LA LEY DE COMPETENCIA


Alberto Vargas Peña
                                                   Destacado periodista, distinguido con el premio Albert CAMUS dirige el programa, de radio de la 970 AM,"Polémica al atardecer", es también columnista del diario La Nación.
http://paraguayexamen.blogspot.com

 

           

 

Alberto Vargas Peña

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   Se encuentra ya en el Congreso, un proyecto de ley que pretende defender la libre competencia. Parte de las base, equivocada, que el gobierno, o el estado pueden organizar el mercado a su gusto o con sus criterios. Es un error que han sostenido los gobiernos socialistas desde la mitad del siglo XIX, con el correspondiente fracaso.

   Los gobiernos no son aptos, por diversas razones para establecer normas que contribuyan al aumento de la libertad en ningún campo. La intervención en la economía ha sido siempre funesta y ha tendido a favorecer a sus partidarios y a perjudicar a sus opositores.

   Intervenir en el mercado es un pecado mortal. La intervención causa daños irreparables y pone a la economía al servicio del interventor. Con el pretexto de defender un principio fundamental, como es el de la competencia, se puede caer, y se cae, en la anulación de algo más importante: El funcionamiento libre del mercado. Los autoritarios, autócratas y tiranos siempre han estado contra el mercado porque su funcionamiento libre es la base de la libertad.

   Toda ley implica intervención de alguien sobre algo. Tratándose del mercado esa intervención influye en su funcionamiento y le quita libertad.

   Las transacºciones económicas, industriales o de comercio son tan numerosas y tienen tal envergadura que suprimir alguna causa un efecto general. La economía es un rompecabezas muy estilizado, que depende de cada una de las piezas. Cuando un gobierno puede determinar el éxito o el fracaso de emprendimientos económicos con intentos legales, la economía no puede funcionar adecuadamente. Ese es un  principio que no se quiere comprender y que ha causado muchos problemas. La libertad política implica también la libertad económica. Sin libertad, como he afirmado, no hay economía sana.

   Se pretende defender los derechos del consumidor a elegir. Cuando se producen monopolios u oligopolios  el derecho a elegir desaparece. Desde ese punto de vista aparece como razonable una ley de defensa del consumidor o de la competencia. Muchos gobiernos, a lo largo del tiempo, han ensayado leyes que han intentado establecer normas para la economía. Ninguno funcionó. Pero los gobiernos no han aprendido, siguen ensayando y siguen causando daños. No creen en la libertad.

   El proyecto de ley del gobierno paraguayo contempla muchas situaciones que pueden afectar a la competencia, pero establece mecanismos erróneos. Entregará el mercado a los funcionarios.

   El carcater

   En los Estados Unidos, la ley Sherman garantiza la libre competencia, pero es aplicada por una Justicia   que  tiene un funcionamiento secular. No depende de un organismo estatal con facultades extraordinarias .  Así y todo funciona deficientemente. Desde el punto de vista económico.

   Mi opinión es que en el Paraguay, mientras no se solucione la Justicia, no se puede establecer una ley de este carácter. Ninguna, no algún proyecto mejor redactado.

   Si no hay Justicia independiente, no debe haber ninguna ley sobre la competencia. Aún cuando de pronto surja un monopolio o se establezca un oligopolio. El daño económico será menor que la alternativa.


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Asunción, 18 de Setiembre de 2.010
 


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