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NICANOR, LUGO Y EL ESTADO |
Alcibнades Gonzбlez Delvalle
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El ex embajador de los Estados Unidos en nuestro paнs en los tiempos de Stroessner, Robert White, habнa dicho de un polнtico opositor que se parecнa a esos boxeadores que continuaban dando golpes hasta mucho despuйs de terminada la disputa. Esta vez pasa algo parecido, pero con la hinchada. Los contendientes ya terminaron la pelea, se abrazaron, saludaron al pъblico, pero hay un griterнo que clama porque sigan peleando. El ganador ya dio la vuelta por el cuadrilбtero, pero una parte de la platea vocifera por mбs golpes. Quiere mбs emociones, de esas que fueron propias del circo romano. El adversario tiene que salir sin ojos y sin brazos. Fernando Lugo habнa visitado a Nicanor en Mburuvicha Rуga y en el Palacio de Gobierno. Fue, al parecer, una entrevista muy cordial, aparte de la necesidad de que el saliente contacte con el que entra. En estas ocasiones, hay que reconocerlo, Nicanor se puso a la altura de su investidura, se moviу como un estadista y dio la tranquilidad necesaria para una transiciуn sin traumas. Como pocas veces en la historia polнtica del paнs hemos asistido a un acto esencialmente democrбtico. Lugo no fue a entrevistarse con un duro contendiente, ni el Presidente recibiу a un enemigo. Ambos eran conscientes de sus responsabilidades y asumieron que el 20 de abril habнa sonado la campana que daba tйrmino a la velada electoral. Pero cuando el paнs vio que Lugo salнa sonriente luego del diбlogo con Nicanor, y transmitнa al paнs la seguridad de que habrб un cambio sin sobresaltos, una parte del pъblico pataleу sin consuelo. Le recordу a Lugo que Nicanor le habнa tratado de lo peor, que cуmo era posible que esto y que lo otro; cуmo no fue al Palacio de Gobierno o a Mburuvicha Rуga con una pala para enterrar vivo a quien, en el ardor de la campaсa proselitista, le habнa tratado con algunos adjetivos innecesarios. El gesto de Lugo y de Nicanor era imprescindible por dos motivos esenciales: tenнan que demostrar que sepultaron los meses de severos enfrentamientos y que la poblaciуn podнa dormir tranquila y confiada en un traspaso natural del poder. Al contrario de quienes tienen los ojos puestos en los meses anteriores al 20 de abril, el resto de la poblaciуn ve en Nicanor al polнtico maduro dispuesto a dejar la Presidencia de la Repъblica con dignidad. Y a Lugo, con la entereza de asumir sus altas funciones sin el rencor ni la soberbia de los seres pequeсos. Los pasos que dieron ambas personalidades marcan el nuevo camino por donde tendrнa que transitar la democracia en busca de una fortaleza que le sea permanente. Si Nicanor y Lugo tienen que hacer caso al pъblico que pide la continuidad de la pelea, seguirбn postergadas la tranquilidad, la calma, la reflexiуn, necesarias para diseсar con exactitud el futuro inmediato y mediato del paнs. El 20 de abril quedу muerta y sepultada la vocinglerнa. Ya habrб ocasiуn en que la hinchada regrese a las gradas para solazarse con el espectбculo boxнstico. Mientras tanto, dejemos que las aguas se calmen, que la tormenta se apacigьe. Al paнs le espera un camino largo y difнcil. Lo serб mucho mбs si no paramos de evocar los enojosos asuntos que sus mismos actores ya han olvidado. Asн debe ser entre personas civilizadas, mбxime cuando los gestos se volvieron una cuestiуn de Estado.
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