SILENCIOS ESTRIDENTES


David Rafael Velázquez Seiferheld
Filósofo

Catedrático de la Universidad Comunera de Asunción y del Instituto Interamericano de Ciencias Sociales

Miembro del Comité Editorial de la Revista Takuapú

Asesor del Comité de Educación de la Confederación Paraguaya de Cooperativas

 

                                                              

 

 

      

Hay silencios ruidosos, casi estridentes. Está el silencio de quien protesta contra el ruido; está el silencio de quien es reprimido; está el silencio de quien no sabe, no puede hablar... Y están los silencios políticos, algunos particularmente inquietantes.

El presidente electo Fernando Lugo ha sido bastante elocuente en sus palabras y en sus silencios. En sus movimientos y en su quietud. Diríase que traslada la sabiduría de la Iglesia milenaria a su actuación política. Al fin y al cabo, la Iglesia latinoamericana ha sido elocuente en sus voces y en sus silencios...

¿Cómo entender entonces su silencio con respecto a la formación del gabinete social? ¿A quién, o a quiénes quiso enviar señales cuando anunció a titulares de las carteras de Hacienda, Defensa Nacional e Industria y Comercio? Y... ¿a quién o a quiénes quiere enviar señales con su ya preocupante silencio sobre las áreas de Educación, Salud, CONAVI, Acción Social, INDERT, INDI? La tensión entre reivindicaciones campesinas y derechos de propiedad existentes amenaza con profundizarse, mientras existe un vacío de poder de facto con relación a la cuestión social: ni el gobierno futuro ha designado a quienes integrarán el gabinete social, ni el actual se ocupa ya del tema (como no lo hizo antes) con la seriedad que se requiere. Lo ideal sería que ambas partes (gobierno saliente y gobierno electo) negocien ya con las partes involucradas en el conflicto, por lo menos para diseñar el camino futuro de la intervención gubernamental en este campo.

Por otro lado, no deberíamos olvidar que este conflicto entre posiciones es, sin embargo, sólo sintomático. La profundidad de la afección social (y de la tierra en particular) requiere que el gobierno electo envíe señales claras acerca de su posición política, su propuesta programática, y las personas que las ejecutarán. Y que las envíe ya. Ésto también, desde luego, se extiende a las otras áreas sociales igualmente sensibles: educación, salud, la exclusión de los pueblos indígenas...

La problemática social del Paraguay no es nueva, pero se esperan nuevas desde el nuevo gobierno. Y mientras más se dilaten las buenas nuevas, menos buenas serán.



David Rafael Velázquez Seiferheld 

 

Asunción, 23 de mayo de 2.008

 

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