ADIÓS A EUROPA


David Rafael Velázquez Seiferheld
Filósofo

Catedrático de la Universidad Comunera de Asunción y del Instituto Interamericano de Ciencias Sociales

Miembro del Comité Editorial de la Revista Takuapú

Asesor del Comité de Educación de la Confederación Paraguaya de Cooperativas

 

     Ante la serie de acontecimientos que se suceden en Europa, no se puede menos que pensar que estamos ante un retroceso respecto de los ideales de la modernidad que se forjaron, precisamente, en el Viejo Mundo.

     Desde que se ha constituido la columna vertebral de gobiernos conservadores en Francia, Alemania, Italia, Inglaterra, Europa comienza a sacrificar su influencia ideológica en el mundo, para sumarse a los Estados Unidos en la línea de la influencia por la fuerza y la apelación al miedo; y arrastra tras de la estela a España y otros estados "progresistas".

    La constitución de la Unión Europea pone a los 27 frente al espejo de sus propias contradicciones. Democracia para los demás, pero no para votar por el Tratado de Lisboa; Libre comercio para los demás, pero en lo que respecta a Europa el único subsidio eliminado es el que afectaba a los pollos made in USA. Ejércitos europeos acompañan las misiones "democratizadoras" promovidas por la agresiva política exterior de la administración Bush, descubierta en sus rasgos más íntimos e infames a través del escándalo de las mentiras que provocaron la invasión a Irak.

     Alguien tiene que precautelar el legado de la modernidad, que Europa abandona, particularmente el de los Derechos Humanos. Alguien tiene que volver a leer a los clásicos del humanismo, porque la Vieja Europa ha decidido retornar al medioevo, a la era de las murallas y los feudos. Al menos, en el ámbito de sus élites que han optado por decisiones institucionales, deformando profundamente el espíritu del legado moderno y de las aspiraciones de los comunitaristas a la profundización de la democracia europea. Las dos expresiones de este retroceso medieval europeo son la ausencia de debate democrático sobre las instituciones de la Unión y esa mancha, difícil de digerir y más difícil aún de borrar, que es la Directiva de Retorno, correctamente calificada como Directiva de la Vergüenza.

      

David Rafael Velázquez Seiferheld 

 

Asunción,  01 agosto de 2.008

 

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