¿POR QUÉ SE ENOJA NICANOR?

Ana María Rivas 
Periodista

                                                              

 

La oposición ha dejado de ser electoralmente preocupante para la maquinaria oficialista. Entonces, tiene que atacar a la prensa, la única que le hace verdadera oposición.

La ecuación es muy simple: las instituciones no responden a la necesidad de la gente, la gente recurre a los medios de prensa. Los periodistas somos abordados con todo tipo de reclamos, pedidos, súplicas, plagueos y argumentos. Tenemos que conseguir un corazón para José, un intestino para Mïa, el aumento salarial para Senacsa, para los jueces y fiscales, Crédito Agrícola y Conatel, amén de darnos perfecta cuenta de cómo nos engatusa Felipe Cabrera o la hasta graciosa manipulación a la que nos somete el Dr. César Pimienta. Es decir: los periodistas nos convertimos en el eco y también, en la esperanza de la gente en un país donde lo que debería funcionar no funciona y el que nada útil aporta generalmente es el que manda.
 

La prensa refleja lo que el país es. Y por eso Nicanor se enoja: porque el fracaso de su Gobierno aparece en tapa día a día.
Y también se molesta porque el suyo ha sido el Gobierno que más éxito ha tenido corrompiendo a los trabajadores de prensa. Profundo conocedor de los males del gremio al cual perteneció durante años, se ha aprovechado de los problemas de los periodistas, que van desde la escasa formación profesional, la inseguridad laboral hasta los bajos salarios para, convenientemente, infiltrar "colegas" que se encargaron de ofrecer como carnada los auspicios de entidades públicas, especialmente las binacionales, a quienes pretendían algún espacio en los medios. El requisito, eso sí, fue hablar bien del Gobierno y mejor aún, hablar bien de Nicanor. Pero aparentemente no contó con dos aspectos: el primero, que se encontraría con insaciables que querrían cada vez mayor tajada a cambio de mantenerse callados o condescendientes con sus acciones. Encima, una vez perdida la vergüenza, hubo algunos que encontraron la forma de hacer aún más ingresos: hablar mal por encargo, hasta que el aludido "se ponga" con algún monto. Y en Gesto el propio Nicanor también cayó víctima, inventando sin proponérselo, el periodismo mercenario. El segundo requisito pasado por alto para el ex profesor de ética periodística fue que -aunque él aparentemente no lo crea- existen periodistas que por más auspicio estatal que tengan, son incomparables.
 

Pero quizás el presidente vaya más allá que este simple análisis: no puede atacar directamente a su ex vicepresidente, porque lo convertiría en su adversario, lo nivelaría con su figura y lo haría un igual, algo que en política tiene mucho peso. Además, después del 16 de diciembre todos tendrán que trabajar por la misma lista, con lo que puede haber contusos, pero no heridos graves. Por otro lado, no puede atacar directamente a los integrantes de la alianza patriótica, porque además de haber en ella algunos "amigos" convenientes, con el fin de la concertación, la oposición ha dejado de ser electoralmente preocupante para la maquinaria oficialista. No puede atacar a Lino, ahora es su aliado. Tampoco a Fadul, no lo considera a su nivel. Entonces, tiene que atacar a la prensa, la única que le hace verdadera oposición.

Asunción, 15 de noviembre de 2.007  

 

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