CRÓNICA DE UNA DERROTA ANUNCIADA

Ing. César López Bossio 

                                                              

 

 

 

 

        

    

Como me duele Asunción, como me duele el país.  En vísperas de las elecciones municipales estamos en presencia de una mezquindad política sin igual.

 

Por un lado el legendario partido opositor, el PLRA, se niega a descabalgar la candidatura de Leoz, por no dejar que el novel partido Patria Querida se posicione para el 2.008 y por el otro, este nuevo partido PPQ, se muestra intransigente, a sabiendas que si no logra que Carrizosa logre la victoria en Asunción, verá reducida o muerta sus chances para el futuro.

 

En el medio estamos los ciudadanos, los que queremos a Asunción, los que la sufrimos, los que trabajamos por ella de manera desinteresada, independientemente de quien la dirija. Estamos solos ante estos políticos opositores mezquinos y oportunistas que prefieren sus propios intereses al bien común. Políticos opositores que nos están privando la posibilidad de elegir y que prefieren perder Asunción en función a sus chances del 2.008.

 

Siguiendo con las candidaturas separadas, gana la candidata oficialista con no más de un 35%, lo que le valdrá una intendencia legal pero no legítima.  Qué vergüenza Asunción. Te mereces algo mejor. Te mereces la posibilidad de que podamos elegirte un intendente que te gobierne con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos y no solamente asistir a un acto eleccionario con final cantado. Que pena Asunción, Que pena Paraguay.

 

Los que queremos construirlo no nos merecemos esto. No merecemos esta clase de dirigencia soberbia, estos dirigentes que se dejan utilizar por intereses mezquinos, estos pseudos políticos que desvirtúan el significado de la palabra política. Nos merecemos algo mejor.

 

Lo que no tienen en cuenta estos políticos oportunistas y mezquinos es que los ciudadanos les pasaremos la factura, ya sea ahora o más adelante.

 

Estos dirigentes políticos no se dan cuenta que de seguir así separados, parafraseando a García Márquez, estamos ante una CRÓNICA DE UNA DERROTA ANUNCIADA.

 

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