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¿LUGO VIENE O SE VA? |
Alcibíades González Delvalle
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Por todo lo que vemos y oímos pareciera que el gobierno de Fernando Lugo ya está por cumplir los cinco años. Es más, que han sido cinco años de nuevos fracasos, de nuevas frustraciones. A ningún
Gobierno se le ha despedido –ni al peor del que nos ha tocado en
suerte– con tanta irritación y nerviosismo como el recibimiento
que se le está dando al próximo.
Se vocifera por todo, se rechaza todo, se protesta por fracasos que no ocurren, por lo menos atribuibles al futuro gobierno. Hay advertencias, amenazas, movilizaciones. ¿Por qué? ¿Contra qué? En la edición del martes, este diario incluye la preocupación de dirigentes de la Federación de Asociaciones por la Vida y la Familia acerca de las futuras ministras Gloria Rubín, en la Secretaría de la Mujer, y de Lilian Soto, en la Secretaría de la Función Pública. ¿Qué se les cuestiona? Que son abortistas, que hacen campañas contra la vida. O sea, desde ambas Secretarías van a dedicarse –con olvido de sus funciones específicas– a matar niños en el vientre de las madres. Estas buenas señoras ya dan por hecho la oposición de las dos ministras, desde sus respectivas oficinas públicas, a los principios de la Federación: “Protección de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural, la protección del matrimonio y la familia, con especial opción por los más pobres, débiles e indefensos”. O sea, Gloria y Lilian recorrerían el país con pancartas que expresen: “Muera la vida”, “Abajo la familia”, “Que al matrimonio le parta un rayo”, “No queremos a los pobres, débiles e indefensos”, etc. Por
otro lado, históricamente el Instituto Paraguayo del Indígena
(Indi) ha sido manejado por personas que, aunque físicamente
parecidas al indígena, nunca lo fueron. El clamor de los nativos
estuvo siempre dirigido a favor de que uno de ellos estuviese al
frente de la institución por el conocimiento acabado que tendría de
los problemas. Pues bien, por fin se les escuchó. En el próximo
gobierno estará –hasta el momento en que escribo este comentario–
Margarita Mbywangi, de la parcialidad aché. En cuanto a los funcionarios, después de cinco años de gobierno nicanorista ahora se dan cuenta de que están pendientes para su homologación un montón de contratos colectivos. De acuerdo con Carlos Miguel Goiburú, titular de la Secretaría de la Función Pública, tales contratos violan varios artículos constitucionales. Pero los empleados públicos se movilizan, no contra el gobierno de Nicanor, sino a cuenta del gobierno de Lugo. Y a esto debemos agregar un montón de otros colectivos que escucharon por ahí que el de Lugo será un gobierno socialista. Perciben el socialismo como un sistema para saquear al Estado y repartir sus despojos. Finalmente, frente a tantas encendidas manifestaciones, uno se pregunta si el gobierno de Lugo está llegando a su fin o está en los comienzos. Asunción, 3 de agosto de 2.008
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