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PROMESAS Y FOBIAS DE OVIEDO |
Alcibíades González
Delvalle
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Lo más importante para un partido político es ganar las
elecciones. Pero no de cualquier manera. Cualquier manera supone, entre
otras cosas, lanzar promesas a sabiendas de que serán incumplidas.
Tenemos una población
mayoritariamente pobre. Es la que vive a la espera de que algún día
mejore su suerte. Mientras tanto, está dispuesta a creer –a ilusionarse–
incluso con las más disparatadas ofertas. En su edición del martes, este diario informó acerca de la campaña proselitista de Lino Oviedo en Remansito: “Lino Oviedo promete de todo a los sectores más empobrecidos. Confort hasta para rendir más en la cama”. Este es el resumen de un acto delirante. Bajo el implacable sol chaqueño –agrega la información– desde hacía una hora que 400 personas –niños en su mayoría– esperaban que Lino apareciera en su helicóptero. Cuando al fin lo hizo, se descolgó con estos y otros desvaríos: Electricidad gratis a las unidades familiares con casa hasta de cinco focos, tres ventiladores de techo, una heladera, un horno microondas; jubilación a los 60 años –¿de los niños que estuvieron en el acto?–, salario para las madres a partir de tres meses de gestación hasta seis meses luego del parto. “A la hora del descanso –copio las palabras de Oviedo que recogió ABC–, el varón abrirá su heladera para refrescarse con una cerveza y la mujer, con una gaseosa”. ¿Cómo? ¿Prohibirá a la mujer tomar cerveza? ¿Que aquí termina la alucinación? No. Hay más: trabajo en un frigorífico que un amigo instalará en Remansito, a más de la fabricación de parquet de karanda’y. Con todo esto se acabarán los problemas de los pobres que –Lino les asegura– tendrán más ganas de volcarse en la cama. Y más placer. Por fantasiosas, estas
promesas causan mucha gracia. En el fondo hasta son inocentes. Cuesta
creer que alguien vaya a tomarlas con seriedad. Alguien que se pregunte
de dónde saldrá el dinero para realizarlas. Aunque mejor pensado, se
puede contar con el recurso suficiente para esas y otras obras si el
Brasil pagase al Paraguay el precio justo por la electricidad que lleva
de Itaipú. Pero tampoco en este asunto hay posibilidad de mejora
material, porque Oviedo –según sus propias palabras– no va a incomodar
al Brasil por el tema de la hidroeléctrica. Y no incomodar significa, de
acceder a la presidencia de la República, que no moverá un dedo para
acabar con el despojo. Según una publicación reciente, el presidente de Uganda dijo: “Aquí no tenemos homosexuales”. El presidente de Zimbabue expresó: “Los gays y lesbianas son peores que cerdos”. En el resto del continente –se informa– los homosexuales se pueden enfrentar a penas de tres años de prisión (la mayoría), a ser encarcelados de por vida (Uganda) o a la pena capital, como en Sudán o Nigeria. “La criminalización de gays y lesbianas tiene en Africa, además, otra terrible consecuencia: la marginación de millones de homosexuales de las campañas de prevención o tratamiento antisida, según denuncian los grupos activistas y ha señalado la propia ONU”. Oviedo –según este
diario del pasado miércoles 20, que informa sobre la orientación del ex
militar a sus seguidores– “propuso que hagan afiches exponiendo que el
ex obispo de San Pedro promueve la homosexualidad”. La homofobia no es sólo el rechazo irracional a la opción sexual. Es una ideología que se asocia a la intolerancia política y religiosa. De ahí su peligrosidad. Asunción, 02 de marzo de 2.008
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