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UNA TAZA DE TILO POR FAVOR |
Ana María Rivas
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Hasta
ahora solo cambió el ánimo No sé qué van a hacer los hipertensos, ansiosos y enfermos de los nervios durante estos escasos meses que quedan del Gobierno actual. Porque el 15 de agosto recién es la fecha en que asume el poder el nuevo Gobierno y la angustia ya carcome a muchos. En estos días, a través de los programas de radio, los comentarios de pasillo y de calle, la tónica es la ansiedad. Quizás estimulado por el río de gente que acude diariamente bajo estricta cobertura periodística a visitarlo al presidente electo, personas que en honor a la esperanza aún no bautizaremos como chupamedias y oportunistas, el mundo paraguayo ya empieza a reclamar los cambios. Pero el Gobierno sigue siendo el mismo y el poder sigue exactamente en manos de quienes han estado con él los últimos 60 años. Esto me lo recordó drásticamente un antiguo legislador al que ya le queda poco en su silla parlamentaria, pero quien tiene claro que capturar el poder a través de las urnas no equivale a ejercerlo, menos aún cuando la estructura del Estado continúa exactamente como estaba antes del 20 de abril. Lo único que cambió hasta ahora es el ánimo. Nada más. Y los colorados están reaccionando luego del porrazo de la derrota. La lectura es que los unos no estaban en absoluto preparados para perder, pero los otros tampoco estaban preparados para la victoria. Ambos bandos se tomaron unos días para despabilarse y empezar a reaccionar. En el ámbito del nuevo Gobierno, los planes que están a la vista: conformación de equipos de trabajo, estructuración de planes, diagnóstico de la situación en que quedan las instituciones. Los que no están a la vista: el fuerte resurgimiento de la desconfianza, instigada desde muchos actores, sobre los aliados que no terminan de encajar. El encuentro de Lugo con Nicanor para algunos fue un aterrizaje al origen colorado del ex obispo y para otros, la prueba de lo lejos que está de su "columna vertebral" azul. Desde la nueva oposición, se está tratando de juntar los pedazos que quedaron. Una de las iniciativas busca, además, evitar las revanchas, y en ese marco se optó por dejar sin efecto una convención para adelantar las elecciones porque, según uno de los líderes colorados, ello hubiera sido una carnicería. Se habla de un pacto tipo el español de 1977, el de la Moncloa, desde algunos referentes históricos. Otros buscan que el antiguo lazo de sangre con los oviedistas pese más fuerte y se constituya en la verdadera plataforma que se pueda ofrecer a Lugo, para que el ex monseñor pueda utilizarla para mantener a raya las pretensiones azules. Todos los caminos conducen a Lugo. Queda por verse a quiénes éste da su bendición.
Asunción, 09 de mayo de 2.008
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