CONTESTANDO A LA SEÑORA MARÍA EUGENIA GARAY

Federico Callizo Nicora

Abogado       

 

Lamento no ser historiador, pero al  ver que nadie responde el artículo de la señora  Garay que escribió sobre el luctuoso suceso del 23 de octubre de 1931, dando algunos datos totalmente tendenciosos, me he decidido a intentarlo. Luego ella mezcla ese trágico suceso con el desempeño de la juventud en la Guerra del Chaco, y hace muy bien en preguntarse si hoy – por “aquello de que podría repetirse las intenciones bolivianas sobre el Chaco paraguayo, si la juventud  estaría de pié mientras nuestra autoridades de hoy estarían dialogando con sus oponentes, y no tomando los recaudos necesarios... No me cabe duda, pues pretender comparar a las autoridades de hoy que vienen gobernando el país desde hace 60 años con aquellas que supieron defender nuestra heredad no solo con valentía y honor sino también con inteligencia y gran capacidad estratégica, es totalmente absurdo.  

 

Recordar  el 23 de octubre de 1931, a los 76 años de ocurrido ese lamentable episodio sin mencionar el clima de guerra que vivía la República en esos años, y en la forma aleve y mentirosa que se hace no es noble ni criterioso. Sin recordar que agitadores estudiantiles conocidos contrarios al gobierno el día antes ya atacaron la casa del Jefe de Policía, ese gran señor y maestro que fue Don Luis Escobar, sin recordar que los agentes de policía (tahachís) de aquellos tiempos no usaban armas y que los manifestantes le cortaban las riendas de sus caballos, sin que en tal oportunidad hubiese siquiera heridos. A la mañana siguiente la del 23 nuevamente los agitadores estudiantiles forzaron la llegada de los manifestantes hasta los jardines del Palacio con intenciones de atropellarlo; que las ametralladoras de la terraza del palacio funcionaron lamentablemente por un error culposo del Jefe del batallón que custodiaba el palacio (para que nombrarlo), que nunca el Presidente de la República el Dr. José Patricio Guggiari dio ninguna orden para que se atacara a la multitud. Por el contrario estaba tratando de que sus representantes pactaran con los manifestantes que recibiría una delegación de los mismos. Que el Presidente desesperado salio corriendo de su despacho gritando que cesaran de disparar; Que apenas ocurrido el terrible hecho por cierto desde todo punto de vista lamentable, el Dr. Guggiari se sometió a su pedido de él,  a juicio político delegando en el vicepresidente el poder. En el mencionado juicio que recomiendo su lectura a  la señora Garay se prueba hasta el cansancio que el Dr. José P. Guggiari no dio ni mínimamente ninguna orden para repeler con armas de fuego la manifestación que ya amenazaba con llegar a las escaleras del Palacio. Es posible que la señora Garay haya abrevado para sus menciones en el libro sobre el 23 de octubre  del inefable agitador y perifoneador del 47 Enrique Volta Gaona de triste memoria.

 

Ahora paso muy rápidamente a comentar sus apreciaciones de la Guerra del Chaco, que en verdad no vale la pena; pues la hazaña paraguaya en esa guerra no se valió de un gobierno colorado-stronista, sino de estadistas como Eligio Ayala, Luis A. Riart que prepararon en lo posible la defensa del Chaco y Eusebio Ayala el presidente de la Victoria, y a los jefes, oficiales y soldados que dieron brillo al valor paraguayo en una guerra victoriosa, gloriosamente comandada por el gran conductor y reconocido mundialmente estratega el Mariscar Don José Félix Estigarribia. Me gustaría poder nombrar a todos los brillantes jefes que realizaron proezas increíbles, pero solo en uno rendiré un homenaje a todos los que quisiera nombrar; me refiero al Cnel. Eugenio A. Garay el héroe de Irendague, hazaña que solo podemos compararla con las mas grandes batallas de cuántas guerras hayan habido en la historia de la humanidad. Si  se ha cedido límites territoriales al enemigo sería entrar en una larga y encontrada discusión.

En lo que si debo coincidir con la señora Garay es en la última parte de su artículo en la que pregunta si la juventud de hoy sería capaz de del heroísmo de los de aquellos tiempos, a la vista de que en nuestras escuelas, colegios y otros centros de estudio no  se enseñan los conceptos de  heroísmo,  patriotismo,  libertad,  coraje,  honestidad;  es decir que si los valores éticos y morales son atendidos en la enseñanza de nuestros centros de estudio. Estos evidentemente están desatendidos en los programas de estudio (ya si apenas saben cantar el himno nacional)  por gobiernos que empezando por el tirano Stroessner hasta los de la era “democrática” que blasonan de muy democráticos y no trepidan, sin embargo,  en acomodarse detrás del mendrugo, que en nuestro caso no es nada magro. Esto es lo que  enseñaron los gobiernos colorados hasta hoy: como hacerse de plata fácil con el ejemplo de sus gobernantes.  Le pregunto a la señora: y los mártires del marzo paraguayo: no le importan a ella... Esto es más reciente pero claro  para muchos abrir antiguas heridas  tienen la connotación política que las aderezan.

Yo pido disculpas por los errores históricos que he podido cometer, pues estoy escribiendo sin consulta alguna;  pero me reafirmo en que quizá con sus errores la época liberal fue mucha más proficua para la formación y cultura cívica y patriótica de la ciudadanía, hoy totalmente contaminada por la corrupción.     

No es bueno recordar maliciosamente hechos del pasado que no se ajusten a la verdad y sean retorcidos con ánimos no claros. Por lamentables que sean los hechos del pasado hay que mentarlos con la seriedad y transparencia que requieren esos hechos para enseñar a la juventud tan abandonada en lo referente a la historia de nuestra patria. 

Asunción, 26 de Octubre del 2.007
 


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