaccionado en su hora y en su momento. Los colorados, sin embargo, por más que discurran sobre libertad y democracia, tienen tan arraigado el totalitarismo nacionalista el cual les imbuyó el dictador Stroessner y algunos de sus “prohombres”. Quizá hoy ya es demasiado tarde. El pueblo paraguayo erróneamente les ha dado patente de corso. Hoy son tan pocos los colorados que se rasgan la vestidura horrorizados ante lo que han hecho sus correligionarios que al menos algunos quizá no voten la chapa presidencial de su partido. Cuántos, sin embargo, nuevamente han regresado al redil en busca del zoquete en la forma más baja que humanamente se puede concebir. Me trae a la memoria la anécdota de aquel Emperador romano que le nombró senador a su caballo. Espero que quienes lean estas líneas sepan interpretar la famosa anécdota. –
El Jefe de la gavilla usando un término hoy muy común para designar a Nicanor y sus amigos son verdaderos malabaristas para sacar conejos de la galera y tratar de explicar lo inexplicable. Las expresiones más soeces y absurdas son frecuentes en sus largas peroratas creyendo convencer al pueblo de las bondades del coloradismo en función de gobierno. Sin ellos en el gobierno afirman con desfachatez, el Paraguay no podrá ser gobernado. Pronostican el cataclismo, el hundimiento del país y al respecto vale la pena preguntarse que más hundido puede estar nuestro país después de los 60 y pico de años de gobierno colorado. Hace poco leí en este mismo correo un mensaje de la señora Rosa Martínez de Vachetta con el título de TE ACORDAS DE ¿ Y con más de 50 ejemplos detalla las barbaridades cometidas por los colorados que hacen un perfecto rosario de lo que ha sido el gobierno colorado solo durante la época posterior al 89. Reproducirlo resultaría muy largo, por lo cual me remito a lo ya publicado en La Rueda. Dicen que lo último que se pierde es la esperanza, y basándome en ella creo que podremos asistir a la resurrección del pueblo paraguayo si en las elecciones del 20 de abril próximo se logra derrotar al régimen colorado, el de la barbarie, del nepotismo, de la trampa, del latrocinio, del prebendarismo, del enriquecimiento ilegal, de la falta de Justicia, y en fin el de la corrupción generalizada lo que se logrará solamente a mi juicio, con la unidad de todas las fuerzas democráticas del país, incluso y de mucho valor será la participación de aquellos colorados que como nosotros quieren a gritos el cambio del sistema hoy implantado. Eso significaría que el pueblo paraguayo ha dado un gran paso adelante en lo que podemos denominar civilidad electoral. Que ellos como todo el pueblo ya no quieren cúpulas mafiosas que después de 60 años siguen con el desmedido apetito que muy gráficamente lo ha definido uno de sus grandes líderes: NO HABRA COLORDO POBRE. No les importa que el país se hunda, que ocupe los primeros lugares como campeones en la escala de países más corruptos, más atrasados en educación y en salud pública, en seguridad, en desarrollo, etc.
Los colorados han prostituido la instituciones; la credibilidad del país en cuanto a seguridad jurídica ha caído a cero. No trepidan en realizar actos deshonrosos que debían avergonzar a sus hijos y descendientes. O no les importa o los educan a sus hijos a su imagen y semejanza. He visto y escuchado a jóvenes colorados que no se avergüenzan de sus mayores y que siguen confiando, quizá sea por interés o conveniencia, en ellos. Realmente no comprendo y me lastima que so pretexto de vivir en democracia, se les dé cabida sin pedirles el pago de sus enormes pecados. Los colorados siguieron aceptándolo al dictador Stroessner como presidente honorario y miembro de su asociación política hasta su desaparición física. El dictador les ha dejado una herencia maléfica. Lo derribaron con un golpe entre parientes en una puja por mejorar sus vergonzosas fortunas, que en lugar de iniciar una nueva época en el Paraguay “democrático” siguieron profundizando sus vicios y sus apetencias materiales. Y lo que es peor han logrado imponer en la gran mayoría de la sociedad paraguaya ese apetito voraz por tener cada vez más, sin importarle ni el cómo, ni el cuándo ni de dónde obtener ventajas por deshonestas que estas sean. Si ahora, el 20 de abril próximo, el pueblo no vota en contra del régimen nefasto del coloradismo en función de gobierno, aunando esfuerzos y dejando de lado pasajeras desavenencias, todo podrá perderse y seguiremos soportando más y mayores iniquidades.
Asunción, 1 de abril de 2.008
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