El
cambio en la Cancillería Nacional se instaló con una fuerte dosis de
ilusión, percibimos un cambio positivo en las directrices.
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Alteraciones que la nueva mentalidad trae en su
alforja de características propias del mundo político de donde proviene
el nuevo titular de la política Exterior del Estado paraguayo, se
siente por las manifestaciones expuestas a los medios, que su principal
objetivo será EL fomentar la profesionalización, aprovechando el cuadro
permanente de la Cancillería. Se cuenta con diplomáticos altamente
calificados, que están marginados, por una ancestral conducta
antipatriótica y nefasta. Si se logra este cambio, hará la alianza
perfecta entre el interés político de la estrategia y la defensa del
interés nacional, que debe ser el objetivo primordial de los
conductores de la cuestión gubernativa.
En el nuevo Canciller, se siente una renovada postura que entusiasma y
puede alimentar una sana esperanza a los diplomáticos bien preparados
de esta Secretaría de Estado. Si el Dr Héctor Lacognata de hoy en más
impulsa, promueve una adecuada y lógica directriz que genere el
ejercicio de los puntos cardinales positivos de la gestión diplomática,
estableciendo en las tareas especificas el inteligente suspicaz y
elaborado elemento negociador, será posible así observar en el sitio de
las funciones las perspectivas de alcances benéficos al interés de la
nación, actuando con madurez y con firmeza en este momento. El cambio
es necesario y determinante en la imagen del Paraguay que queremos
todos y eso, con el nuevo jefe de la diplomacia nacional tendremos,
según lo observamos, pues pretende estar asesorado por profesionales de
primer nivel y su óptica personal de político sagaz, criterioso, con
atinadas expresiones que nos alienta como paraguayo que anhelamos
tiempos mejores para el trabajo y la producción conjunta, como la justa
y merecida ambición de la ciudadanía postergada por tanto tiempo.
Antonio
Palazón Ibieta