|
ÁNGELES SIN TIEMPO |
Ana María Rivas
|
|
|
Los pasillos del Congreso bullen de proselitismo. Por donde quiera que uno va, ve las calcomanías de los innumerables candidatos a algo. De tantas, uno pasa ya prácticamente sin verlas. "Fulano senador"; "Mengana diputada"; "Perengano gobernador". De tanta contaminación, el bloqueo es inmediato y uno no se detiene ni a mirarlas. Pero ahí están. Atacándonos con su subliminal mensaje: "Mirá que nosotros somos los que vamos a decidir sobre tu vida y tu hacienda por los siguientes cinco años".
Cinco años y seis, y quizás siete también, hubieran podido cumplir los mellicitos Ángel Manuel y María Manuela, si la vida no se les hubiera escapado porque no hubo una sola persona que maneje la única incubadora que existe en el Centro de Salud de Choré, cuando su joven mamá fue fatídicamente sorprendida por los dolores de parto justo en el departamento más pobre y más castigado del país. Cinco años y seis, y siete, quizás, cumplirían los hermanitos si el Centro de Salud hubiera recibido al menos una partecita del billonario rubro que Hacienda, diputados y senadores, aprobaron para ser manejados por el Ministerio de Salud durante este año. Según los datos, una persona nomás hacía falta para evitar la muerte de al menos, uno de los bebés.
Pero la desidia criminal de las autoridades de Salud, que mantienen una estructura basada en los punteros políticos, operadores, clientes y usufructuadores de prebendas, y la falta de conciencia de los legisladores, que cediendo populistamente a las presiones sindicales, aprobaron millones y millones de guaraníes para destinarlos a los salarios de estos mismos operadores y punteros, pero NO para insumos, medicamentos y especialistas, los condenaron a muerte. Y lo más lamentable es que si la misma situación no se hubiera repetido casi calcada en el presupuesto aprobado para el 2008, habría alguna esperanza de que otros mellicitos prematuros puedan salvarse en un país tan profundamente enfermo como éste. Porque sólo una sociedad enferma puede ver con total indiferencia la muerte de dos de sus hijos y aprobar, por mayoría, que todo siga tal cual está.
"Fulano senador"; "Mengana Diputada", "Perengano Gobernador" rezan las calcomanías que se ríen de nosotros desde las puertas de los parlamentarios. Detengámonos. Mirémoslas. Sepamos quiénes pueden ser los próximos responsables de más robos de medicamentos, más muertes de pequeños hermanitos, más madres, padres y abuelas condenados a la laceración de la pobreza y el dolor de la desesperanza, impulsados por nuestros votos y nuestra indiferencia. Y por favor, finalmente, hagamos algo al respecto.
Asunción, 6 de diciembre de 2.007
|
|
Contácte con la escritora Correo electrónico / E-mail address:
Nombre y Apellido / Your name:
Comentarios / Do you have a comment?:
|
|