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EMPEZANDO A SANAR |
Ana María Rivas
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Los valores de la ética Ayer pude ver el drástico y favorable cambio que ya sufrió nuestra sociedad a escasos 11 días de las elecciones. Uno de los más conspicuos prosti-reporteros (prosti por vender su pluma, su gestión y hasta su alma al poder) que durante los últimos años llegaba a las coberturas habitualmente con sonrisa socarrona, la panza cervecera cubierta por elegantes camisas blancas de ao po'i British Shopping -que nunca antes del gobierno que se va había soñado siquiera con poder comprar- y haciendo gala de toda la soberbia de su meridiana mediocridad, yacía calladito, sentado en un rincón, siguiendo la sesión de la Cámara como un cronista más. Fue un alivio. Y sonreí por dentro, porque me di cuenta de que quizás, si no lo malogran los de siempre, uno de los más importantes aportes del cambio gubernamental será sanar a nuestra sociedad. Hasta ahora, tenemos los valores enfermos. La obsecuencia, la adulonería y el prebendarismo forman parte estructural de nuestros antivalores y estos han sido exacerbados hasta niveles repugnantes en estos últimos cinco años. Además, la irritación constante, la crispación exasperante, nos obligaba a todos a andar o a la defensiva y con pies de plomo o francamente malhumorados y hartos de tanta pavada emitida desde las esferas del poder. En el gremio periodístico esta situación trasuntó en una división drástica entre los periodistas "amigos" y "los otros". Como nunca antes, la gestión desde el Ejecutivo influyó hasta catalogar a unos y otros y, en consecuencia, infectar el trabajo de todos. La corrupción se nos había instalado con una fuerza sin precedentes. Pero ahora, como todo el resto del país, tenemos una oportunidad de cambio. Si nos dejan y desde el poder no nos vuelven a manipular, utilizando para provecho propio las debilidades del gremio (que son muchas y muy preocupantes), podemos iniciar un proceso de sanación, recuperando los valores de la ética, de los principios, de la honestidad en la entrega informativa, recordando que nuestro objetivo es informar con la verdad, queden los contusos que queden y del color que sean. Los paraguayos podemos cambiar para mejor. No dejemos que los intereses sectarios vuelvan a secuestrar nuestras esperanzas.
Asunción, 1 de mayo de 2.008
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