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PRESUNTOS COIMEROS |
Adolfo Ferreiro
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Los conocidos restaurantes Bolsi y Wilson’s fueron cerrados por la Subsecretarнa de Tributaciуn en procedimientos que son, lo menos que puede decirse, policнacos, abusivos y extorsivos. A la Subsecretarнa de Tributaciуn se le ocurriу que estas empresas estarнan infringiendo algunas normas administrativas en su actividad comercial, en base a informes que le provee un cuerpo de pyraguйs que tiene a su servicio, que se presenta a consumir algo furtivamente y se va sin retirar la factura que sustente la compra. Eso, en la jerga policнaca corrupta, se llama “plantar pruebas” y es una de las formas tнpicas del proceder delincuencial de autoridades que en lugar de servidores pъblicos, son hampones. El cierre, por tres dнas, se pretende que es para revisar los papeles de los “presuntos de defraudaciуn” como llaman a sus vнctimas. Ello produce un daсo econуmico y comercial de proporciones descomunales a cualquier empresa, porque la actuaciуn aparatosa de esta “gestapo” va acompaсada de escбndalo y escarnio, dado que una pegatina de enormes letreros que anuncian la presunciуn de defraudaciуn se deja por puertas y ventanas a la vista del pъblico y de la prensa que los divulga hasta el cansancio. El procedimiento es abusivo y vejatorio. Es una pena anticipada, lo que viola el principio elemental de inocencia que se supone gozan las personas ante cualquier presunta infracciуn, asн como a su derecho a defenderse de las acusaciones, antes de sufrir ninguna pena. Se burla del elemental principio de proporcionalidad que debe respetar toda investigaciуn, proceso y pena. La Subsecretarнa de Tributaciуn se cree con el derecho de arrasar con todo. Procede con la misma cultura criminal que los delincuentes de las administraciones municipales y hay que pararlos, recurriendo a las instituciones de la Repъblica que tienen a su cargo defender a los particulares de los abusos, la prepotencia y la delincuencia de los funcionarios de una burocracia que siempre se muestra infestada de arrogancia y corrupciуn. Felizmente el juez Hugo Becker proveyу de manera a restablecer las garantнas en el caso del Wilsonґs, ordenando su reapertura inmediata. Es lamentable que otros jueces autoricen las clausuras olvidando que el requisito de su aprobaciуn no es un mero trбmite administrativo, sino la revisiуn puntillosa de la justificaciуn que esgrima la administraciуn al solicitarla. Cuando los jueces funcionan como legitimadores automбticos de la arbitrariedad de la burocracia, prevarican y someten su alta funciуn a designios perversos. Si los burуcratas irresponsables de la Subsecretarнa de Tributaciуn se creen con la potestad de suponer frнvola o corruptamente y endilgarlo como agravio a quienes se les antoje, la opiniуn pъblica tiene el derecho de devolverles la misma moneda y asн lo estб haciendo. En el centro de Asunciуn existen organizaciones comerciales que violan todas las leyes a las que deben ajustar su tarea, al punto de convertir las veredas repletas de comerciantes marginales en distribuidores de su mercancнa. Actъan a la luz pъblica y nadie los molesta. Todos saben que pueden hacerlo porque pagan puntualmente las coimas que inspectores municipales recaudan y, presuntamente, tambiйn los coimeros de Tributaciуn, que no los molestan. Es mбs, si estos presuntos coimeros se creen con el derecho de denigrar con letreros ofensivos que fijan en puertas y ventanas de los locales, los que sospechan de que son una pandilla de coimeros podrнan ponerles semejantes letreros en las puertas de sus despachos y en sus propias casas. Como se ven las cosas, los de la Subsecretarнa de Tributaciуn son presuntos coimeros que acosan a aquellos que no se someten a su voracidad coimera.
Asunciуn, 2 de marzo de 2.008
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