EDUCACIÓN REPROBADA

Ausberto Rodríguez Jara

 

 

 

 

GRAVE SIGNO DE LA CRISIS NACIONAL

Tenemos en el país muchas asignaturas pendientes. Entre muchas otras, la Reforma Agraria, la impostergable agro-industrialización, la creación de empleos, la contención de nuestros jóvenes, la eliminación de la pobreza, combatir la desnutrición infantil, reinstaurar la seguridad pública, mejorar la salud pública, para no citar sino las más acuciantes. Pero, si debiéramos enumerarlas en función de su gravedad y su carácter básico, elemental, podríamos mencionar, prioritariamente, a la educación, en todos sus niveles.

 Se coincide hoy, casi mundialmente, en que la base de cualquier desarrollo, en el dominio que fuere, es la educación. Según los estudiosos de estos temas, sin una educación sólida, es imposible encarar avances o mejoras en ningún otro campo. Se habla incluso de que la humanidad ha entrado en la era del conocimiento, la ciencia y  la técnica. Las sociedades que no asimilen estas exigencias, estarán condenadas al atraso y la marginación.

 Y, aunque resulte doloroso reconocerlo, el Paraguay parece no haber acudido aún al llamado de la hora. Los indicadores señalan, en efecto, que la educación nacional ha sido reprobada. Sin pretender negar los esfuerzos realizados en los últimos años por los responsables del área, lo cierto es que estamos lejos de alcanzar las metas trazadas. Las condiciones materiales y académicas en que está la educación nacional son lamentables, y están a la vista. Aulas a cielo abierto, docentes que no superan las evaluaciones, alumnos que no alcanzan el nivel mínimo exigido para el ingreso a la Universidad, son, apenas, algunas muestras de la gravedad de esta crisis. Se impone, pues, una urgente revisión de la preocupante situación.

 Confluyen en esta crisis factores de diversa índole: presupuestarios, sistema educativo, capacidad de docentes, y otros. Pese a los incrementos realizados recientemente, el presupuesto para la educación dista mucho del mínimo elemental fijado por la UNESCO hace mucho tiempo, es decir, por lo menos el 7 por ciento del Producto Interno Bruto nacional, para alcanzar grados aceptables de desarrollo educativo. Se han introducido, es cierto, muchas innovaciones en el sistema educacional del país, Reforma Educativa mediante. Sin embargo, las modificaciones implementadas resultaron insuficientes. En este sentido, es lamentable señalar como principal causante del déficit aún existente a la mala formación de los mismos docentes.

 Este hecho es reconocido por las propias autoridades del área, como por quienes participan activamente en los esfuerzos por mejorar los niveles de este rubro básico del desarrollo nacional. Y si no hallamos la forma de elevar el grado de capacitación de nuestros docentes, de nada servirán los empeños que se pongan en superar estas carencias. Se podrá incrementar apreciablemente el presupuesto educativo, así como elaborar los mejores programas o sistemas educativos, pero todo será inútil, si no dispusiéramos de maestros y profesores debidamente capacitados para la realización de los mismos.

 En conclusión, capacitar a los capacitadores es la urgencia del momento, para rescatar la educación nacional de la reprobación o el aplazamiento actuales.

volver